Ferny, el angora

Escrito por | Fauna animal

Considero imposible crear una sección de animales sin mencionar a Ferny.

Ferny no es un gato. Es EL GATO.

No me imagino otro comienzo en esta sección haciendo referencia a un felino distinto a él.

Sería… No sé… Como hablar de Mapaternidad sin nombrar la lactancia o de Crímenes no haciendo referencia a Charles Manson y su Familia. Un sinsentido. Un Peter Pan sin Wendy.

Para quién no lo sepa, en el hipotético caso de que alguien permanezca aún ajeno a su existencia, Ferny es mi angora turco.

Y no es angora turco porque yo sea una pija de esas que si el gato no es de raza, no lo quieren. Qué va. Esto fue como ir a la tómbola: el que me tocó.

Antes de nada, remontémonos al principio de los tiempos, en el Parque Independencia de Santo Domingo. Era 29 de julio de 2010, si no recuerdo mal, y hacía más calor que el día que Jesucristo perdió las zapatillas.

Mi amigo el Crij -que ya que hablamos de bishos merecería artículo propio-, venía comiéndose un helado para no perder la costumbre. Cuando lo terminó, que no habrían pasado ni cinco minutos desde su adquisición, procedió a tirar el papel a lo que allí se viene llamando un container de basura.

-¡Miau!

No, no eran sus tripas. Había dentro un gato diminuto, en muy mal estado. Lo habían golpeado salvajemente y no se podía siquiera percibir su color original de lo negro que estaba.

El Crij le dio un baño en agua templada y casi se lo carga de una hipotermia, pero bueno, el chaval es médico y salvó la situación.

Lo crié a biberones de una leche en polvo que parecía otra cosa, pero que fue la única que encontré aquel día, gracias a mi nulo sentido de la orientación. A los dos días ya comía y enseguida empezó a nacerle la angora. ¡No, si al final terminó siendo un gato de raza! Ojipláticos nos dejó.

Su primera hazaña conocida no terminó mucho en acontecer y tuvo lugar cuando capturó y decapitó un ratón, avisándome entre maullidos. Olía a muerte, nunca mejor dicho, porque cuando eché un ojo a la alfombra la cabeza se encontraba a unos cuantos centímetros del resto de la anatomía del infortunado roedor.

Otro de sus entretenimientos infantiles era afilarse las uñas en unos muebles de mimbre que habían pertenecido al dictador dominicano Ulises Heureaux. Lo típico en cualquier gato, vaya.

Al llegar la Navidad, lo apunté junto con el perro de mi mejor amiga a fines de que los recibiera Papá Noel… Como ambos cuentan con nombres humanos y, para rematar, les pusimos apellido; nadie notó nada raro… Hasta que descubrimos la verdadera identidad del señor de barba blanca, de quien solo diremos que detestaba a los animales. ¡Lo que se viene llamando un show!

Cuando se mudó a España, su vida dejó de ser emocionante. Lo esterilicé y pasó a ser un gato casero, del que sólo podría ser reseñable el día que se escapó para darse de hostias con Juan Manuel, otro gato del barrio.

Eso sí, en su país natal parece que dejó huella e incluso un ocioso caballero, de facultades mentales bastante cuestionables, plagió descaradamente en algo parecido a un libro la última entrada de su blog Turkish Angora World -que nunca retomó, cosas de gatos vagos- y se permitió injuriarlo en tal relato. Como lo leéis. Hay quien escribe libros con el fin de plagiar y ofender a los gatos de los demás, porque es lo más sórdido que puede publicar, en este caso, sobre mi persona.

No me duelen prendas si digo que quiero a mi gato más que al 99’9% de personas que conozco y que probablemente me quede corta.

La gente decía que cuando fuera madre, la cosa cambiaría y el gato pasaría a no sé qué plano y tal y cual. Aún estoy esperando a que eso ocurra. Amo a mi gato y no creo que haya que comparar amores, ni que sean siquiera comparables, ni que la gente que personifica a sus mascotas padezca ningún tipo de carencia. Más bien, de esto tildaría a quien critica lo anterior.

Mi gato, a quién saqué de la basura, con quien crucé el mundo y por quien haría cualquier cosa.

Ya conocéis a Ferny.

Última modificación: 21 Abril, 2017

4 Responses to :
Ferny, el angora

  1. marigem dice:

    ¡¡¡Hola!!! Mi gato también salió de un contenedor y no puedo describir lo que le quiero, también y tiene nombre y apellidos y no me considero para nada con carencias. Y sí que le quiero más que a mucha gente, y lo digo porque es verdad, así que te entiendo totalmente. Lo de ser madre me parece bastante absurdo, no es comparable, mis hijos son mis hijos, pero yo soy la mami de mis gatos y me da igual parecer una loca.

    ¿Lo del libro es verdad? Es que me suena la historia y flipo, literalmente.

    En las fotos sale guapérrimo, bueno, los dos están divinos.
    El mío tiene 14 años y medio y me da terror que le pase algo, encima es un antisocial que no quiere salir, jejeje, la veterinaria viene a casa a las vacunas y lo pasa tan mal que me ha dicho que ya que los otros están vacunados debería plantearme dejar de vacunarlo por riesgo de infarto. A que al final me convierto en una antivacunas, con lo que yo he criticado, jejeje.
    Besos, me ha encantado este post, ainnnns.

    1. Lady Cat dice:

      Yo a los gatos ni los he testado ni los vacuno porque no me da la gana. Ahora, que me linchen xD Nunca he testado a un gato. A Ferny lo vacuné para viajar y listo.
      Lo del libro es súper real. Un individuo que salió en mi libro, publicó (que no escribió) otro en respuesta y como no tenía nada con lo que atacarme, porque yo al contrario de otras personas no voy matando gente por ahí ni tengo ningún delito en mi historial ni nada grave de lo que se me pueda acusar… Argumentó que no tenía credibilidad como criminóloga… Porque… ¡Escribía un blog de gatos! Luego se puso a desvariar sobre Ferny, le plagió ya entrada que hizo pasar por propia… Demencial.
      Di tú que debió de vender tres libros y a la familia y mi primera edición se agotó en cinco días, así queeeee 3:)
      Besos, guapa!!!

      1. marigem dice:

        Madre mía como está la peña. ¿No los vacunas? Yo empecé a hacerlo porque al ser recogidos los llevé a revisar, me los vacunaron y aquí sigo pero me lo han dicho muy en serio, el otro día mi pobrecito se escondía, se puso agresivo y todo y son 14 años y medio y no quiero hacerle sufrir y además mis gatos no salen, no es como un perro que puede morder a alguien.
        Yo solo tengo testados a algunos y mira, tan guapos que están, los testados y los no, si hubiesen tenido algo a estas alturas ya lo sabríamos.
        Besos.

  2. Mi flechazo fué con Pepita. NOs la encontramos en medio de un círculo de niños que le daban con un palo después de caer por una terraza. Tendría como de un mes. El veterinario de guardia nos dijo que estaba rebentada y no pasaria de unas horas. Nada de nada, le dió tiempo a recuperarse a crecer, a caer de un cuarto piso tres veces, a mudarse con nosotros al campo, a trepar árboles como una descosida , a convivir con perros y siestear juntos, a dormir siempre al lado de mi almohada y yo a dormir con sus ronroneos. ç
    Es un amor distinto, yo pienso que tenemos un espacio dedicado para amar de mil formas diferentes. Y todas pueden ser igual de intensas.

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