Idealizar a los niños saharauis

Escrito por | Vacaciones en Paz

Entre blogs, foros de internet y algún comentario con ánimo de justificarse, he observado atónita ciertas críticas a los niños saharauis.

“No les hace ni caso a mis hijos”, “no da las gracias”, “estoy harto de sus desprecios”.

Vamos a ver, ¿tú has acogido a un niño o querías un mono de feria para que entretuviera a tus hijos durante el verano?

Estos niños vienen de otro mundo, el choque cultural es brutal para ellos y necesitan un periodo de adaptación. Incluso, si no es su primer año, no es raro que sigan comportándose de forma distinta a lo que significa la normalidad para nosotros.

No podemos entender a los niños desde nuestro mundo de adultos, eso que vaya por delante, ni mucho menos juzgarlos como lo haríamos entre nosotros.

Acoger va de la mano de la paciencia, comprensión, empatía, cariño… Si tú con diez años no eras consciente de lo que tus padres hacían por ti para poder agradecérselo, ¿por qué pretendes que tu niño bese el suelo por el que pisas?

No te fijes tanto en lo que te choca de ellos -que seguro que tus hijos también tienen lo suyo, aunque tú no lo veas- e intenta valorar todo lo bueno que hacen. El esfuerzo por adaptarse como pueden a una vida completamente diferente a la suya, aprender un idioma, normalizar cosas que les son totalmente ajenas, occidentalizarse durante dos meses.

Nunca me ha gustado el etiquetamiento en los niños. Lo veo completamente injusto. Acoger lleva implícita la generosidad de entender al niño tal y como es y de ser paciente con él. No es algo que deba hacerse para que nos den las gracias por tan loable acto.

Acogemos a ciegas, eso es un hecho, y tenemos que estar abiertos a todo. Somos conscientes de que no sabemos nada de ese niño y acogemos para lo bueno y para lo malo. Lo mismo nos puede recibir entre sonrisas que ponerse a llorar, y ahí debemos reaccionar como los adultos que somos; no llevarnos las manos a la cabeza.

Los niños no tienen que “dar un resultado”. Cada niño es como es, con su personalidad y debemos aceptarlo. Y, mientras esté en nuestra cada, educarlo. Hemos adquirido un compromiso que nos convierte en sus padres durante dos meses.

El niño no viene “en las buenas”. El niño no “es raro”. El niño HA NACIDO EN UN CAMPAMENTO DE REFUGIADOS donde lo que para ti es rutina, para él es un acontecimiento o lo desconcierta.

No devuelve la comida que no se come a la fuente porque sea un guarro: es que en su casa no se pueden permitir desperdiciar nada.

No dobla el pantalón hasta hacerlo diminuto porque sea desastroso: es que en el desierto no hay armarios con perchas, mi queridísimo.

Ten paciencia, aprende de la experiencia, piensa en ti con su edad y en su entorno sin la compañía de tus padres. Son niños, y como niños necesitan protección, apoyo, ¡son seres vulnerables! No lo olvides nunca.

Acogemos con todas las consecuencias, no solo a niños modelo que se portan súper bien, no lloran nunca, juegan a cualquier cosa, comen lo que les pongas, hablan con todo el mundo y parece que han nacido aquí.

Los niños saharauis no son ni buenos, ni malos, ni llorones, ni serios, ni caprichosos, ni educados, ni nada. Son… ¡NIÑOS!

Y, no lo olvides… El adulto eres tú.

Última modificación: 13 Julio, 2017

2 Responses to :
Idealizar a los niños saharauis

  1. Graciela dice:

    He tenido la experiencia de una niña en casa, fué tan difícil que me negué a tener otro, pero no por ellos, sino por la organización. Tu no puedes a una persona que acoje por primera vez soltarle a un niño sin prepararles para lo que va a pasar, cuando llamas lo que hicieron conmigo fué que la llevara a que le dieran una reprimenda tan grande que después te odian porque piensan que no les quieres. Me tocó una niña que anteriormente había estado en otro lugar y tampoco quisieron repetir, además su familia exigía en lugar de preguntar, no sé que le contaría ella a su madre pero me sentí acorralada emocionalmente. Le dí a esa niña y a su familia todo lo que pude mandar, y nunca más recibí una carta habiéndoles pedido que me mandaran carta para seguir ayudando a la niña para que estudiara. No todo lo hacemos mal los acojedores, la organización deja bastante que desear. No volveré a traer a nadie, soy muy mayor para correr detrás de un niño pero he intentado ser buena y justa y conmigo no lo fueron.

    1. Lady Cat dice:

      Hola Graciela, siento mucho tu experiencia.
      Si bien no se debería acoger a ciegas, también es cierto que todas las asociaciones deberían preparar mejor a las familias, ahí tienes razón.
      Supongo que te viste desbordada y que por eso les llamaste, y es cierto, echarle la bronca a la niña no es el camino, porque eso es dar a entender que te estás quejando de ellas cuando lo único que pides es que alguien medie para que las cosas vayan mejor.
      A veces lo niños piensan que somos ricos, pero en prime lugar son niños y luego… compara lo que ellos tienen con cómo vivimos nosotros, aunque sea por esfuerzo.
      También nos puede sonar que exigen por la dificultad del idioma, que es una gran barrera. Y si piden… Imagínate vivir en un campamento de refugiados 🙁 Donde no tienen de nada.
      Que no es lo mismo pedir abrigo y comida que un coche, ojo.
      Y las familias… Pues volvemos a lo mismo, al no etiquetar. Son como las de aquí, gente de todo tipo y para todos los gustos.
      Es una pena que por el motivo que fuera no hayan querido seguir el contacto y lo dicho, siento mucho tu experiencia y que no tuvieras cerca a una persona con más experiencia en el acogimiento o saharaui para que te ayudase.
      Un abrazo

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