Qué bonito es ver nacer

Escrito por | Mapaternidad

Si hay algo bonito en este mundo es ver nacer.

Independientemente de que la que esté pariendo seas tú, ver nacer es precioso.

Y yo que me había quedado, oigan, con la espinita de ver nacer a mi hijo. ¿Y eso? ¿Le pasó como a Gila, que cuando llegó a este mundo tuvo que llamar a sus padres para contarles que ya había nacido?

No, señores. Como he contado mil veces y repito en mi ilustrativa obra Los libros no se escriben solos, yo parí a la velocidad del rayo mientras vomitaba. Y, para mi desgracia, me perdí la salida de mi hijo como niño bala y a la matrona cogiéndolo al vuelo y apartándose para que la potada le cayera encima a la indefensa auxiliar.

Y me quedó la espinita de ver nacer. No, Verdeliss no cuenta, con esos cuadraditos pixelando sus bajos fondos. Eso ni fue un parto ni fue nada.

Hace poco tiempo, llegó a este mundo una de las criaturas más adorables que mis ojos han visto: mi ahijado. Y tuve el privilegio de verlo nacer. Y, por supuesto, me puse a llorar como si tuviera un hijo en la cárcel.

Qué bonitos son los partos cuando es otra la que alumbra y no estás vomitando y con dolores de ovario, pensé.

Desde ese momento, estoy maravillada porque ya he visto nacer.

En la imagen os muestro cómo mis amadas botichanclas fueron protegidas por los míticos patucos, a fines de entrar a Paritorio. Y es que el glamour se debe mantener en todo momento.

¿Quién supera eso?

Próximamente: “Con qué calzado debo entrar a un parto”.

Última modificación: 24 Junio, 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: