21 días con piojos

Escrito por | Mapaternidad

Como os he dicho en otras ocasiones, soy una profesional, como una corresponsal de guerra que se infiltra en el bando rebelde para traeros noticias frescas de primera mano y en primera persona del singular.

Es por esto que metiéndome en la piel de Samanta Villar, me he aventurado a contaros mi experiencia teniendo piojos (no 21 días con pijos, eso llevará de media al mes mi hija). Yo los he tenido eh, que no seré yo quien os hable de algo sin saber. No vaya a ser que os cree una falsa expectativa y queráis todos tener piojos y después os llevéis un chasco porque nadie os había contado la verdad.

21 días con piojos

En realidad todo esto viene precedido de las veces que hemos tenido que desparasitar a nuestra hija de 2 años de los piojos que trae de la escuela.

Yo decía incauta: “Como nunca he tenido piojos no sé si sabré vérselos a la cría”, ahora tengo puntos de experiencia para dar un TED en la universidad de Massachussets y hacerme un postgrado en entonologia. Igual hasta me plantee terminar la carrera de biología que empecé con 18 años.

Esta última infestación ha venido con regalo. Miento: esta vez me he dicho “voy a meterme en el papel de una infestada y voy a luchar contra ellos en modo shooter primera persona como si estuvera en el Call of Duty”. Total, que me los ha traspasado.

Yo lo llamo “Call of Duty: Infinite War Louse” (Louse es piojo en inglés), un nombre de lo más comercial.

Combatiendo piojos en el frente

Personalmente soy más del Call of Duty Modern Warfare II (por el juego en sí y la BSO de Zimmer), pero esta batalla está siendo más dura que todo el juego.

Oiréis infinidad de consejos sobre combatir piojos:

  1. usa vinagre que es infalible.
  2. el árbol de té los previene
  3. solo viven en el pelo, cuando se caen de ahí mueren

Todo es mentira. No hay nada infalible. Yo no voy a mentiros, yo os voy a decir la verdad. Y la verdad es que los piojos se cogen o no debido a un estado hormonal individual de cada ser: puedes poner a un crío propenso en un nido de piojos y los cogerá todos, y puedes poner a otro no propenso y será como en World War Z cuando los infectados pasaban por encima de un enfermo.

¿Como los combato yo? Con paciencia. Echando el tratamiento de 30€ que os venderán como infalible en las farmacias. Revisando el pelo meticulosamente armada con iPad para entretener a la niña y gusanitos. Cojo mi lendrera (tengo 3 de 3 productos diferentes que hemos probado y comprobado que no son infalibles) y a rascar, quitar y exterminar.

Hemos usado árbol de té, se lo hemos echado al champú, se lo echamos a la niña… al final vamos a conseguir que repela a otros niños del olor que lleva encima.

De mientras estamos pensando organizar una asociación de afectados en clase. La formaremos dos familias, las únicas que tenemos huevos de reconocer que nuestros críos tienen piojos. El resto, 21 niños más, parece ser que son inmunes o sus padres prefieren mentir.

En cuanto a mí, me hice con el ZZ de toda la vida, me lo eché, me lavé vehementemente y ni rastro de piojos. No sé de qué se queja siempre Samanta Villar, no ha sido tan traumático… igual me animo y el siguiente 21 días se lo dedico al porno (o no)

Sea como sea, recordad esto: un crío con piojos no es un crío con ébola. Se contagian sí, pero no son dañinos, son molestos. No les miréis cómo si fueran leprosos, es humillante y está mal. Son niños.

¡Suerte en vuestra lucha!

Última modificación: 22 Febrero, 2017

One Response to :
21 días con piojos

  1. Lady Cat dice:

    Querida compañera y sin embargo amiga: sabes que los piojos en mi casa duraron menos que una mierda en un convento.
    En octubre de 2015, las graves inundaciones de los campamentos de refugiados agravaron las condiciones de vida, ya duras de por sí.
    Cuando llegó la Ran y se ducho, tenía el pelo tan limpín que no hubo sospecha. ¿Qué pasó? Que le vio un corte de pelo ideal a su mejor amiga, la Patrullaboluda, y nos fuimos a emularla.
    Mi peluquera y sin embargo amiga, Cris, me advirtió de que había liendres antiguas y me dio el árbol de te.
    Al día siguiente asistimos al nacimiento de dos piojos grandes como gorriones que sometí a un infanticidio.
    Fui a por Zeta Zeta, dos minutos y caput. Con una liendrera, fuimos mechón por mechón y se acabó el problema.
    Yo nunca los tuve, pero cuando mi hermano era pequeño los cogió. Mi madre fue a avisar al colé y en ese momento una madre japuta espetó:
    -Ayyy, yo no quise decir nada… Pero el mío lleva 15 días con ellos.
    Mi progenitora la puso a caldo de perejil.
    Ánimo y a por ellos.

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