El Crimen de Alcásser

Escrito por | Sucesos

El Caso Alcásser no ha prescrito. Así lo ha determinó en su día el fiscal jefe del área de Alcira, Javier Roda, después de que la Asociación Clara Campoamor -personada como acusación popular- interpusiera un recurso cuando se cumplió el vigésimo aniversario del horrible crimen que terminó con las vidas de Miriam, Toñi y Desirée.

A ojos del fiscal Roda, los delitos que se le imputan a Antonio Anglés -tres delitos de asesinato, cuatro continuados de violación y tres de rapto- aún no ha prescrito. Anglés se encuentra en paradero desconocido desde que los cadáveres de las tres jóvenes fueron encontrados, mientras que Miguel Ricart, el otro acusado por el triple crimen, resultara excarcelado en 2013 tras la anulación de la Doctrina Parot.

Fue en 2009 cuando a Antonio Anglés se le imputaron estos delitos, por lo que la Asociación Clara Campoamor logró que los veinte años que son necesarios para que un delito prescriba se contaran desde esta fecha y no desde la fecha de autos. En ese mismo año, Kelly Martins, hermana de Antonio Anglés, sufrió escuchas y grabaciones en sus teléfonos, así como en el correo electrónico, para tratar de localizar el paradero de su familiar. Para el ministerio fiscal, cuando esta intervenció cesó es cuando han de comenzar a computarse los veinte años, por lo que el caso no prescribirá hasta 2029.

EL CRIMEN DE ALCÁSSER

El 13 de noviembre de 2012 habría prescrito el Crimen de Alcàsser. De haber sido así y según la ley, Antonio Anglès podría haber aparecido de las tinieblas, confesar su participación y no le habría ocurrido absolutamente nada.

¿Quién fue Antonio Anglès? ¿Resultó una simple cabeza de turco, o era un sádico que tuvo la tenebrosa idea junto a Miguel Ricart de perpetrar el 13 de noviembre de 1992 el que sería conocido como Crimen de Alcàsser? ¿Está escondido en algún lugar, realmente perdió la vida en su supuesta huída, o lo mataron para que no abriera la boca?

Miriam García -14 años, Toñi Gómez -15 años- y Desirée Hernández -14 años- eran tres amigas, residentes en la localidad valenciana de Alcàsser. Con motivo de una fiesta en la discoteca Coolor de la cercana población de Picassent, las chicas decidieron desplazarse hasta allí haciendo autostop. Cabe señalar que en aquel tiempo era una práctica muy habitual, que no adquirió el cariz de riesgo hasta precisamente después del triple crimen de Miriam, Toñi y Desirée. Miriam había telefoneado a su padre, Fernando García, para que las acercara, pero Fernando estaba enfermo y su madre le aconsejó que no fueran. La joven le hizo caso omiso y acordó con sus amigas practicar autostop. Miriam, Toñi y Desirée nunca llegarían a la discoteca Coolor.

Las niñas fueron vistas por última vez en una gasolinera y de ahí en adelante las versiones son confusas. Una vecina, cuyo testimonio no se consideró muy fiable, aseguró que las chicas subieron en un automóvil pequeño, de color blanco, donde ya había cuatro personas, en torno a las ocho de la tarde. Cinco días después de la desaparición de las niñas, una pareja del mismo pueblo, que las conocía de vista, reconoció haberlas llevado de Alcàsser a Picassent, dejándolas a mitad de camino y no en Coolor, porque tenían que acercarse a un taller mecánico. Cuando se les preguntó porqué no habían hablado antes, alegaron que “no estaban seguros de que fueran las mismas niñas”.

Cuando pasaron las horas y Miriam, Toñi y Desirée no llegaron a sus casas, se inició una impresionante búsqueda que saltó a todos los medios de comunicación de la época.

El 27 de enero de 1993, dos apicultores encontrarían casualmente los cuerpos de las niñas, semienterrados en el paraje de La Romana, cerca del pantano de Tous.

Según la versión oficial, Anglès y Ricart pasaban en el coche de este último por delante de la gasolinera donde las tres chicas hacían autostop. Las invitaron a montarse y, en vez de detenerse en Coolor, pasaron de largo, dirigiéndose con ellas a punta de pistola -golpeándolas con la culata del arma en un momento dado- hacia La Romana. Allí, en una caseta en ruinas, habitual escondite de Anglès, los dos delincuentes violaron a las niñas. Más tarde, cavaron la fosa, las obligaron a caminar hasta ella y les dispararon.

