Carta abierta a un homófobo

Escrito por | Actualidad

Sr/Sra. Homófobo/a.

Se dirige a usted una madre, heterosexual, felizmente casada por la iglesia. A mí directamente no me has hecho nada pero he visto como muchas personas han sufrido por tu culpa. Iba a hablarle de usted, pero creo que de tú a tú nos entenderemos mejor.

Cada día, en pleno siglo XXI, nos levantamos con nuevos casos de violencia homófoba a cargo de personas como tú contra personas libres que solo aman sin ofender a nadie. Personas como tú, que se creen mejores que otras, que estáis a otro nivel o que sois los “normales” por compartir vuestras vidas con el sexo opuesto

Lo realmente triste es ver, y saber, que muchos de vosotros lo que estáis es reprimidos, que sois personas que negáis vuestra sexualidad y odiáis a aquellos que la viven libremente. Detrás de muchos homófobos hay grandes homosexuales que pagan su frustración contra la gente que quiere ser feliz sin prejuicios. Sois tan pobre de alma que os divertís haciendo daño a alguien que a vosotros no os ha hecho daño.

¿Qué te molesta de una persona que se enamora de otra del mismo sexo? ¿Qué daño puede hacerte que vayan dos chicas cogidas de la mano? ¿Está atentando contra tu vida o contra la vida de los tuyos? Claro que no, lo que pasa que te gustaría ser ellos y como no puedes porque tu mente retrógrada no te deja avanzar lo manifiestas de la forma más ruin y cruel que existe, la violencia física o psíquica.

 

Por suerte, y aunque te joda, todos somos iguales, tenemos dos piernas, dos manos, una cabeza, dos ojos, una boca y una nariz. Lo único que nos diferencia es que, quizás, tú tengas un pene y otra persona tenga un chochete, pero iguales, necesitamos aire para respirar, alimentarnos, beber agua, vamos que tú y aquel al que odias sois iguales.

Quizás te sorprenda que esto te lo escriba una madre heterosexual, pero a mí me molesta tanto tu existencia como a ellos. A mí me duele que haya personas que aún no puedan sentirse libres a la hora de amar a quien quieran, que tengan que verse reprimidas o escondidas por miedo. Miedo a gente como tú, a sinvergüenzas, que ni comen ni dejan comer. El día de mañana no sé que me deparará la vida y no sé si alguno de mis hijos estará en esa situación, pero para entonces espero que hayamos acabado con la escoria humana como tú, que esta lacra que no deja avanzar a la sociedad desaparezca, porque solo sois mugre.

Ahora me tacharás de mala madre, de que no tengo conciencia o que soy muy falsa por haberme casado por la iglesia y sin embargo defiendo la homosexualidad. Pues sí, me casé por la iglesia porque creo en Dios, en aquel que dice que el amor es lo que mueve el mundo, pero no comparto con la iglesia muchas cosas, entre ellas que el hombre esté por encima de las mujeres o que los homosexuales no tengan cabida en nuestra religión.

Espero que no tengas hijos homosexuales, ni hijos en general para que no puedas expandir tu mierda de pensamiento, porque les harás la vida imposible. Pero si que espero que la vida te ponga a prueba haciéndote ver, aunque sea a base de golpes, que todos somos iguales, que la condición sexual no se elige sino que venimos con ella de fábrica y, lo que es aún más importante, que no es un motivo ni para mofas, burlas ni violencia.

Última modificación: 28 septiembre, 2017

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