Consultorio sexual: Las chicas responden

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LAS PREGUNTAS DE EL LOBO SOLITARIO

– ¿Postura? ¿Dónde? Vale que existe el arrebato y te puede pillar encima de la encimera de la cocina. Pero ¿en qué postura y donde verdaderamente se disfruta de ello?

Eli: Lo importante es con quién, no dónde.

Ahora bien, puestos a elegir, en la cama LIMPIA y bien hecha de una habitación ORDENADA.

No nos gustan las leoneras (qué término más “de madre”). Que a ver, no tiene que cumplir las reglas estrictas del Feng Shui más purista pero la limpieza es importante y siempre gusta poder ver el suelo de la habitación para cuando haya que recoger las bragas y eso. Y la cama que no huela a babita de haber dormido como un bebé un mes seguido en las mismas sábanas. Por no hablar de manchas de otros fluidos corporales de dudosa procedencia.

La postura varía según la pareja, el misionero, el chico sentado y la chica sentada sobre él, “el balancín” o “el perrito” son apuestas seguras. Dependiendo de lo flexible y dispuesta que veas a tu pareja de juegos, puedes ir subiendo de menos complicado a Circo Del Sol.

Lo importante es no llegar de entrada imponiendo la postura que a ti más te gusta, manejando las extremidades de la chica como si fuese una muñeca erótica china para que se ponga como tú quieres. Con delicadeza. En caso de duda, pregunta. Preferimos eso a que nos manipuléis como Barbies.

Eva: Apoyo a Eli, lo importante es con quien. Y si puede estar debajo, mejor jajajajajajaja es broma, casi cualquier postura es buena, y digo casi porque no tengo yo la espalda ni las caderas para ponerme a hacer el pino y pegarme la hostia del siglo.

¿Dónde? No sé… Cama, jacuzzi, suelo, sofá… Con que no haya público, me conformo, que una pese al escote es bastante recatada a la hora de la verdad y solo quiere que la vea quien ella quiere que la vea.

Andrea: Perdonad mi incultura. El mundo del porno me sugiere que se pueden probar hasta 6 posturas por acto regular. Digo yo, será cuestión de gustos. Aún así, será cosa de que la señora se sienta a gusto, porque aunque anatómicamente la curvatura del pene en la posición del perrito esté más cerca de estimular el punto G, si se siente como una guarrilla en esa postura y está pensando “ay si me viera mi padre así de sometida” no creo que disfrute mucho.

Principesa: Yo creo que importa poco el lugar, aunque en esto soy muy vaga… tumbada me mola, sentada me mola… me mola de cualquier manera siempre y cuando me meneen la chichibola como Dios manda.

– ¿Tiempo? ¿Existe un promedio del buen hacer? ¿Puede llegar a ser tedioso?

Eli: Por supuesto que puede ser tedioso si no acertáis en combinaciones o ritmo. Si no hay compenetración puede ser agotador (en el mal sentido). Si ves que tu compañera no está muy entusiasmada, habla con ella, pregúntale.

La comunicación en la cama es fundamental. Deja la vergüenza al lado de los calcetines (por favor, coito con calcetines puestos, JAMÁS) y comunícate con ella si la ves poco emocionada o pasota.

Por último, un secretillo un poco más conciso: soléis pensar que más es más y no es siempre así. No hace falta que intentéis durar ocho días, tres horas y dieciséis minutos. En el punto intermedio entre la eyaculación precoz y la duración de Ben-Hur está la clave.

Eva: Para mí en el sexo no hay tiempo, relojes fuera. Odio las prisas.

¿Tedioso? Depende de la persona… ¡Seguro! Pero hay con quien esa palabra resultaría imposible.

Verás, ahora mi madre, que lo único mío que ha leído ha sido el libro… ¡Entra en el artículo y a ver dónde me meto! (Nota para nuestros progenitores, si alguno llega aquí: dejad el show y pensad que vosotros también fuisteis jóvenes)

Andrea: Pues yo animo a nuestro lector: las mujeres también tenemos eyaculación precoz. Yo, mazo. Y más ahora que no follo desde que Raúl jugaba con la selección. El día que me toque no llego al minuto. Así que tranquilo, si te toca una así cumples de sobra. Y sino, ya le apañaras de alguna forma que no todo es metesaca.

