Feministas y fútbol femenino

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Andan las feministas alborotadas por el despatarre de los hombres en el metro, que hacen valer su huevada por encima del espacio personal vital de sus vecinos y vecinas de asiento. Qué época esta para la lucha de clases, de géneros, de identidades. “El heteropatriarcado opresor” es esa frase tan de moda que me recuerda a cuando bajábamos al recreo gritando Supercalifragilisticoespialidoso sin tener ni puñetera idea de quién había visto antes la película y nos había pegado la palabra al resto. El caso es que todo es una lucha, todo, pero cuando aparece una lucha de verdad o no se enteran o no se quieren enterar.

Anda un equipo femenino asturiano tentando a la suerte contra las instituciones y arriesgándose a terminar en la cuneta -como Ricart- por exigir lo que le pertenece. Se trata del Femiastur de Avilés, que milita en la Segunda División Nacional y que es puntero en la lucha de derechos de la mujer en el deporte y la sociedad. Por ello precisamente debe ser un club que cae mal, molesta, siempre con el dedo en la llaga, siempre reclamando cosas del siglo XXI, siempre un puntito por encima del resto. Con lo cómodos y bonitos que son los clubs que se callan, que hincan rodilla y que “sí buona” a todo lo que se les dicta. Y aunque en la rula no preguntan, apuntan, y la rula de Avilés tiene calidad de sobra para hacerle frente a la que se tercie, resulta que en el club de su villa piensan preguntar por todo.


De ese modo, tras recibir 363 euros de subvención por parte del Principado de Asturias el pasado curso, han lanzado una queja formal con una pregunta: por qué.

La respuesta es simple: por mujeres y futbolistas.

Ah, que no me creen. Les explico:

Hay una cosilla que el Principado de Asturias considera “deporte de élite”, en el que vienen representadas la primera y segunda categoría nacional de una serie de deportes. Miren conmigo la lista que refiere a tan noble y altruista gesto financiero. Bien, comprobarán que, pese a que en prácticamente todas las secciones se incluyen las categorías de plata, en el fútbol femenino no ha lugar, pese -o por- no tener ningún equipo en primera división.

Cuando el Femiastur montó la primer gresca por la irrisoria subvención, los apoyos fueron minoritarios. Cuando algunos protestaron por la publicidad en la camiseta de otro club asturiano de la misma categoría, los comentarios en redes sociales iban por el tiro de que unos son alto nivel por nombre y otros pues que no. Ese es el principal problema del feminismo en este país, que las batallas importantes las libran por barrios y las tonterías en pelotón.

La lucha de un club contra la desigualdad institucional debiera ser una lucha de todos los clubs deportivos con categoría femenina. Máxime cuando está tan de moda ahora crear secciones de fútbol femenino en clubs históricamente masculinos y que les explico muy brevemente. Bienvenido, dinero de las teles. Las partidas presupuestarias de los clubs se hinchan en base a las nuevas demandas. Se ha demostrado que las televisiones apostarán por el fútbol femenino, los ingresos de multiplicarán, los clubs crean equipos de la nada con el ambicioso proyecto deportivo de subir a primera división y zampar un trozo de pastel más grande. Flaco favor a las sociedades deportivas netamente femeninas que llevan peleando por la igualdad tanto tiempo. Lo que al espectador se le vende como una apuesta por la mujer no es más que una apuesta económica. En un mundo deportivo gobernado por hombres de negocios, pensar que el hueco que se le brinda espontáneamente a la mujer es un acto de conversión y de construcción es la cosa más estúpida que nos han intentado colar.

 

 

Pero las feministas, en vez de interesarse por la lucha pura de quienes pelean a codazos contra las instituciones y se llevan más de un revolcón, más de una amenaza y más de un susto, siguen empeñadas en ver si pueden evitar que un hombre las piropee desde un andamio o que se espatarre en el asiento de al lado. Ya saben lo que dicen, no todos los héroes llevan capa. Algunas dan patadas a balones para que el día de mañana nuestras hijas puedan tener un reconocimiento institucional parejo al del resto de deportes, y, sobre todo, equilibrado con el de los hombres.

Última modificación: 14 junio, 2017

2 Responses to :
Feministas y fútbol femenino

  1. Yo no creo que una cosa esté reñida con la otra, se puede luchar por el deporte femenino y a la vez porque dejen de increparme desde un andamio o dejen de robarme espacio vital en el metro. Y más después de escuchar a Fran Rivera decir que se tiene que despatarrar para no aplastarse el miembro… En fín. Pero sí, nuestras deportistas necesitan más apoyo, eso está claro. Buen post!

  2. Soledad dice:

    Me parece insultante decir que las feministas luchamos por tonterías como nuestro espacio en el Metro y que no nos enteramos de las verdaderas luchas. Lo más importante es que no nos maten, a nosotras, ni a nuestros hijos y ahí estamos acompañando a las mujeres víctimas de la violencia de género cuando nuestros gobernantes no hacen más que recortar en medidas de protección. Si en 24 horas asesinaran a tres futbolistas habría hasta un funeral de Estado, pero nosotras aguantamos que digan que nos hemos muerto, que nuestros asesinos son presuntos culpables o que lo que nos pasa es el resultado del amor. Por cierto, en vuestro Facebook se menciona a las feminazis. A ver si nos enteramos que ese término lo acuñó un locutor de radio que reclamaba la custodia de sus hijos porque era pederasta. El feminismo a día de hoy no ha causado ni una sola muerte, ni hemos abierto campos de concentración ni nada similar. Dejad de insultarnos por defender nuestros derechos.

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