Cuando el sabio apunta al cielo, el necio mira al dedo

Escrito por | Mapaternidad

Recientemente, escribí un post donde hablaba de la discriminación sufrida por nuestros hijos musulmanes.

Si lo leéis, os daréis cuenta de que se trata de niños muy pequeños que ya han sufrido el desprecio, la burla, el bullying… Y eso es muy grave.

Pues bien, tras compartirlo en redes sociales, aunque la inmensa mayoría de la gente es cabal, existe una minoría a la que se la sopla que a un niño al que asocian con el mal sea discriminado.

Recibí dos comentarios de dos señoras, una de ellas una bloguera opusiana que entró muy enfadada al post donde Chema cuenta su experiencia con dicho ambiente, cuestionándome por qué mi hija tenía que ser musulmana y que quién le había enseñado esa religión.

De pronto, mis amigas se empezaron a sumar a la publicación diciendo (es verídico) que ellas tampoco eran musulmanas y sus hijos sí. Y claro, una confusión de la Virgen.

¿Acaso debo yo explicaciones? ¿Por qué eres tú del Opus y vas dando por saco en las publicaciones de gente de religión diferente a la tuya, pero pides respeto? ¿Por qué siendo del Opus les dices a personas con ocho hijos que ojalá tú pudieras y te quedas con tres, cuando debes aceptar los hijos que Dios te mande?

Pues mi hija es musulmana porque le da la gana y le ha enseñado la religión Rita la Cantaora. ¿Suficiente? Al final mis amigas terminaron aclarando que sus maridos eran musulmanes, y por eso a mí me arrogaron un hipotético esposo musulmán. Que he salido con alguno, cierto, pero no es el caso.

Por si fuera poco, detrás de la marisabidilla opusiana y compañía, entra otra señora cuyo esposo pertenece a un país que conozco como la palma de mi mano, donde la excepción es no ser machista, y se pone a criticar el pañuelo y a hacer apología de los derechos de la mujer. Mi derecho es cubrirme si quiero y no cubrirme si no quiero. Tan libre es la que va a la playa en tanga y hace topless como la que prefiere bañarse cubierta con un camisón ligero, porque considera que su cuerpo es un tesoro preciado que no le apetece mostrar a cualquiera. Y no me lo neguéis, que se trata de mi entorno y algo sé.

Cuando otra persona y yo le explicamos a esta señora sobre las libertades de la mujer y la invitamos a opinar sobre el tema del post, borró presta su comentario.

Esos son los feminismos que no me gustan: Los que tienen derechos de autor. Si no opinas y repites lo que yo, que tengo la patente del feminismo, eres una machirula y largo de aquí. WTF? ¿Has inventado tú el feminismo? Venga, a pastar.

En fin, que criticar a los niños que son racistas desde su más tierna infancia -y nadie nace siéndolo-, no. Pero poner de vuelta y media temas donde ni pinchamos ni cortamos, ¡a pares!

Seguro que sois las madres de los típicos abusones y las que siempre comentan que se sienten juzgadas por su religión.

Pues hermosas; PARA QUE TE RESPETEN, HAY QUE RESPETAR.

Y si la Esteban por su hija MA-TA, yo por la mía te dejo calva pelo por pelo.

Que igual te tienes que preocupar más de lo que hace la tuya cuando no la ves, que de lo que la mía se quiera poner en el pelo.

Última modificación: 6 marzo, 2018

4 Responses to :
Cuando el sabio apunta al cielo, el necio mira al dedo

  1. chema dice:

    leí el post en su día, pero me perdí esos comentarios. quizá fueron en twitter, o fueron aquí y los borró la interesada, como cuentas. qué poco madura es la gente. nos las damos de modernos y tolerantes, y luego ya se ve…

    1. Lady Cat dice:

      Fueron en Instagram, pero supongo que al bloquearla no seguirán visibles.
      A ver si nos deja ya en paz de una vez. Ahora se anda quejando a la gente y por Twitter de que está bloqueada.
      Bien poco tiene que hacer.

  2. Alexandra dice:

    No se lo que paso ni quien es la bloguera opusiana, pero sea cual sea el tema me parece una falta de respeto y de educación criticar o incluso preguntar simplemente porque alguien piense o tenga creencias distintas a las tuyas!

    1. Lady Cat dice:

      Y tratándose de niños. No puede pedir respeto para tu religión y no tenerlo.
      Conste que conozco a gente maravillosa del Opus y del PP.

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