Principesa: El tiempo tampoco me parece relevante siempre y cuando el fin justifique los medios y de mientras sea agradable. Es decir, nada de media hora apretando botones sin sentir nada aunque al final haya cohetes. Si me vendes uno corto pero intenso, te lo compro. Si me vendes uno largo y placentero, te lo compro también.

– Barba. Esto a las mujeres no les pasa, pero hoy día está de moda. ¿Es compatible la barba? ¿Pincha? ¿Hace cosquillas? ¿Se convierte en un trasunto de Bob Esponja y con ello en un problema el resto de la noche?

Eli: Oh sí, pincha. Mucho. Sobre todo en la cara. Los labios (superiores), la barbilla y la zona del bigote se te pueden quedar como si hubieras estado besándote apasionadamente con papel de lija. Doloroso, sí.

Respecto al sexo oral puede tener su puntito siempre y cuando el vello de la barba no sea muy duro y no empotréis la cara entre las piernas de vuestra compañera y os restreguéis por la zona con fruición. Que chicas habrá a quienes les guste pero por lo general, cuidadito.

Eva: Me declaro pagana. Nunca me he liado con ningún tío con barba. La moda ha vuelto hace tan poco que no la he pillado vigente.

Y no me refiero a la de dos días, que esa me gusta, sino a la de hipster. Mi hermano la tuvo recientemente y solo se me pasó por la cabeza pegarle esto en su Facebook:

Andrea: Calla, qué cosa. Pincháis fijo. Yo en el instituto le tocaba la barba a Fer para relajarme, pero no se me ocurriría pasármela por cierta parte. Además, venís exigiendo depilación a láser obligatoria y gratuita y luego lleváis un puercoespín en la cara. De qué vais.

Principesa: A mí no me molesta la barba, me gustan las barbas. Te diré que en este asunto, no he notado diferente con o sin vello facial. ¡No pincha, Andrea! a no ser que te enrolles con un cáctus la barba no molesta. #JeSuisBarba

– ¿Son los labios menores los grandes olvidados? Se supone que tienen gran cantidad de terminaciones nerviosas. ¿Están infravalorados y se les puede sacar partido?

Eli: ¡Claro que se les puede sacar partido! Como en todo, la sensibilidad varía según la chica, si tu pareja verbaliza que le gusta que les hagas casito, no seas como un amigo mío y te pongas a discutir con ella sobre su sensibilidad: nosotras mejor que nadie sabemos la sensibilidad que tienen nuestros genitales al igual que os pasa a vosotros con los vuestros. No ponemos en duda lo que duele un rodillazo en los testículos, así que no rebatáis vosotros lo que nuestros labios sienten. Son un buen comienzo para las caricias manuales en el fondo sur y sobre todo en el sexo oral. Si tu chica te demuestra con sus gestos, sonidos y respiración que le gusta, no pares o intenta integrarlos en el resto de caricias / juegos.

Importante: los labios menores pueden ser más sensibles a los labios (de la boca de la otra persona) y a la lengua que a las manos. Tenlo en cuenta si ves que a tu compañera las caricias con los dedos en la zona no la enloquecen demasiado, no cometas el error de pensar que tu lengua le causará el mismo efecto.

Eva: Lo son, pero cuidadito con los labios menores. Si estoy cansada de decir que el clítoris no es un timbre y que se ruega no apretar, con los labios menores ni te cuento. Despacito y rápido o con la lengua a ritmo similar, a ver si la vamos a liar, que cuando hacemos el bruto eso ya no resucita con nada en unas cuantas horas.

Ante la duda, preguntad siempre, que no quedáis mal sino todo lo contrario.

Andrea: Totalmente de acuerdo. Todo lo que veas ahí abajo importa y, por supuesto, handdle with care.

Principesa:  Si Dios nos ha creado un entorno lleno de terminaciones nerviosas será porque quiere que nos lo toquen, laman, mimen y aporreen. Yo no contradigo a Dios por norma general.

– Velocidad. ¿Más es mejor? ¿O se puede llegar a acabar como el conejito de Duracell?

