Futbolistas insolidarios

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Hace unos meses, Juan Mata, futbolista español, anunciaba un proyecto solidario titulado Common Goal. Un proyecto social que pretendía hacer de puente entre las necesidades básicas de muchos niños y jóvenes y el fútbol. Un proyecto para el que, dijo, necesitaba un equipo.

Mata tocó la fibra de la sociedad, despertó con su beneficencia millones de sonrisas, pero olvidó que, en este mundo, el egoísmo reina antes que la bondad. Para formar parte de Common Goal, los futbolistas deben donar un 1% de sus ingresos. Han leído bien. Un uno por ciento. Hasta ayer, el único que decidió, y muy prontamente, acompañar a Juan Mata en esta aventura fue Matt Hummels. Esta mañana dos futbolistas más decidieron formar parte del equipo solidario: las estadounidenses Álex Morgan y Megan Rapinoe.

Porcentualmente, el número de futbolistas profesionales hombres vapulea al de mujeres. Siendo estrictos, sus sueldos directamente aplastan al de las mujeres futbolistas. Aún así, el uno por ciento de los ingresos de Morgan y Rapinoe siempre será más que el uno por ciento de los miles de futbolistas profesionales que, hasta el momento, desoyen la llamada de la solidaridad.

En pasados artículos de esta revista, hablamos de la necesidad de ver a los futbolistas como humanos y no como juguetes. Algunos de ellos colaboran en causas benéficas todo el tiempo. Pagan operaciones, organizan torneos, apadrinan pueblos enteros. Pero sabemos cómo funciona el tema de las donaciones. Sabemos los tributos fiscales que recibe una donación, cuánto de ello vuelve a sus bolsillos y cuánto de ello se multiplica en forma de publicidad.

La solidaridad es un negocio dentro del enjambre económico que constituye la vida de un futbolista de clase mundial. A la hora de adquirir un compromiso real, de ser la cara que pretende cambiar el mundo involucrándose en algo tan profundo como el proyecto de Common Goal, el impulso solidario se frena y aparece el: qué gano yo con esto.

Hasta ahora, Juan Mata solo ha conseguido juntar a tres compañeros más para salvar y mejorar vidas entorno al fútbol. Por el momento, ni los que ya hemos visto sentados en nuestros banquillos por defraudar a Hacienda, ni aquellos otros que han sido investigados por ello tanto en nuestro país como en otro, forman parte de ese equipo. Tal vez los que mueven los hilos, Mendes, Raiola, Barnett, Bertolucci… los que hacen y componen realmente los clubs de fútbol a los que animamos, no quieren que sus futbolistas cedan un uno por ciento de lo que ellos les permiten ganar.

El fútbol murió. Murió cuando empezaron a gobernarlo los agentes. Murió cuando decenas de millones de euros se desperdiciaron en jugadores que ni siquiera tenían hueco en las plantillas, con tal de vender sus camisetas. Murió cuando permitimos que nuestros equipos históricos fueran álbumes de cromos para sus presidentes. Ahora, que nos quieren devolver el fútbol, no hay ni siquiera 11 jugadores que respondan a la llamada.

Juan Mata lideró un proyecto único. Hummels, Morgan y Rapinoe están en él. Costará juntar un equipo, pero me niego a creer que debajo de esas camisetas de 100 euros no haya personas. Esperamos verlas ayudando a quienes más lo necesitan. Esperamos que volváis al fútbol.

Última modificación: 14 septiembre, 2017

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