El Edén de las salas de espera cuando eres madre

Escrito por | Mapaternidad

Me consta que se agradece lo mismo cuando se es padre que cuando eres madre, que me lo ha dicho mi amigo Asier esta misma mañana. Llevo dos años de acreditada experiencia como madre y os puedo asegurar que antes de serlo, no había cosa que me repateara más que ir con retraso en la sala de espera del médico. Ahora, sin embargo, me parece maravilloso.

Es como cuando te escondes en el baño para fingir echar un pis y aprovechar para desconectar de lo que pasa al otro lado de la puerta. ¿No os ha pasado? No importa, no conseguiréis que me sienta mal por hacerlo yo.

Dicen que los 50 son los nuevos 40, que los 40 los nuevos 30 y ni Dios se cree que los 30 son los nuevos 20. En realidad, para algunos los 20 son los 30. Total, que me disperso. Ahora mismo me encuentro más cerca de los 40 que nunca y ojalá me sintiera como cuando tenía 30.

Es por esto que es tan importante que las consultas médicas vayan con retraso cuando se es madre y se confía ciegamente en la incompetencia de la sanidad para organizar las citas (sobre todo cuando estás enfrascada en un libro que te tiene absorta). ¿En serio creen que metiéndonos con calzador cada diez minutos es posible que no haya retraso?

Ya me sucedió hace cosa de unos meses cuando tuve una hora de espera y todo el mundo se estaba encomendando a la religión a mí alrededor mientras yo leía ávida por saber cómo seguía mi libro.

Ahora me encuentro rodeada de mujeres embarazadas de su primer bebé, leyendo esas terribles revistas de “Cómo ser madre”, sin tener ni idea de que ahí les están vendiendo la moto y lo que deberían estar haciendo es:

a) leer el libro de Samanta Villar (Horror máximo)

b) leer este post con 6 verdades sobre la maternidad

c) aburrirse

Sí, a veces echo de menos aburrirme. Recuerdo mi último mes de embarazo, gorda como un globo sonda con mis 16 kilos de más y haciendo hueco para las navidades; y pensando en gastar el tiempo en aburrirme, pensando cuándo sería la siguiente vez que podría hacerlo cuando naciera mi hija.

Hay consultas y consultas: no es lo mismo una de esas de la sanidad pública dónde todo el mundo tose, hace calor y todo el mundo quiere estar peor que tú; que una consulta privada dónde tienen revistas antiguas del corazón, alguna otra de “mujeres” (Elle, In Style, Woman…) y hasta tebeos de cuando maricastaña.

Estas últimas son el Edén: ¿sabéis esas sensación de cuando se han dormido los crios y todavía tienes tiempo para seguir con la serie que te tiene flipando en Netflix? Pues esa es la sensación de escuchar “va con retraso” al llegar al médico.

Y en esas estoy, aún con tiempo de terminar este post y leer el Hola! Que una no sabe lo desactualizada que está hasta que abre el Hola! Y lee que la Preysler está con Mario Vargas Llosa, que no hay más Brangelina o ver el lujoso apartamento de 6 putas plantas que tiene una hortera en el Upper East Side.

Disfrutad del tiempo para vosotros.

Última modificación: 20 Marzo, 2017

4 Responses to :
El Edén de las salas de espera cuando eres madre

  1. Jijijiji…
    No podías expresar mejor en qué se convierten esos minutos antaño odiosos…
    Qué más cuenta el Hola? Ajajaja

    1. Poco más que contar del Hola! es mejor cuando son mucho más viejas y te están hablando de relaciones que ya sabes que han terminado, tipo SPOILER!!
      Ya no tengo más médicos hasta el año que viene.

  2. Lady Cat dice:

    Bueno vaya morro, lo de la Preysler y Mario os lo soplé yo muuucho antes de que saliera a la luz.
    Que si me pongo a darle al pico, dejo al Hola en pañales.

    1. Pues a ver si abres una categoría del corazón y te pones a facturar.

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