Eli: Más no es mejor, no. A veces pasáis de cero a cien en dos minutos y os tiráis en cien cuatro horas. No mola. Mola que el ritmo vaya aumentando, así aumentan poco a poco las sensaciones, las terminaciones nerviosas se despiertan, el cuerpo va reaccionando poco a poco a los estímulos y le da el tiempo suficiente a procesarlos como para que sea placentero. En cien tu cuerpo siente lo mismo durante mucho rato y se acostumbra, al final estás ahí a verlas venir y dejarlas ir. Gradual, please. Pero como siempre repito: es cuestión de cada persona.

Eva: Eso va en gustos, pero empezar a lo bestia no suele ser el camino. Hay momentos en los que mola y otros en los que se agradecería suavidad.

Dejemos el ritmo de los conejos para los conejos; los cambios flipan… salvo que escuches un “como pares, te mato”. Ahí no te la juegues y obedece.

Andrea: Decía mi madre que lo bien hecho bien parece. Y lo bien hecho no se hace rapidito. Con ritmo sí, claro, pero… des-pa-sito suave suavesito mucho mejor.

Principesa: No, más no es mejor. A ver, tampoco mola si te tocan la zambomba como si fueras el Power Shake, pues esto es lo mismo. Ritmo templado, prestando atención a gemidos, suspiros, espaldas arqueadas o insultos.

– Fuerza. ¿Apretamos más? ¿Menos? ¿Cuestión de gustos?

Eli: Cuestión de gustos, llevo todo el tiempo insistiendo.

Algunas chicas tienen menor sensibilidad en algunos sitios y requieren de un poco más de presión en las caricias. A otras sencillamente les gustan las caricias “enérgicas”. Ve aumentando suavemente y fíjate en cómo responde ella. Y vuelvo con lo mismo, que ya lo dijo Almodóvar en su día y tenía más razón que un santo: <<habla con ella>>. Susúrrale si le gusta así, si quiere que aprietes un poquito más… y ve aumentando la fuerza DES-PA-CI-TO, como la canción. No a lo bestia que le puedes hacer daño y/o cortar el rollo.

Eva: Continúa obedeciendo. Lo que te digan. Más arriba, más abajo, más rápido, sin apretar tanto… Escucha y hazlo, sin más, pero cuidado con las improvisaciones, que la puedes liar y mucho.

Andrea: Vaya, a esta (Eli) se le ha pegado la canción ya. Bueno, a mi me gusta duro. Yo es que soy muy Grey. Duro, breve y a ritmo. ¿estáis tomando nota? Ok.

Principesa: A mí que no me aporreen que tengo el pronto muy fuerte y lo mismo suelto hostias como panes. A mí me gusta que se trate el tema con cuidado, como uno espera que le toquen la mandanga.

– El botoncito del amor. ¿Hay que centrarse en él? ¿Lo tocamos inadvertidamente como el que no quiere la cosa? ¿ Lo ignoramos y de buenas a primera “sorpresa!!! Estabas aquí!!!”?

Eli: A ver, a piñón como quien ha venido sólo a hablar de su libro no vayáis a no ser que las temperaturas sobrepasen los 35ºC y la humedad en el ambiente sea de 95% con posibilidad de fuertes precipitaciones. Un calentón del quince de los de toda la vida, vaya. En el cual los dos estáis como dos fórmula uno en la última vuelta rápida, tenéis ya cierta confianza y no vas a espantar a la chica.
Para el día a día o la primera vez con alguien, quizás dilatar un poco su entrada en escena puede ser muy excitante, cuando te centras en él la chica puede estar ya para ponerse a gritar a tu nombre por bulerías. Pero tampoco os paséis evitándolo y calentando los aledaños, un poco de posponer el placer máximo gusta, tres horas desespera. Cuando veas que la chica ya está subiéndose por las paredes va siendo hora de ir al turrón.

Eva: Sin preliminares, no. Nunca. No le veo la gracia a la “sorpresa” y menos si estás recién salida de la ducha y tienes eso más seco que los calcetines de Tang de Naranja a la media hora de tenderlos en pleno agosto a mediodía.

Salvo que eso esté como los calcetines de Tang de Naranja cuando los lleva con chanclas y lo pilla la lluvia, espérate un ratito y mientras tanto te lo trabajas. Con arte, por Dios.

Andrea: Como hemos dicho en capítulos anteriores, todo lo que hay ahí abajo hay que mimarlo y prestarle atención, al botoncico, más. Pero sin olvidarse de los aledaños. Juega, pero no agobies. Y no es un timbre.

