Chupipandis

Escrito por | Mapaternidad

 

En los grupos de clase del instituto y de la universidad, siempre hay una pandilla más o menos numerosa que podríamos denominar ‘los más guays’ o ‘los más cool’, la élite de la clase en definitiva. En comparación con ellos, y bajo su óptica, el resto son más feos, peor vestidos y más infantiles.

En casi todos los grupos siempre aflora un subgrupo de élite, mientras que los demás quedan como miembros marginales, ‘ciudadanos de segunda’. Es un curioso fenómeno que podría ser objeto de estudio sociológico. y que fue especialmente acusado en mi grupo de clase de la especialidad de la carrera.

Dentro de la chupipandi de mi clase había un par de personas majas, hay que reconocerlo. Por ejemplo, un antiguo compañero de mi colegio, que aunque no fuera íntimo amigo mío nos llevábamos bastante bien. Un día estaba sentado con él en la cafetería charlando, y llegó uno de los guays, que me miró como diciendo “qué hace este pringao hablando con Christian?”. Pues mira, estoy hablando con él porque le conozco desde que íbamos al colegio y nos matriculamos juntos, y tú le conoces desde hace dos meses, listillo.

En ese grupito había también una chica que conmigo era maja, debía de caerle bien. Una vez nos encontramos un viernes por la tarde después de una obra de teatro en el salón de actos. Había quedado con sus amigos en ir a dar una vuelta, y me invitó a que fuera con ellos. Nunca se me olvidará que en el bar donde estuvimos hubo dos personas -el delegado de clase y su amiga inseparable- que pasaron por mi lado como veinticinco veces sin mirarme. No fueron capaces de decir ni siquiera “hombre, te has venido con nosotros, qué bien!”.

Pero esto no sucede sólo en los centros educativos. Cuando iba a yoga, allí también había la típica chupipandi, y dentro de ella destacaba un señor que debía de creer que la escuela de yoga era suya. Un día en el vestuario me dijo supuestamente en broma: “te has puesto en mi sitio”. Un poco pueril, con 50 y tantos años que intuyo tendría entonces…

En otra ocasión, me soltó “tú no te pierdes una, eh?”, porque en esa época yo iba varios días a la semana. Le respondí “es que esto me viene muy bien, se desarrollan mucho los músculos aunque no lo parezca”. Y él me contestó en tono pomposo señalándose la cabeza: “a mí me viene bien para el coco”. Es un tanto osado hacer un comentario presumiendo de ‘coco’ a una persona que no conoces y que tal vez haya ejercitado el ‘coco’ tanto o más que tú.

Como vemos, en todas partes hay ese tipo de gente que miran por encima del hombro a los que no son de su secta. Es una especie de rasgo innato del carácter que no está relacionado con ser más inteligente, guapo o carismático. Y las personas que tienen esa manera de ser, rápidamente se identifican entre sí y se juntan. Dentro de esas pandillas, eso sí, hay miembros más ‘aperturistas’ que hasta se dignan hablar con los demás mortales, y miembros más cerrados. Como decía al principio, es un curioso fenómeno sociológico que quizá se ha estudiado poco.

Última modificación: 8 febrero, 2018

2 Responses to :
Chupipandis

  1. Anusca77 dice:

    Lo curioso del tema es que este tipo de personas suelen tener la autoestima por el suelo y una lista de inseguridades, que ríete tú de la lista de compra de Falete para nochebuena. En resumen, que no hay que envidiarles ni cogerles manía, más bien compadécete porque detrás de esa fachada siempre hay un niño o niña que probablemente no ha tenido un cariño en condiciones en su casa

  2. marigem dice:

    Opino como Ana, a veces hay una autoestima baja baja, yo de esa gente intento alejarme, a veces no es fácil porque están en nuestro ámbito pero siempre que puedo los evito.
    Besos.

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