Criando abusones desde los 2 años

Escrito por | Mapaternidad

Hay algo que me da más coraje que los abusones de corta edad y son sus progenitores.

Me cuesta creer que niños y niñas, de digamos de 3 a 6 años, puedan ser malos por naturaleza, sin que sus progenitores no hayan tenido nada que ver, ya sea porque no les han prestado atención, porque no se han detenido a educarles o porque son igualitos que ellos.

Cuando era pequeña, en mi colegio, había un grupo de malotes que se dedicaban a hacer la vida imposible a todo el que creían débil. Cuál ha sido mi sorpresa, al empezar mi hija al colegio (aula Infantil de 2 años) y encontrármelos en el patio recogiendo a sus hijos, que casualmente ya empiezan a dar visos de ser unos maleducados.

Os voy a contar 3 anécdotas para analizar ciertos comportamientos y después ya me contáis:

La bofetada

El otro día estábamos en el txikibolas (el chiquipark de toda la vida) de un centro comercial. Mi hija (2 años) estaba tranquilamente de aquí para allá, jugando, pasando en moto de otros niños (como siempre) y saludándome con la mano alegremente, cuando una cría de 3 años se le acercó y sin mediar palabra le arreó el bofetón del siglo.

Cuando os digo que le arreó un bofetón, es que fue bofetón-bofetón. Es decir, en mis 35 años de vida jamás en mi vida alguien me ha dado semejante ostia. Si hubiera estado en el cine, viendo una película de Guy Ritchie, habría sido la escena del guantazo de RockNrolla, solo que no me hizo ni puta gracia.

En esta escena se nos explica cómo dar un buen guantazo

De esto que viendo a mi hija echarse a llorar como una magdalena y ver la niña que le había soltado el guantazo seguir jugando alegremente, me entró una impotencia tal, que no sabía ni qué hacer. Después recapacité, cogía a mi hija y la saqué de allí para intentar explicarle que “no pasaba nada”. Pero, coño, sí que pasaba. Una cría le había pegado gratuitamente, sin venir a cuento. ¿En qué cabeza cabe que de buenas a primeras a una niña de 3 años le de por pegar a otra?

Con la adrenalina por los aires pensé “esto no puede quedar así”, y como no está bien visto echar la bronca a críos ajenos, me acerqué a la criatura agresora y poniendo mi cara más seria (la mirada laxante) le pregunté por sus progenitores. Le pedí que me los señalara y en eso que la niña me indica a un tío de dos metros apoyado en una esquina mirando el móvil, ajeno a todo aquello. Total, llamo su atención y cuando me mira, a varios metros le grito bien fuerte que igual debería saber que su hija le había partido la cara a la mía sin venir a cuento. Él asintió. Y ahí terminó todo. Ni un reproche a su hija, ni una disculpa a la mía. Mientras le calzaba las zapatillas a mi hija le vi coger a la suya en brazos para darle abrazos y besarla y pensé, “quizá en vez de calzar el zapato a mi hija debería haberte calzado una ostia a ti”, total, como sale gratis.

Abusones en el parque

La siguiente anécdota tenía de protagonista a una niña y tres compañeros de clase (1 niño y 2 niñas) del aula de 5 años. La primera estaba con su patín cuando los otros tres la interceptaron y empezaron a decirle que olía mal, que a ver si se había cagado, que era fea, que era tonta… yo lo siento (en realidad no), pero pensé en qué me habría gustado que hicieran si mi hija fuera esa niña del patín y no estuviera para ayudarla. Y decidí interceder por la niña del patín, que se colocó ella sola tras de mí, preguntándoles a los otros tres si les parecía normal decirle esas cosas a una persona.

Por supuesto me respondieron que sí, que era de su clase y que siempre le decían ese tipo de cosas. Sinceramente me quedé muerta de saber que con 5 años se pudiera ser tan cabrón, pero más de saber que igual nadie les había dicho que no estaba bien. Tenían esa costumbre, lo veían como algo normal, algo dentro de su día a día en la escuela y nadie les había dicho que eso no se hace.

Después pueden pasar cosas como las que le pasaron a la hija de Tang en su primer día de colegio, que le estamparon una silla en la cabeza. Claro, si a esa criatura no le han dicho que lanzar sillas está mal y lo ve normal, pues empezará con la silla y terminará con el balón medicinal de la clase de gimnasia.

Por supuesto no había rastro de sus progenitores.

Deja de joder con la pelota

Seguramente todos los que andáis con vuestros hijos, sobrinos, etc en el parque os habéis topado con el clásico niño (o niña) cabrón que tiene maldad. Da igual la edad que tenga, que se le ve malo, no revoltoso o travieso, sino malo. Bueno pues en el patio tenemos a uno de estos, tiene nombre pero yo le llamaré Satán y tiene 3 años.

A Satán le encanta jugar a: tirar una botella llena de agua a ver si le da a alguien en la cabeza, coger su pelota y chutarla contra los demás críos, dar guantazos como panes cuando las cosas se le vuelven en contra, monopolizar el tobogán sin dejar que los demás juegue… quizá, como yo, os preguntéis ¿y dónde está su madre o su padre mientras hace todas estas maldades? pues ejerciendo de madrefucker (si no sabéis qué es, pinchad aquí)

Cono habréis visto si leéis ese otro post, una madrefucker (también aplicable a padres) se dedica a la vida social en el patio y a charlar con otras congéneres, por lo que cuando otro adulto se le acerca pidiéndole explicaciones de por qué Satán le ha roto un juguete a su crío, se sorprende. Claro, se sorprender, porque como pasa olímpicamente de él, no sabe a qué se dedica.

