El desprecio hacia nuestros hijos musulmanes

Escrito por | Mapaternidad

El otro día, a la hija de siete años de mi amiga Cintia, le pasó algo muy desagradable en el colegio.

Cintia es la autora del blog Tres Trillis Tigres y participa en la categoría Embarazo y Crianza de los Premios Madresfera. 

No quise hacerlo público antes que su madre, pero me dolió, me dolió mucho. Me imaginé a la nena sintiéndose mal al verse discriminada y se me rompió el corazón.

Os copio las palabras de Cintia:

Un día vino mi hija del cole contando:
– Mamá, hoy me ha dicho una amiga que no podía jugar conmigo porque su madre le ha dicho que no juegue con las niñas marroquíes.

– 😲¿Y tú qué le has dicho?

-Que yo no soy marroquí.

-Como tu madre lleva pañuelo, pensaba que eras marroquí.

Me duele mucho por mis hijos el mundo que les dejamos. Mundo de separación, de odio, de #intolerancia, de #discriminación, de #prejuicios. #yosoymusulmana y también soy española. A los 30 años conocí el Islam y paso a formar parte de mi vida. Lo que no sabía es que iba a conocer el racismo en mi propio país. En esta cuenta nunca he hablado de mi religión, ni me he mostrado como #musulmana, simplemente porque quería centrarlo en la maternidad. A raíz de formar parte de @maminteresante me empezaron a animar a salir del armario diciéndome que realmente no pasaba nada, todas somos madres. Quién me sigue de verdad lo sabe porque en mis vídeos de Youtube me muestro con pañuelo, así que empecé a perder el miedo. Empecé con un stories y luego puse una foto en el feed con buena acogida general y luego otra, y ayer puse un vídeo mío con pañuelo en stories. Cada vez que subo una de estas fotos me di cuenta de que pierdo varios seguidores y no de los de fit, Herbalife y tiendas, los que suelo perder normalmente, sino seguidores que nos seguíamos mutuamente incluso algunos que habíamos intercambiado recomendaciones o mensajes privados. Por eso hoy he escrito una serie de stories sobre esto porque estaba apenada. Porque seguramente estaba perdiendo gente maravillosa pero que por una mala o escasa información sobre la mujer musulmana, ha cerrado esa puerta. Si antes de saber que yo era musulmana les gustaba mi cuenta, ¿por qué un pañuelo en mi cabeza cambia eso?
Lo que ha ocurrido a continuación me ha sorprendido bastante. Me han mencionado en muchos stories varias cuentas haciendo campaña por la #tolerancia, por el #respeto, por la #diversidad y he empezado a recibir muchos nuevos seguidores y mensajes privados de apoyo.
Desde aquí quiero agradecer a toda esta gente (sois más de 60, sino os nombraba) por ver más allá de un pañuelo la cabeza. Sólo me queda decir que ⤵⤵⤵

Tengo una hija musulmana. Cinco años mayor que la de Cintia, y anda loca por ponerse melfha. Dice que le encanta porque las mujeres se ven como flores y le apasiona lo de cubrirse la cabeza. De hecho, te pone un pañuelo, un fular o una melfha en la cabeza con un arte, que me dan ganas de colocarle un antifaz y subir a YouTube los estilismos que crea.

Sabéis que yo no soy musulmana, ni siquiera soy creyente. A mí, sinceramente, que se ponga pañuelo o no me chupa un pie. Como si se rapa el pelo y se tiñe de rosa, mientras siga sacando buenas notas, así os lo digo.

Por suerte, jamás hemos sufrido ningún altercado racista, ¡y cruzo los dedos! Supongo que pesan que yo no lleve la cabeza tapada y mi cara de mala leche.

El único mal recuerdo que tengo, fue el día de los atentados de Barcelona. Salimos a tomar algo y nos tuvimos que ir de tres bares donde se tildaba a Allah de “hijo de…” y se afirmaba que todos los moros de mierda eran unos terroristas. Todo esto a voces.

Incluso perdí amigas, pues les dolía más el atentado, dónde no habían perdido a nadie, que la situación que acabábamos de vivir.

De hecho varias se fueron de un grupo de guasap, sin explicaciones o “porque no les gustaba el ritmo que éste llevaba y preferían retirarse a tiempo”. Y a mí la gente que no me dirige la palabra, en las redes sociales me sobra. Supongo que el día que sepan lo que duelen los hijos sabrán lo que se siente.