Esta versión es completamente increíble y se queda coja por muchas partes:

Por mucho que Anglès y Ricart limpiaran con posterioridad el automóvil, ¿por qué no se encontró en éste una sola huella de las niñas? Si Anglès las golpeó, lo lógico hubiera sido que sangraran, ¿no?

¿Tampoco sangró Anglès golpeándolas?

¿No intentaron bajarse en marcha siendo tres y yendo en la parte de atrás ni pedir socorro por las ventanillas?

¿De verdad eran sólo dos delincuentes de poca monta?

¿Ricart era tan tonto para dejar encima de la fosa donde enterraron a las niñas un guante?

¿El guante se quedó allí 75 días?

¿Nadie más pasó por esa zona, frecuentada por cazadores, en todo ese tiempo?

¿Los perros de los cazadores que por allí suelen transitar -en plenos meses de temporada de caza- estaban desprovistos de olfato?

¿Qué hacía un volante médico de Enrique Anglès -hermano de Antonio- junto al guante?

¿Era de tan buena calidad el papel que no se desintegró de noviembre a enero y la letra se mantuvo legible?

¿Y la caseta? ¿Era Anglès un yonki sacado del anuncio de Mister Proper -ahora se llama Don Limpio-, un yonki del futuro, que logra que en su caseta no quede un solo resto biológico tras someter a tres chicas a golpes y violaciones?

¿Ninguna gritó en la caseta mientras aguardaban su turno de violación? ¿Ni tampoco durante?

¿Realmente Anglès, que era homosexual y abusaba de un hermano discapacitado, las violó?

No hay que ser muy listo para percatarse de que los hechos no sucedieron así. Por la autopsia, se dedujo que las niñas fueron salvajemente torturadas y las propias fotografías de los cadáveres mostraban martirios que el informe forense no describía. La madre de Desirée consiguió que las imágenes fueran retiradas de aquellos lugares donde se exhibían, pues consideraba que atentaban contra el honor de su hija. La fallecida abogada Lara escribió al respecto:

“A mi juicio sí es necesaria la publicación de las fotos de las autopsias (al menos una parte de ellas) por un motivo muy simple; en el informe escrito no se describe todo lo que se ve en esas fotos. Algo muy mal hecho por parte de los forenses valencianos.
Si éstos hubieran hecho bien su trabajo, y allí estuviera descrito todo lo que se ve en las fotos, yo sería la primera en decir que no es necesario publicarlas, pero son básicas para entender ciertas cosas. En ellas se veía cómo los forenses valencianos lavaban los cadáveres, se veía un papel o tela de color blanco en la mano de una de las niñas, se podía apreciar como una de las ataduras estaba desatada a pie de fosa y atada en la mesa de autopsias, se pueden observar las larvas… y un larguísimo etcétera que no está reflejado en el informe oficial.”

Para el Profesor Frontela, catedrático y médico forense que pudo ver los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée: “Se pierden pruebas, se pierden los papeles y se pierde la dignidad”.

Los respectivos informes forenses de las tres niñas describen sádicas torturas, violaciones y muerte causada por arma de fuego. Brutalidad y saña recreada en el suplicio, impropia de dos yonkis de barrio, chorizos de poca monta y que no se destacaban por poseer las luces necesarias para idear aquello.

Frontela recibió los cadáveres ya incompletos y pudo percibir una autopsia mal hecha, con dudosas técnicas de realización de autopsias como amputaciones innecesarias -decapitación, amputación de genitales y manos-, partes amputadas enviadas a otro lugar, ropas no estudiadas, cabellos de las tres víctimas mezclados, incorrecta disección y autopsia de las extremidades de las víctimas, radiografías sin efectuar.

En definitiva, un pronunciado interés por parte de los médicos forenses para salvaguardar su labor anterior y de paso su orgullo, dificultando la investigación del Profesor Frontela, quien rechazó incluso cobrar honorarios en su desinteresada labor por el esclarecimiento del caso.

Descubriendo el fatal trabajo de sus colegas valencianos, el Profesor Frontela llegó a distintas conclusiones. De haberse desprendido las cabezas de las niñas por la putrefacción, otro médico forense nunca hubiera utilizado el término decapitación: los responsables de las separaciones de las cabezas del cuerpo habían sido los propios asesinos. Dos manos que faltaban, habían corrido la misma suerte.

