Los gastos extraordinarios de Andreíta

Escrito por | Actualidad

Por: La Bruja Mala

Belén Esteban nos ha hecho partícipes, con la discreción que la caracteriza, de que Jezulín no quiere pagar la mitad de los estudios universitarios de Andreíta en el extranjero.

Al parecer, la ex pareja había quedado en que costearían a medias los gastos de la hija común en tierra extraña, donde según su insigne progenitora acudirá a estudiar el próximo curso a fines de que no la siga la prensa y termine siendo una Gloria Camila o Chabelita cualquiera.

Además, Jesulín se puede negar perfectamente a pagar, porque estudiar en el extranjero no es para nada necesario… Y ahí tiene razón.

Ahora vamos al tema de los gastos extraordinarios. A día de hoy, ya ha habido jurisprudencia de que casi nada se considera como tal. Los libros, por ejemplo, no lo son, pues cae de cajón que el niño va a usar libros año tras año y su precio debe ir incluido en la pensión mensual del progenitor no custodio. Por lo cual, salvo una ortodoncia, unas gafas y poco más, no existen los gastos extraordinarios si el padre no conviviente decide negarse. Y si no es gasto extraordinario un puto libro, señores, ¿va a serlo que la niña quiera estudiar en Canadá o EEUU para ver si se pilla al Justin Bieber? Pues ni de coña.

La madre, ahora, se lamenta. Que no digo que el Jezu sea el padre del año ni que no pueda hacer un esfuerzo por la formación de su hija… Pero con todo el dinero que la madre coraje tiró en perico, se paga Andreíta cinco carreras en Harvard. Y eso, señores, no es culpa de aquel torero que hablaba con la zeta, cantaba el “toa, toa” y era cubierto por un aluvión de bragas en las plazas de toros.

La princesa del pueblo debería saber en sus propias carnes lo que es que no te paguen media silla del coche, la mitad de los libros, medio uniforme y no tener de dónde cojones sacarlo. Y entonces, solo entonces, se pensaría dos veces el montar semejante marimorena en prime time, cuando a la niña no le va a pasar nada por irse a la Complutense como todo hijo de vecino.

Que si no quieres, no sales, como los hijos de Rociíto. Que no dan pie no hablan con la prensa y cuando los sacan cada mucho es siempre de rebote.

Lo que pasa es que si llevas dieciocho años viviendo de la niña y exponiéndola, y encima te quejas día sí y día también de tu miedo a la persecución periodística, lo que estás haciendo es aumentar el interés sin parar.

Y querida, para tu desgracia, ya la hemos visto todos. Que la niña hace AÑOS que tiene el Twitter público, y sube fotos.

Así que si no la puedes mandar fuera, en la pública nos hemos formado muchos y tenemos títulos, trabajo, amor y somos felices y esas cosas.

Por lo cual, menos dramas, que hay más mundo detrás del Jezu negándose a costearle a la niña la carrera en el quinto coño por las consecuencias de tu comercialización desde la cuna.

Si el Miguel no le compra la maleta, seguro que no se te traumatiza e incluso conoce a gente normal y maja que tanto escasea en su entorno.

En resumidas cuentas, que cada uno se jode cuando le toca. Y a ti, querida, te ha salido mal el plan.

Última modificación: 28 abril, 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: