Froilán: de tripitidor a universitario (a tu costa)

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Por Eva Sánchez

Me aventuro a escribir unas pocas, e ilustres líneas sobre la nube de facilidades en la que viven ciertos ciudadanos españoles, de cierto apellido que evoca entre nosotros un cúmulo de sentimientos e ideologías. Y es que la palabra “monarquía” a nadie deja indiferente, y menos si el apellido “Borbón” ronda próximo.

Todo este revuelo comenzó unos días atrás, cuando, ilusa de mí, decidí arremeter contra el sobrino del ciudadano Felipe de Borbón, Froilán, en particular; y contra las riquezas dinásticas en particular. Sonriente, esa vestimenta no le rebajaba su natural aspecto campechano en la graduación. Puro en mano, Froilán disfrutaba de un título que ha costado más de 80.000 euros en un colegio privado estadounidense.

Mientras tanto, al otro lado del charco, una modesta chica de familia obrera no es hija de la infanta Elena, ni tiene un tío que goza de carácter inviolable ante la ley. Su padre es jardinero a tiempo parcial, su madre es panadera y se levanta cada día a las 5 de la mañana para ir a trabajar. Además, tiene un hermano pequeño de 4 años. Ella estudia Comercio y Marketing, cuida de su hermanito, y trabaja para poder pagarse la matrícula con ayuda de la beca MEC. Sin embargo, con una agenda tan apretadísima, le ha sido imposible llegar al 6’5 exigido para mantener la beca. Los ingresos en casa no son suficientes para sustentar sus estudios y este verano solo respira el aroma de un futuro incierto.

Las diferencias son claras. Aunque el inocente y benevolente Froilán haya repetido en tres ocasiones segundo de la ESO, la universidad privada le abre sus puertas. El dinero de sus padres le convertirá en el gran director de una prestigiosa empresa, en la que contratará a aquellas personas que, a duras penas, consiguieron terminar sus estudios.

Puede que, como muchos han debatido en Twitter, ese dinero no sea “nuestro” puesto que Froilán y sus padres no pertenecen, como tal, a la familia Real, y solo cobran por los actos oficiales. Honestamente, ignoro esos datos. Pero mi posición no hace que no me involucre en una lucha social más que necesaria y que piden a gritos las calles del pueblo español. Una lucha que va más allá de gastos, porque una República, también los conllevaría.

Nuestra lucha es dignidad y resistencia. No es una cuestión económica, sino social. España no quiere ni reyes que no ha votado, ni vasallos que les paguen una universidad para niños pijos. Iluso el que cree que la figura del Rey ha sido tan necesaria en la transición española. ¿O acaso creéis que figuras como Arias Navarro seguirían haciendo de las suyas por los años 90?

Justamente hoy, 14 de julio, nuestros vecinos galeses celebran el derrocamiento de la dinastía (hace más de 200 años). Mientras tanto, en España Froilán acapara los telediarios y las portadas de las revistas de prensa rosa, y la pobreza infantil continúa en auge hasta situarnos en el puesto número 3 en el ranking europeo: Muchos se replantearán aquí su rechazo hacía la teoría marxista de la lucha de clases en calidad de rey-súbdito. Todo esto no hace más que evidenciar que las figuras monárquicas no merecen elevarse a ningún altar mediático; su existencia es completamente innecesaria.

La sombra de Franco se alarga, unos 40 años. La falsa democracia de una monarquía impuesta es latente en las instituciones y ha logrado cuajar entre muchas personas. Pero nunca dudéis, que somos muchos más los que añoramos (sin haberlo vivido siquiera) aquel ilusionante 1936.

¡Salud y República!

Última modificación: 14 julio, 2017

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