Charlie Gard Vol. 2. Luces y sombras

Escrito por | Actualidad

Charlie Gard ha muerto.

Era previsible, era esperable, pero era un bebé.

Un bebé. Que su corta vida y su temprana muerte no hayan sido en vano.

Charlie ha fallecido en un centro hospitalario infantil, especialmente dedicado a los cuidados paliativos en niños con enfermedades terminales. Esta es la primera lección que nos da Charlie.
Sin duda alguna, cuando uno piensa en su propia muerte, desea que sea en su casa rodeado de los suyos. Pero no siempre es así, ni en UK, ni en España, ni en la mayor parte del mundo. Los centros sanitarios destinados únicante a que la gente, los niños también, puedan morir en paz, son algo extremadamente necesario y de lo que sólo nos acordamos cuando nos afecta de primera mano.Morir en un sitio así no es sólo algo extremadamente bueno, si no todo un logro de la civilización.

Es entendible que sus padres quisieran que muriera en su casa, pero desear lo mejor para alguien no es sinónimo de ser capaz de hacer lo mejor para ese alguien.

La extrema tecnificación de los cuidados de un paciente terminal, y más aún un niño, para que de verdad pueda morir en paz y sin sufrimiento, no siempre es posible realizarla en el hogar, por lo que sus padres, deseando hacer lo mejor para él, no eran capaces de hacerlo. Por eso vuelvo a decir que la existencias de estos centros no sólo es necesaria, si no la muestra de que nos preocupamos de los nuestros hasta su último momento.

Charlie nos da otra lección. La imprescindible e imperiosa necesidad de un sistema sanitario PÚBLICO si queremos tener de verdad una política de salud seria, creíble y de calidad para todos y cada uno de los ciudadanos de un país.

Ojo, no una mixta, no una donde el sistema privado y público convivan casi en igualdad. NO. Un sistema sanitario público pagado con los impuestos de sus ciudadanos y como consecuencia al absoluto servicio de estos. Si usted ya quiere pagarse algo más, adelante. Su dinero es.

¿Por qué?

Pues porque a pesar de haber vivido en un país donde hay un sistema sanitario público digno de tener en cuenta, Charlie y sobre todo sus padres han sufrido las consecuencias de un sistema privatizado de sanidad.

El caso de Charlie ha trascendido relativamente poco por sus países vecinos. En España por ejemplo, se sabía de él, se seguía alguna novedad que hubiera, pero poco más. En cambio, en USA, la cuna del capitalismo salvaje, ha estado en todas las portadas y en todas las bocas de todos los opinólogos durante demasiado tiempo. Quizás por el idioma común, eso hay que admitirlo, o quizas porque el Señor Trump estaba en plena campaña para intentar eliminar las reformas sanitarias de su predecesor. Ha fracasado, por cierto.

El caso, es que desde USA se orquestó una campaña propagandistica brutal “acerca de las horribles consecuencias de dejar las vidas de los individuos en manos de un sistema de salud estatal socialista que decide quién vive y quién muere”. Lo que se vendía es que querían matar a un bebé negandole la oportunidad de vivir, punto.

En USA, con miles y miles de hispanohablantes, la falsa noticia se cargó rapidamente de un tinte religioso. Los fanáticos del cinturón religioso de USA se vieron reforzados con los miles de inmigrantes hispanoamericanos de diferentes confesiones cristianas que querían creer lo que los medios de USA les contaban. De ahí, al resto del continente americano y a que el mismísimo Papa Católico se pronunciara sobre el caso sólo había un paso, cómo así fue.

La historia era demasiado buena para dejarla pasar, unos padres desesperados por salvar la vida de su bebé enfermo de las manos de unos médicos socialistas insensibles debido al casicomunista sistema de salud pública que tenien. No como en los flamantes USA… desde donde por supuesto, aparece el héroe Americano. El Profesor Hirano.
Michio Hirano tiene reputación internacional por sus investigaciones. Así que por mediación de la familia de Charlie, el hospital donde estaba ingresado lo invita a colaborar en el caso. Si de verdad tiene algún tratamiento posible, cualquier ayuda es bienvenida.