El marido de mi amiga Patri, tiene 46 años. 45 entonces. Es negro, senegalés y musulmán.

El mismo día de atentado, le gritaron desde un coche: “hijo de puta, vete a tu país a poner bombas”. ¿A qué país, si lleva en España desde los siete años? Si es más canario que las papas arrugás. Por supuesto, anotó la matrícula y denunció. Lo que se debería hacer siempre.

Y por si esto no fuera poco, a su hijo, que tiene la edad del mío, este verano le dijeron en el parque unos niños de unos diez años, al ir maquillado de payaso: “Además de negro, payaso”.

Y ni negro ni payaso son un insulto, de acuerdo; el asunto es el tono, es la burla, es el sentimiento de superioridad.

Obviamente, el padre del niño les dio tal repaso que muy probablemente no vuelvan a hacer bullying en su vida, pero el tema está en que nuestros hijos son los diferentes.

Y en un mundo global, eso no tendría que importar.

¿Somos unos racistas asquerosos que, a nuestra vez, criamos racistas? ¿Por qué no se puede concebir que no todo el mundo piensa igual? ¿Es difícil culturizarse antes de tratar de sentar cátedra sobre algo que no conocemos? ¿A qué tenemos miedo exactamente?

¿Qué carajo les metemos en la cabeza a nuestros hijos para que discriminen a otros niños?

Mi hijo no sabe discriminar porque nunca lo ha visto. Para él todos los niños son iguales y no le llama la atención que haya negros, mulatos, chinos, peruanos, gitanos, musulmanes, ni leches en vinagre.

Será porque nunca le he metido basura en la cabeza y desde la cuna ha conocido la diversidad.

Por favor, no pudramos a los niños con nuestros prejuicios. Porque no los estamos protegiendo; LOS ESTAMOS PUDRIENDO.

Última modificación: 21 febrero, 2018

7 Responses to :
El desprecio hacia nuestros hijos musulmanes

  1. Así es, cada vez me sorprende más ver gente adulta hablando con ese odio sin pudor en bares y RRSS.
    Antes estás conversaciones las podías escuchar en petite comité, señal de que sabes que tus sentimientos no son ejemplo para nadie.
    Solo espero y deseo que los niños de ahora, puesto que conviven en los colegios con niños de otras etnias y religiones, sean más tolerantes en su futuro.

    1. Lady Cat dice:

      Creo que teníamos el concepto erróneo de que nuestra sociedad había avanzado en esto, pero en situaciones como el referido atentado, aflora el racismo del racista velado. Un beso.

  2. Tremendo que a día de hoy la gente piense y actúe así y transmitan estas ideas a sus hijos. Nunca se debería decir a un niño que no juegue con otro, por la razón que sea. ¡Es solo un niño! Yo también confío que los niños, que serán los adultos del futuro, sean más tolerantes

  3. Carmen Hidalgo dice:

    Me has dejado sin palabras. Creoq tienes toda la razón, al final los niños solo siguen los patrones de conducta que han aprendido de sus referentes. Y tenemos la responsabilidad de educarles en el respeto y la pluralidad, inculcando prejuicios solo conseguiremos que se pierdan una parte de la muy realidad enriquecedora. Pero queda mucho por hacer…aunque artículos como éste nos dejan más cerquita de la meta. Gracias!

  4. Mami Reciente Cuenta dice:

    Lo peor es que los niños no nacen racistas, si no que en casa se les inculca estas cosas. Rabia. Siento rabia. Porque no puede ser que en pleno siglo XXI sigamos de esta manera.

  5. Madre mia, la verdad es que no tendría que pasar todo esto, por eso pienso que los valores se tienen que enseñar desde el hogar, nadie puede juzgar a nadie por llevar pañuelo o ser de otro color, todos somos personas y todas merecemos respeto, pero si no comenzamos desde el propio hogar mal estamos. Necesitamos hacer ruido en estos temas, ya está bien de tanta discriminación!!

  6. Me parece tan penoso que crios diferencien a los demás por su piel o cultura…que lástima de chiquilla cuando la otra niña le dijo eso que duro.Ojalá esto algún día cambie y nadie piense que por unas pocas manzanas podridas hay que tirar el cesto.

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