Cuando acogí por primera vez

Escrito por | Vacaciones en Paz

Ahora mismo estoy absorta colocando la ropa de la Ran en su armario, ordenando sus zapatos, sacando de la funda su juego nuevo de cama.

Ella me manda audios por whatsapp, la foto de una serpiente que se encontró muerta ayer y no tuvo mejor idea que retratar, emoticonos de besos y corazones. Me cuenta las ganas que tiene de que llegue el jueves para estar al fin aquí, con nosotros, y abrazarnos a todos.

Cadáver de serpiente inmortalizado por la Ran

Sé que cuando llegue ese momento correré hacia ella, la abrazaré, la besaré y lloraré mucho. Nos iremos a comer pizza, se dará un baño y probablemente a continuación caiga rendida por el largo viaje.

El sábado es su fiesta de cumpleaños y ella no lo sabe. Llevo dos semanas inmersa en los preparativos, entre la decoración, los invitados, los regalos, lo que se va a comer y lo mucho que hay que limpiar y colocar, que para algo lo celebramos en el pueblo.

La semana que viene iremos a la Semana Negra y volverá a subirse en todas las atracciones. Además, estrenan una nueva película de los Minions, ¡y va a hacer buen tiempo para ir a la playa!

También visitaremos el museo del Jurásico, porque tanto a ella como a mi hijo de dos años les encantan los dinosaurios. Pero a ella más. George Pig es un principiante a su lado.

Estoy entusiasmada, no me puedo creer que después de diez meses vaya a verla esta misma semana…

…Y entonces recuerdo el día que la conocí.

Cuando el intérprete pronunció su nombre (de una forma que no le gusta nada, porque sigue en sus trece con que no se llama así y se lo han traducido mal), bajó tímidamente las escaleras. No hablaba una palabra de español, no me conocía de nada. ¿Yo iba a ser su madre de acogida? Pues vale. Se hubiera ido con quien le hubiera tocado exactamente igual.

Entonces me indicaron quién era su prima e intercambié el teléfono con su respectiva madre de acogida, para vernos de vez en cuando. Ahí fue cuando me enteré de que ella ya había estado en los campamentos de refugiados, que conocía a toda la familia y que la Ran era la mayor de tres hermanos.

A día de hoy me parece tan lejano aquello… No concibo que en mi vida existiera un momento antes de ella, donde no la conociera y yo viviera ajena a su existencia.

Hoy somos otras. Sabemos a quién vamos a abrazar y lo vamos a hacer emocionadas. Su madre respira tranquila porque sabe en qué manos va a estar su hija y ya no tiene ese miedo, tan lógico, de cómo será la familia que la acoja.

Como me dijo un día… Es su hija, pero también es la mía.

Última modificación: 3 julio, 2017

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