Es duro decirlo, pero creo sinceramente que Satán será en unos años, el abusón que todos hemos tenido en el colegio cuando éramos pequeños. ¿Y por qué lo sé? porque sus padres, no sólo no le han dado unas pautas mínimas de conducta para saber qué está bien y qué está mal, sino que cuando le descubren haciendo una maldad, le arrean una somanta de culazos que le dejan el pompis tibio. Con este percal y ese ejemplo, ¿cómo le explicas a Satán que él no debe pegar a los demás?

Satán estaba el otro día jugando con su balón en la zona donde el resto merienda (mira que hay patio eh, pero a Satán le gusta jugar ahí a su puñetera pelota). Yo pensé, “Cómo Satán pegue a mi hija o alguno de sus amiguitos con la pelota, la madre de Satán se va a enterar” y en esto que la pelota aterriza en mi cara. La madre, se gira de su grupo concéntrico de egos y súper madres coraje, y me sonríe preguntándome si me ha dado. Me ha dado, señora, lo ha visto claramente. Y fin. Ya está: ni disculpas, ni advertencia a su hijo… nada. Y vemos cómo se repite la misma conducta progenitora.

Conclusión

Esta gente, y no tengo ningún remilgo en decirlo, está criando abusones en potencia y los está criando desde la temprana edad de 2 años.

Yo soy una persona muy visceral, con muy mala ostia, esa mala ostia que nos caracteriza a las mujeres vascas (sí, se lleva al humor en Vaya Semanita y nos echamos una risas, pero espérate a conocerme en modo Hulk). Pienso que si en vez de un niño fuera un adulto el que pegara a mi hija o me pegara a mí, primero trataría de razonar verbalmente para intentar comprender el por qué. Esto lo aplico a los niños también: 1) porque no soy quién para pegar a un crío (ajeno o propio), 2) porque esperaría que hicieran lo mismo si mi hija se portara mal y no estuviera para reprochárselo. Pero no es por falta de ganas que no le devolví el guantazo a la niña de 3 años o se devolví el balonazo en la cara a Satán. Simplemente, me gusta pensar que soy mejor que ellos educando a mi hija y que, aunque me cueste tener que explicarle por qué una niña le ha pegado gratuitamente, ella acabará comprendiendo qué no es lo que se debe hacer.

Os diré que me moriría de la vergüenza si un día mi hija decide, de buenas a primeras, arrearle una ostia a otro crío sin venir a cuento. Lo primero pediría perdón a dicha criatura o sus progenitores, segundo le diría a mi hija que se disculpara y tercer, le haría comprender que no se debe hacer. Y lo repetiría cuantas veces fuera necesario. No soy una experta en crianza, pero es lo que mis padres me enseñaron a mí y yo nunca he pegado a nadie.

Última modificación: 5 mayo, 2017

6 Responses to :
Criando abusones desde los 2 años

  1. Tu media mandarina dice:

    Qué desazón más grande me entra al leer esto, Principesa.Parece que no ha cambiado nada desde que terminé la escuela. Yo espero hacerlo bien con mis peques.

    1. A nada que lo hagamos un poco mejor que esta gente, eso que habrán ganado nuestros niños

  2. Buffff pues no sé, puede ser , involuntariamente quizás….tengo una amiga que siempre ha sido buenísima. Su hermana sufrió acoso escolar y estuvo con psicólogos y medicación, y de hecho no se ha recuperado del todo y tiene ya 22 años. Y ahora ella tiene una hija que hace la vida imposible al resto…..y no le enseñan a ser una abusona. Al revés….está muy sensibilizada con el tema…Lo único que puede ser….es que la tienen muy protegida y consentida. Supongo que después de lo de su hermana pequeña por miedo…..espero que sepa reconducirnos situación….pero esta madre si enseña el respeto por los demás….

    1. Habrá caso excepcionales, pero muchas veces se ve claramente si es desidia de los padres o no. Por supuesto hablo de lo primero, lo segundo supone mucho más trabajo y seguro que con constancia se logra algo. Nada que ver.
      Un beso

  3. Silvia dice:

    Menuda impotencia que los roles se sigan reproduciendo…

  4. Me da terror cada vez que leo posts como estos el pensar como voy a reaccionar cuando mi niño reciba su primer guantazo o comentario faltón o… porque sí, porque sé que por desgracia teniendo a sus padres ciegos, será carne de cañón de algún abusón de los que describes tan perfectamente. Porque en casa esos niños lo habrán oído de sus padres o porque los padres en ningún momento habrán prestado atención al crío o por vete tú a saber.
    Yo también tengo parte de esa mala hostia tuya, ¿será por mi ascendencia navarra? pero como solo es paterna, pues no acabo de soltarla y en estos casos, me gustaría. Me gustaría saber que no me voy a reprimir ni a cortar como suelo hacer pero creo, que tratándose de mi vikingo, voy a ser capaz y además me quedaré la mar de a gusto.

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