El retorno de Estivill

Escrito por | Literatura

Me he enterado casualmente de que Eduard Estivill, ese adalid de la crianza respetuosa, ha sacado nuevo libro con dos amigotes.

En dicho manual, entre otras lindeces, nos dejan estos inconvenientes de dar el pecho.

Tres machotes.

Yo soy partidaria de que, con la información en la mano, cada quien tome la decisión que considere y ahí nadie debe opinar; pero me molesta mucho, muchísimo, que vengan tres caballeros recién salidos de la caverna, que no han amamantado en su vida pero que son tíoooossss (pronunciado esto con voz aguardientosa) a meternos las manos en las mismísimas tetas.

¿Serán asesores de lactancia en la sombra? Porque en Pediatría, y más en sus tiempos, la lactancia, al igual que la nutrición infantil, se pasan bastante por encima. Pero si ya uno es neurofisiólogo experto en sueño, que por favor me explique en qué parte de su especialidad le otorgan semejantes conocimientos para inmortalizar sus pavadas en un libelo.

Pero da lo mismo, porque Estivill sabe DE TODO. Lo mismo te escribe un libro sobre adopción negando la herida primaria y aconsejando que trates al niño como si hubiera nacido el día que llegó a casa, que se marca un manual del sueño garantizado que no es más que un decálogo de maltrato infantil. Por si alguien tiene dudas de esto último, el propio Estivill ha reconocido que no quiso utilizar su método con su propio nieto. Claro, la mierda para los de fuera y si es pagando, mejor. Que a mi nieto ya lo cojo yo en brazos, que para eso es sangre de mi sangre y me duele verlo llorar solo y abandonado en una cuna.

¡Pero no nos dispersemos!

Pongámonos la mascarilla, los guantes y, después de tomarnos una tila doble, vamos a analizar los consejos del Doctor Liendre, que de todo sabe y de nada entiende:

1.- La madre no desea amamantar. Hay mujeres que no sienten ese impulso y que incluso les violenta pensar en ello, y no deben sentirse en absoluto culpables por ello, ya que no significa en ningún caso que sean unas “malas madres” ni que su instinto maternal sea menor.

Venga, ya tuvo que salir el puto “malas madres”. Qué a la ligera lo utilizamos, ¿eh? Mala madre es la que maltrata y la que abandona y solo insinuar que alguien pueda serlo por no dar el pecho me parece, directamente, ofensivo.

Puedo estar de acuerdo en que hay mujeres que no desean amamantar, que siempre lo han tenido clarísimo y no pasa nada, pero chico… ¿Llevarlo a ese extremo con semejante paternalismo?

2.- Estropea el pecho. Aunque recientes estudios de medicina estética señalan que, más que la lactancia, lo que deforma el pecho es el propio embarazo.

Imagino que estos tres señores no se comerán una rosca, porque madre mía… ¿Que la lactancia estropea el pecho? ¿Que el embarazo lo deforma?

No, hijos, no. Me vais a venir con milongas vosotros, que no habéis estado embarazados en la vida. La lactancia ni pincha, ni corta. Por no dar el pecho, no se te va a quedar mejor ni peor, porque es una consecuencia del embarazo.

Y no lo deforma; se cae. Dímelo a mí si se cae o no…

3.- Puede provocar un rechazo sexual en el padre. La idílica visión de una madre amamantando a su hijo puede hacer que el padre deje de ver a su pareja como un objeto de deseo, lo que puede afectar a la relación.

Esto ya no tiene madre…

¿Un objeto? Yo no soy objeto de nadie y tampoco tengo la menor intención en que nadie me vea como tal.

Y si a la persona que está conmigo le dejo de atraer por alimentar a NUESTRO hijo, es porque tiene un problema grave. Vamos, que ese tío no está normal, que es lo que intuyo que os pasa a vosotros.

Porque hay que ser perverso y retorcido para llegar a semejante conclusión.

4.- Duele. No siempre y no a todas las mujeres, pero generalmente y hasta que la lactancia esté bien asentada y la madre ha encontrado las posturas más adecuadas para el bebé y para ella, los inicios son dolorosos. Para otras molestias, véase el capítulo 43. “¿Cuáles son las secuelas físicas de la madre tras la cuarentena?”

Aquí voy a intentar ser lo menos explícita posible… Porque si los inicios son dolorosos, FOLLAR TAMBIÉN DUELE y según por dónde, un poquito más, y no creo que ninguno hayamos dejado de hacerlo por tal motivo.

¿Te ha convencido, Estivill?

Lo de que duele supongo que también nos lo cuentas por experiencia, porque chico, será que no encontraste una buena asesora cuando lo intentaste o que tuviste un mal agarre… Y vaya si lo siento, menos mal que ya no estás en edad de repetir.

Por si acaso, me voy a abstener de leer el capítulo 43, no vaya a ser que me entre un tumor en los ojos o se me caigan las retinas a trozos, que bastante estoy teniendo con este párrafo tan impactante.

5.- Exige tiempo y dedicación exclusiva de la madre y es agotador. A fin de paliar los efectos del cansancio y empezar a regular los ritmos adecuados de sueño, véase el capítulo 32, “¿Cómo y dónde debe dormir el bebé?”

“Es agotador”, se juega. Otra vez la voz de la experiencia. Habrá para quien sí y habrá para quien no. Y te lo dice una que si vuelve a tener otro hijo, no piensa repetir lactancia por la sencilla razón de que no le da la gana, sin más.

Y no, tampoco me voy a leer el capítulo 32, porque MI hijo dormirá dónde y cómo a mí me dé la gana, no siguiendo las instrucciones de un sanitario tan cuestionable como lo eres tú.

En serio, Estivill, das mucho miedo con y sin amigos dándote espaldarazos.

Pena me dan las madres que sin saber quién coño eres se están tragando toda la basura que escribes y lo están aplicando con sus bebés, con la mejor intención del mundo.

Me da miedo que ejerzas. Me da miedo que escribas. Me da miedo que tengas acceso a la infancia.

Un consejo, Estivill, por tu bien y por el de todos:

VETE A DAR PASEOS POR BENIDORM

Última modificación: 3 mayo, 2017

One Response to :
El retorno de Estivill

  1. D.V. dice:

    Jajaja muero con el final. Sublime.

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