Hirano es invitado a UK a finales de Diciembre. Pero por desgracia, en esas Navidades Charlie sufre un grave episodio de convulsiones que desencadena un importante daño cerebral. Para Enero, los médicos que lo atienden ya tienen claro que sus lesiones son irreversibles, que no puede mantenerse vivo por si mismo y que cada día que pasa es un día de sufrimiento para él. Pero desde el otro lado del charco, se sigue debatiendo acerca de unos desalmados de bata blanca que quieren matar a un bebé enfermo.

Sus pobres padres, víctimas de la más horrorosa y cruel campaña política y mediática que se ha visto en mucho tiempo, sigue peleando judicialmente para que Charlie pudiera ser tratado con ese tratamiento experimental. Nada se sabe de Hirano, pero la bola mediática sigue aumentando. Mientras tanto el dictamen médico sigue siendo el mismo, Charlie sufre, el daño cerebral es irreversible y lo estamos prolongando inútilmente.

Hirano da señales de vida, dice tener nuevas evidencias de que podría tratar a Charlie con resultados. La Justicia británica amplia la invitación hasta el 18 de Julio, ya que el juez y los médicos están ansiosos por poder tener una nueva esperanza que les haga cambiar. Hirano presenta “sus evidencias”, y entonces la decepción es más que absoluta. No había visitado al hospital ni al niño, no se había leído ni ún sólo informe sobre su estado de salud ni había revisado las diferentes pruebas que detallaban el estado neurológico… y además, empieza a aparecer la sombra de la duda de que tiene ciertos intereses económicos en uno de los compuestos del famoso tratamiento.

Y aquí, justo aquí, es donde vemos la diferencia entre la sanidad pública y lo que no lo es. Los médicos británicos cumplen con su labor aunque el resultado de la misma sea funesto e impopular, pero es lo correcto. En cambio, desde USA, donde todo lo compra el dinero, hasta la salud, un profesional necesita de noticias y publicidad mediática de vez en cuando si quiere seguir progresando y poder financiar su labor.

En un sitio la salud es un negocio, en otro un bien de primera necesidad.

¿Vamos a fomentar el sistema privado?

¿Queremos que experimenten con nuestros hijos vendiéndonos cantos de sirena?

Por si todo esto fuera poco, los expertos del Hospital confirman que ese tratamiento no ha sido probado en ningún humano ni animal con la dolencia que Charlie padecía.

De verdad que la campaña política había sido tal, que se ha estado a punto de experimentar con un bebé enfermo. 

Y aquí viene la tercera lección, que nos la dan los británicos a nosotros. Respecto a los padres de Charlie, uno no puede más que sentir la más absoluta piedad y compasión. Han sido victimas de un monstruo mediático-político desalmado en el peor momento de sus vidas.

Negándose a aceptar el horrible final, se agarraron a un clavo ardiendo. Pero teniendo ellos razón o no, teniendo los médicos británicos razón o no, ambas partes se limitaban a intentar conseguir lo mejor para Charlie. Cuando ocurre el conflicto, los tribunales británicos sólo hacen de desapasionados árbitros inclinando la balanza hacia un lado u otro en función de las evidencias. Esto hubiera sido imposible en USA, esto hubiera sido imposible en España. La Justicia británica ha demostrado ser auténticamente independiente en este caso. En USA, o en España, donde los tribunales están altamente politizados, las decisiones judiciales se ven condicionadas por la conveniencia política de turno. En UK, visto lo visto, es la justicia la que hace que los demás rindan cuentas de sus actos.

Charlie ha muerto. Descanse en paz. Que los que intentaron sacar provecho de su vida y su muerte no tengan descanso.

Última modificación: 30 Julio, 2017

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