Principesa: Ignorarlo jamás, nunca… a ver, si lo llamas el botón del amor, será para algo. Yo creo que lo que dice Andrea es la base “Juega, pero no te agobies”. A ver, todos sabemos que hay un momento clave dónde si estás a tope de fua (foie en francés) y te tocan ahí… vía libre a las estrellas. Es la clave.

– Momento cumbre… ¿Te quedas quietecito? ¿Sigues igual como si no pasara nada? ¿Te conviertes en una máquina?

Eli: “Me alegra que me hagas esta pregunta”, que dirían muchos.
La mayoría de chicos tenéis unos segundos Windows: os quedáis colgados pensando. Vamos, digo yo que pensáis, no sé. Lo mismo estáis cogiendo aire para lo que viene. Y esos segundos pueden dar al traste con todo. ¡Acción – reacción rápida, muchachos, a por ello!: si la moza te dice que VA A tener un orgasmo, es buena idea sacar la batidora interior que duerme en vosotros. En cambio si la chica os anuncia que YA ESTÁ en el clímax, si cambiáis de ritmo le cortáis todo el zen. Esto depende mucho de lo que la chica diga.

Eva: Lo que te digan. Sigue acatando órdenes, pero cuando al fin lo has logrado, creo que también entran en juego tus preferencias, salvo que te supliquen que pares que ya no es un orgasmo, sino cosquillas. Y esas sí son traicioneras.

Andrea: Yo es que tengo un problema mental que me convierte en una máquina de mimos tras el momento cumbre. Pero vamos, como si me hubieran descargado dos trailers de mimos encima. Las habrá como yo, y las habrá como la zorra insensible de mi ex que no quiere que la toquen hasta media hora después. Te odio. Llámame.

Principesa: En el momento culmen hay que seguir al pie del cañón, bajando el ritmo que eso ya está caliente y no hace falta que prenda. Te vuelvo a repetir, ¿qué pasa cuando vosotros habéis explotado? ¿Os gusta que os sigan lamiendo, tocando, etc? Pues eso.

-Buenos hábitos posteriores. ¿Pañuelitos en la mesilla de noche, “espera que voy al baño a limpiarme la barba”, buscas otras sábanas…?

Eli: Lo de los preservativos, kleenex y botella de agua (no os olvidéis de esto último, el deporte en la horizontal da mucha sed y no quieres tener un calambre por estar deshidratado en pleno meollo ni mucho menos aún tener la boca seca) tiene que estar cubierto antes de empezar: en la mesilla de noche, el bolsillo del pantalón o dentro de la chistera (del “Fedora”). Equis, me da igual. Pero a mano. Que ojo, de esto las chicas también tenemos que estar pendientes, no es cosa exclusiva del hombre, queridas. La protección es cosa de los dos y egoístamente, de uno mismo, por tu propia seguridad. No hay excusas.
Pero si tu compañera está muy metida en situación y no le ves en ese momento pinta de estar pensando en profilácticos o pañuelos, entre sonrisas y juegos, acércate hasta donde estén y tráelos a la escena de la acción, cerquita. A golpe de mano.

Cuando hayáis terminado está perfecto ir al baño, no hace falta que precises si a limpiarte la barba, a hacer gárgaras, a comprobar por enésima mil vez si puedes hacer pis aún erecto o si a hacerte la ola a ti mismo. Tú pasado un tiempo prudencial le dices con delicadeza que vas al baño y le preguntas cortésmente si quiere pasar ella antes, si necesita una toalla, un vasito de agua… que no piense que quieres salir huyendo.

Eva: Si no tratas a la chica de la misma forma en que lo has hecho para llevártela a la cama y durante el sexo, probablemente no repitas. Con eso te lo digo todo.

Andrea: De verdad, qué antihigiénico debe de ser follar con tíos.

Principesa: Conozco a quién va corriendo al baño a lavarse la cara lo cual me parece increíble si después espera que le hagan una mamada… en plan, ¿qué te crees que lo tuyo es la hostia de sabroso o qué? A mí me da igual la limpieza posterior, pero reconozco que es incómodo el escape de fluidos posterior, sobre todo en invierno.

Última modificación: 16 Mayo, 2017

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