Doñana se quema y es culpa nuestra

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Doñana se quema.

Esto no es del todo cierto. Siendo estrictos, las llamas no han llegado a lo que oficialmente es el parque en sí. Pero es que Doñana es mucho más.

Probablemente cueste entenderlo para quién no tiene la suerte de poder acercarse hasta allí en una horita en coche. Pero estar sencillamente en los alrededores de Doñana te hace tener una sensación inequívoca de lo pernicioso de nuestra civilización en este planeta. También te hace sentir con todo su esplendor que estamos de paso. Si Doñana desaparece, si nosotros desaparecemos, habrá otras Doñanas con el paso del tiempo. Pero no habrá más nosotros.

Pequeñas calas, playas vírgenes tras escarpados barrancos, dunas, pinos, marismas… ¿Alguna vez han visto una marisma? ¿Recuerdan esa imagen de Parque Jurásico en la que el Dr. Grant y la Dra. Sattler alucinan con el brontosaurio y a él se le saltan las lágrimas al ver todo el ecosistema en torno a una laguna? Pues eso es lo que ocurre al ver una marisma por primera vez.

Esa belleza que pueden medio entender gracias a Parque Jurásico ya no existe. Donde antes corrían caballos, jabalíes o flamencos rosados ponían un tono de color que te afobeteaba el cerebro, ahora es un erial baldío gris, de suelo caliente y olor a carne quemada.

Doñana oficialmente no ha ardido… aún. Pero es que la belleza natural no entiende de fronteras humanas.

Mucho se habla ahora mismo sobre la ley de montes, sobre que no se aplica a los terrenos de Doñana ni los que la rodean…

Os voy a contar una cosa de estas de mentidero andaluz. La ley de montes, la que permite que se pueda construir sobre suelo quemado aunque no hayan pasado 30 años, tiene una perspectiva de ricos contra ricos donde, como en la edad media, como siempre, son los pobres los que pagan.

El Gobierno de turno quiere expropiar una finca cualquiera para hacer, por ejemplo, una carretera. Y curiosamente, al cacique de turno que es dueño de ella, se le quema muy convenientemente impidiendo de esta forma que se pueda construir en ese suelo. Yo me quedo sin finca, pero tú sin carretera. Ricos contra ricos.

La ley de montes evita ese tipo de jugadas. Ya da igual que arda.

Esto no sería aplicable a Doñana ni a su entorno, porque no están regulado por esta ley… pero es que el fuego no empezó ahí.

Juguemos a las conspiraciones.

Durante años, se abusa de los recursos hídricos de Doñana para cultivos de regadio dañando el ecosistema. ¿Qué hace el gobierno de turno? Lo regulariza y legaliza reduciendo las zonas humedas de la zona en un 80%. El PP privatiza y el PSOE hace como el que no sabe nada.

Lo que estaba húmedo, se seca. Pasto para arder.

Se aprueba la nueva ley de montes.

Una empresa energética quiere establecer una reserva de gas bajo el suelo de Doñana. Piensenlo fríamente un momento. Ningún político en su sano juicio lo aceptaría si quiere seguir en el cargo. Pero somos españoles, y votamos de la misma forma que animamos en el fútbol. Se aprueba.

Pero con una particularidad interesante. Se declara de “interés público”. ¿Era necesario? Bueno, la famosa ley dice que no se podría edificar en suelo quemado salvo que estuviera aprobado antes… O, que el proyecto se considere de “interés público”. Ya estaba aprobado. ¿Por qué se le califica así?

Hace unos días un fuego empezó a arder a la altura de Moguer. El clima, la sequedad, la falta de medios… nada ayudaba. Se propaga como la peste. Está a distancia de Doñana, pero no de su entorno. Llamativamente cerca de donde va a ir esa reserva de gas. San Fernando, Chipiona… Cadiz ve y huele el incendio. El viento ayuda también a que el olor llegue a sitios tan distantes como la zona de Bellavista, en Sevilla. Cualquier pueblo de Huelva sencillamente ve de cerca el horror.

Los políticos se apresuran, ante la alarma social, a decir que ni un metro será recalificado. Entendidos en leyes, mejores que yo, se apresuran a explicar que no se podría contruir en la zona cercana al parque.

Pero, ¿y donde empezó el incendio y sus alrededores? ¿Y si, para abaratar costes de personal y mantenimiento por ejemplo, una empresa energética necesitara un zona donde su personal se pudiera trasladar para vivir cerca de su nuevo trabajo? Al fin y al cabo, las instalaciones han sido declaradas, innecesaréamente, de “interés público”. ¿Una carretera que facilite el acceso hasta ellas lo sería también?

Esto es especular, evidentemente. Pero yo he conocido Doñana sin que la atravesara una carretera. Y ahora existe. He conocido Doñana sin que hubiera gas en su subsuelo. Y va a existir.


¿Conocerá mi hijo una Doñana con linces?

 

Última modificación: 27 Junio, 2017

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