Ya que nadie había analizado las ropas de las niñas, el Profesor Frontela le pidió permiso al juez Bort para poder hacerlo él. En un primer momento, le fue concedido; pero en cuanto ésto se supo en Valencia, la orden se revocó. Aunque no se pudo finalizar el estudio de las ropas, este ya había comenzado cuando los médicos forenses valencianos se dirigieron al Juzgado de Alcira y convencieron al juez Bort.

Cabe señalar que la noche de las autopsias, el entonces Secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, telefoneó al Profesor Frontela ofreciéndole analizar una serie de pelos, encontrados en el coche y muy presumiblemente de los asesinos. Frontela aceptó y a los pocos minutos, los pelos “habían desaparecido”.

Luis Frontela llegó a contar pelos de cuatro personas, entre ellos una cana en la ropa de Desirée, que no pertenecía a Anglès ni a Ricart.

¿Quién era Antonio Anglés?

Nacido en Sao Paulo, contaba con 36 años cuando aconteció el triple crimen de Alcasser. Hijo de un español que emigró a Brasil y de la brasileña Neusa Martins, a quienes propinaba terribles palizas. Drogadicto y delincuente habitual, había estado en la cárcel por violencia de género y el 13 de noviembre de 1992, se encontraba en busca y captura al no haber vuelto de un permiso penitenciario. Se hacía llamar “Asukiki”, “Sugar” y “Rubén”.

La versión oficial cuenta que, tras encontrar en la fosa donde yacían las niñas un volante médico a nombre de su hermano Enrique, la Guardia Civil se presentó en el domicilio de los Anglès en busca del propietario del papel. Anglès inició una disparatada fuga, con saltos por los tejados y camuflaje naval incluido, perdiéndosele la pista en marzo de 1993, al tirarse por la borda de un barco en las costas de Irlanda, tras ser descubierto y probablemente ahogarse ó hipotermizarse. Muy coherente todo, desde luego.

Su familia dice estar muy contenta de vivir sin él y esperan que esté muerto.

¿Quién es Miguel Ricart?

Si Anglès parece el malote del barrio, al que mal pagaron para que fungiera sin él saberlo como cabeza de turco y luego se lo quitaron del medio, Ricart no llega ni a éso. Con su cara de no haber roto un plato, se echa toda la culpa de todo lo que se quiera alegar desde el primer momento y se calla como un muerto, porque le tiene mucho apego a su vida y prefiere salir algún día en libertad, aunque sea de viejo, que seguir los pasos de su amigo Anglès.

De padre carpintero, a menudo borracho, y huérfano de madre desde los cuatro años de edad, compartía la manutención de su hogar con su progenitor. Se metió en el mundo de las drogas en la adolescencia, a los 18 años se va a vivir con su novia y a los 20 se enrola en la Legión como voluntario. Poco después nace su hija, a quien define como lo más importante de su vida. Encadenó varios trabajos y, tras separarse de la madre de su hija, se fue a vivir a casa de Antonio Anglès.

Lo cierto es que Ricart fue condenado a 170 años de prisión y, aplicándosele la doctrina Parot, no habría salido de la cárcel hasta 2023. Pero lo hizo, desorientado y como un perro sin amo, cruzando finalmente la frontera con Francia. Allí, se le perdió la pista y nuestra colaboradora y periodista Andrea Menéndez Faya pone la mano en el fuego, asegurando no quemarse, porque ahora mismo sus restos reposan en una cuneta indeterminada. Este tema lo trataremos con profundidad próximamente.

Fernando García, padre de Miriam, nunca se creyó la versión oficial. Para él, los nombres de los auténticos asesinos de su hija y de las amigas de ésta nunca habían trascendido, por lo que comenzó su propia lucha, hasta que también lo silenciaron.

Fernando comenzó a ir cada noche al programa de Pepe Navarro “Esta noche cruzamos el Mississipi”, donde se hablaba del caso y, en compañía del criminólogo Juan Ignacio Blanco, se trataba de ahondar más en los verdaderos culpables. El resultado fue que retirasen el programa de emisión.

En un nuevo intento por averiguar algo más, el padre de Miriam creó la Fundación Niñas de Alcàsser, nunca dada de alta legalmente, después de que Rosa Folch, madre de Desirée, lograra que no se utilizara ese nombre para la fundación.

