Enseñanza de idiomas a bebés

Escrito por | Mapaternidad

Es curiosa la hipocresía que hay alrededor del aprendizaje de idiomas. En el mundo que nos rodea, todos tenemos claro que tenemos que tener conocimientos de algún idioma más aparte del nuestro materno y en general, en España solemos elegir el inglés como segunda lengua y después se reparten el tercer puesto entre el alemán y el francés.

Sin embargo, en lo que no todos estamos de acuerdo es en cómo y cuando hay que empezar a enseñar esos idiomas.  De un tiempo a esta parte, tanto en colegios públicos como privados hay una nueva corriente de bilingüismo que afecta a varias asignaturas: las naturales son “science”, las sociales son “social science”, y así otras como la tecnología, la plástica y ya en mayores niveles la biología o la física y química. Todos los padres están encantados y de hecho presumen de que sus hijos van a colegios bilingües y que dominan el inglés. ¡¡¡¡MENTIRA!!!!. Si les das un texto a esos niños posiblemente lo pronuncien perfectamente, pero no entienden lo que están leyendo porque no saben nada de vocabulario. Con lo que llegarán al final del instituto y serán como la mayoría de adultos de este país, chapurrearán un idioma, pero que si de verdad quieren dominar, tendrán que gastarse a partir de ese momento unas verdaderas fortunas en cursos intensivos para poder obtener un nivel que luego necesitarán en el mundo laboral (que esto sea lógico o no es otro tema).

Ningún padre se ha parado a pensar que los idiomas hay que empezar a “mamarlos” desde pequeños, que su aprendizaje sea un juego, más que una obligación, pero claro, aquí llegamos al “es que es muy pequeña, ya tendrá tiempo” o al “¿cómo la llevas a clases de inglés con su edad?”.

Mi hija tiene dos años recién cumplidos y desde hace 3 meses, va una vez a la semana a clases de inglés. En estas clases canta, baila, juega con muñecos…… nadie la pone a escribir en presente simple. Y sin embargo conoce perfectamente qué parte de su cuerpo es la “head” y la “nose”, al igual que sabe dónde está la cabeza y la nariz. En el coche nos pide las canciones que escucha allí y las canta y baila con lo que dice la canción. Ella se divierte y yo estoy encantada porque ha empezado a coger el acento, las palabras y así le va sonando un idioma diferente al que hablan sus padres.

Ahora, cuando lo comentas en público, todo son caras raras y de asombro, pero, ¿a qué si una pareja tienen idiomas maternos diferentes y cada uno le habla en su idioma a sus hijos, nadie se lleva las manos a la cabeza? ¿A qué todo el mundo lo ve normal? Pues es lo mismo, queridos míos. La única diferencia es que yo no puedo hacerlo en casa porque el inglés no es mi lengua materna ni la de mi marido, y entonces me toca pagar para que alguien lo haga por mí.

Claramente, es un esfuerzo semanal tanto de tiempo como económico, que también entiendo que no todo el mundo querrá o podrá hacer, pero si de verdad queremos que nuestros hijos hablen bien de mayores y que al llegar al colegio bilingüe de turno, se enteren de lo que leen y no sólo repitan como loritos, es la única manera de hacerlo. No debemos olvidar, que en muchas escuelas infantiles y en el primer ciclo de primaria, tienen ciertas horas a la semana de inglés para que los niños vayan aprendiendo algo de vocabulario, pero no pasa de los colores y los números de forma general. Sin embargo llegan a 1º de primaria y queremos que sin saber decir en español fotosíntesis, sean capaces de escribirlo y explicar el proceso en inglés. Todo muy lógico y muy normal.

Seguimos viviendo en el fondo en una sociedad donde impera la hipocresía y la ley del mínimo esfuerzo.

Última modificación: 12 enero, 2018

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