Rosa enviudó al poco tiempo del asesinato de su hija. Fernando también perdió a su esposa y actualmente está casado en segundas nupcias y ha formado otra familia, con la que vive fuera de Alcàsser. Fernando Gómez, el padre de Toñi, es un abuelo que lleva diariamente al colegio a sus dos nietas, de las que disfruta junto a Luisa, su mujer.

En el cementerio de Alcàsser hay una escultura que recuerda a las tres niñas.

MI TEORÍA SOBRE EL CRÍMEN DE ALCÁSSER 

La mía sólo es una hipótesis más, de las muchas que en estos veinte años se han escuchado, y a redactarla procedo como una simple criminóloga con los años de experiencia que su juventud le permite:

Cuando en la tarde-noche del 13 de noviembre de 1992, Miriam, Toñi y Desirée decidieron ir hasta Picassent haciendo autostop, fueron interceptadas por Anglès, Ricart y alguno más. A estos los enviaron uno o varios entes de peso, a sabiendas de que en una discoteca de la localidad se realizaría una fiesta esa noche. En aquellos tiempos, el autostop era una práctica muy habitual y no sería difícil ver amigas en dirección a la Coolor que estuvieran dispuestas a ahorrarse la caminata. Tal vez, no era la primera vez que la cabeza pensante del triple crimen ideaba algo así. Casi siete meses antes, en Aguilar de Campoo, otras dos chicas habían desaparecido en circunstancias similares, no siendo nunca más encontradas. Si el ideólogo no fue el mismo, puede que se conocieran ó que el segundo decidiera copiar el modus operandi del primero. El trato con Anglès y Ricart sería el siguiente: ellos se comprometerían al transporte de las niñas y se ganarían algún dinero. Las tres amigas fueron trasladadas a alguna vivienda desconocida, donde uno ó varios hombres, personas aparentemente normales, padres de familia y ciudadanos respetables, darían rienda suelta a su macabra parafilia. Allí violaron a las niñas y se deleitaron torturándolas salvajemente, probablemente mientras grababan la orgía de sangre y dolor, para posteriormente recrearse recordando lo sucedido. Es muy posible que esas cintas aún hoy existan y el ó los artífices de todo, se exciten al ver que el suyo fue el crimen más tenebroso de la historia reciente de España, quedando completamente impugnes. Para finalizar, mataron a las niñas de sendos disparos y ocultaron los cadáveres en un lugar controlado. Pasó el tiempo y Ricart, habiendo cobrado lo acordado, se quedó conforme; pero Anglès quería aún más y amenazaba con hablar. Por ello, trasladaron los cuerpos de las niñas, semienterrándolos dos meses y medio después en el lugar donde aparecieron. Para implicar a Anglès y Ricart y que nadie pensara en ellos, dejaron pruebas que los incriminaban a ambos sobre la fosa. Como Anglès no hubiera podido hacerlo solo, Ricart tendría que admitir haber matado a las niñas junto a él, aprendiéndose la declaración que debería hacer. Iría a la cárcel, pero a su ex mujer y a su hija no les faltaría de nada y él podría disfrutar de un retiro dorado. Al ser esta una zona muy transitada por cazadores y apicultores,  en seguida aparecieron los cuerpos y Ricart fue detenido. A Anglès no lo encontraron, porque quienes llevaban la voz cantante, para que no hablara, terminaron por matarlo y desaparecer sus restos, como hubieran hecho con los de las niñas si Anglès no hubiese dado problemas. Los primeros forenses no fueron demasiado competentes, pero su orgullo tampoco dejó trabajar en paz a Frontela. Las pruebas que fueron coincidentemente retiradas, se debieron a una conveniente amistad de los verdaderos artífices con altas esferas del gobierno de entonces. Los mismos que, con amistades siempre en el lugar conveniente, se quitaron del medio a Fernando García estando a punto de meterlo en prisión y obligándolo a pagar una indemnización de 270.000 euros y una multa de 14.760 por “injurias graves”. Fernando, durante el juicio en el que se condenó a Miguel Ricart -Fernando hasta le dio una palmada de apoyo y le dijo que sabía que él no era el culpable-, se refirió a la guardia civil, a los forenses y al fiscal con frases como “los guardias civiles no hacen nada, sólo van allí a pintar la mona”, “han trucado fotografías” (¿para que se observe menos? Por ejemplo… ¿lo que hay en los informes, que respecto a las fotografías es insuficiente?), “hay fotos realizadas a mala baba, para que parezcan otra cosa de lo que son”, “los forenses son ineptos, personajes de tebeo” (¿¿¿es ésto mentira???) ó “el fiscal chochea”. ¿Os imaginaríais que condenaran a los padres de Marta del Castillo ó a la madre de Sandra Palo por las quejas que han proferido en sus respectivas causas? No, ¿verdad? Pues algo hace la diferencia. Una mano muy negra. Por otra parte, la familia de Anglès, según la prensa ha mejorado su calidad de vida considerablemente. Sin embargo y después de hablar con Kelly en su día, no doy pábulo a los rumores de que cobren ninguna cantidad del estado, porque ricos no son.

A Anglès y Ricart no se les conocían hasta la fecha comportamientos sádicos y estas actitudes no aparecen de repente en el individuo, sino que se manifiestan desde temprano. Anglès estuvo preso por violencia de género, pero el motivo por el que le golpeó a su ex pareja fue porque le había robado unos gramos (nada que ver con temas de otra índole).

Última modificación: 18 Mayo, 2017

7 Responses to :
El Crimen de Alcásser

  1. Miriam dice:

    Eva, conoces la pagina de face “las cloacas del sistema”? Habla bastante sobre esto..

    1. Lady Cat dice:

      ¡Hola guapa! La verdad es que no, pero sí he hablado bastante con varias partes del caso y en su día en la página de Kruella se llegaron a colgar hasta las fotos de los cadáveres, que están en el libro (retirado de venta, por supuesto) de Juan Ignacio Blanco. Y esas fotos hablan por sí solas.
      Me quedo con las opiniones del Profesor Frontela, un grandísimo forense que hubiera pagado porque me diera Medicina Legal (sin desmerecer al profesor que tuve).
      La verdad es que llevo mucho tiempo sin ocuparme del tema Alcásser, más o menos desde que se le perdió la pista a Ricart y no estoy muy enterada de las páginas que existen hoy en día sobre el caso.

  2. Yo he leído mucho sobre el caso, y también creo que fue obra de “gente poderosa”, y usaron a estos dos de cabezas de turco… Lo peor es ese padre que sabe que le están mintiendo y al que no sólo no dejan investigar más, sino que encima lo condenan. Un post genial, enhorabuena

    1. Lady Cat dice:

      ¡Muchas gracias!
      Lo más hiriente es que habría pruebas suficientes para haber condenado a los verdaderos culpables, cuyos nombres no han sido nunca un secreto… Pero poderoso caballero es Don Dinero.
      Un abrazo.

  3. D.V. dice:

    A mi lo que me sorprende de este caso es, ¿por qué no mataron a Anglés directamente cuando amenazó con hablar, en lugar de montar todo el pipote de mover los cadáveres sabiendo ya la que se iba a liar? Es lo único que no entiendo de esta teoría, por lo demás me parece que es lo más probable que fuera como dices, y supongo que hay detalles y matices que desconocemos y de ahí la incógnita.

    1. LadyofChrystal dice:

      Yo creo que ahí es precisamente donde falla la teoría, a mi me parece bastante plausible menos ese punto, yo creo que si eliminaron a Anglés fue porque él sabía más que el otro de los verdaderos culpables, incluso es posible que Ricart no llegase a verlos y Anglés sí

      También hay quien dice que Anglés vive y está en Sudamérica, de hecho Kelly antes Dolors Anglés Martins que ahora ha cambiado su nombre y apellidos (pongo solo las iniciales KMM) ha viajado recientemente a Sudamérica y parece ser que va a menudo

      Yo me inclino más porque están ya muertos ambos, pero a saber

  4. marigem dice:

    ¡Hola!
    He leído muchísimo sobre el caso, he leído el informe de Frontela, he visto las fotos(y tuve pesadillas durante mucho tiempo) y no me perdía el programa de Pepe Navarro y coincido contigo en tu teoría, creo que tiene mucho sentido. Es un caso indignante que ha destrozado a las familias de las niñas ya unos delincuentes de poca monta que se vieron envueltos en toda esta trama.
    Me ha gustado muchísimo el reportaje, ojalá algún día se descubra, que será tarde porque ya han muerto las niñas y varios padres, pero debería saberse.

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