Iniciación al sadomasoquismo

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Iniciación al sadomasoquismo

Por más que lo he intentado, no he podido evitar continuar con el que es el tema de la semana: la vuelta al cine del señor Grey y su más que famoso cuarto de juegos. Aquí podéis encontrar tres sagas eróticas mejores que 50 Sombras, pero hoy, vamos a hablar de la iniciación al sadomasoquismo.

Una palabra muy potente. Por un lado tenemos el sadismo, la obtención de placer al causar daño. El masoquismo es todo lo contrario: sentir placer al ser receptor de actos de crueldad. Normalmente, eso si, de la mano de una persona con la que se tenga una afinidad emocional.

Y decidir cuál de las palabras queremos hacer nuestra es el primer paso. En la pareja, uno habrá de ser el dominante y otro el sumiso. No tiene porqué ser cada vez igual, quizá os englobeis dentro de los llamados “switch” y os guste tanto una cosa como la otra, por lo que podréis turnaros.

Una vez decidido quién hará qué, deberíamos establecer unos límites. Estamos empezando, así que quizá no sea necesario llegar todavía a electrocutar a nadie. Por supuesto, estableceremos una palabra que parará toda actividad, sin discusión ni duda. Si tu pareja dice “pan de pita” tú paras. Y luego preguntas por si te has pasado y te tienes que tirar dos días compensando con masajes en los pies.

Ya sabemos el papel que tendremos cada uno, tenemos nuestra palabra clave. Ahora habrá que saber qué vamos a hacer.

No hace falta a que esperéis a llegar a la cama. La dominación puede empezar antes, en el día a día. Algo tan simple como obligar a llevar cierto tipo de ropa (o no llevar algún tipo de prenda específica (ropa interior, ejem)). Siempre recordando que es un juego de rol, sin abusar ni que se nos suba a la cabeza.

Decía antes que no hacía falta llegar a electrocutar a nadie. No era una broma, existen diversos aparatos electrificados, como plugs anales o pinzas para los pezones. Aquí llega otro punto importante, los juguetes.

Esposas de cuero

Cuando hablamos de BDSM parece imprescindible empezar por unas esposas. O cuerdas. O grilletes. En definitiva, algo para atar a nuestra pareja y tenerla bajo control. El segundo accesorio sería un antifaz, esta vez para el completo disfrute de quién se lo pone. Cada caricia multiplicará su efecto al no poder preveerla.

Y así, poco a poco, podemos ir añadiendo otras cosas. Antes que un látigo, podríamos elegir una palmeta (pala, fusta), menos agresiva y más fácil de manejar, un collar con cadena o unas pinzas para los pezones (sin electrocutar) cuya fuerza se puede regular. Pero no os limitéis a “lo tradicional”, buscad vuestra propia experiencia, el sexo no tiene una guía que haya que seguir al pie de la letra.

Palmeta

Alguna vez me han comentado la posibilidad de usar cosas que tengamos por casa para todo esto. Bien, teniendo un poco de sentido común podríamos hacerlo, pero hay algún caso alarmante. He leído en más de un sitio el que se pueden usar velas de las que tengamos en casa para verter la cera sobre el cuerpo.

Una cosa es que nos guste el BDSM y otra el querer acabar en urgencias. Las velas que se venden en los Sex-Shops, son velas especiales cuya cera no causa daño. Notarás calor claro, si no vaya gracia, pero no tendrás una quemadura de segundo grado al día siguiente.

Y, ya que hablamos de Sex-Shops y sus juguetes. Si tenéis intención de ir, recordad al señor Grey. Recordad, principalmente, que es una persona que tiene un helicóptero propio. Las cosas que os he comentado no os costarían mucho, pero no pretendamos montar una mazmorra sin escandalizarnos un poco por el precio de algunos artilugios.

Sistema de retención

Monería, oye.

Y mejor así. Hablamos de aparatos destinados a causar dolor (y placer), que nos golpearan o apretaran las carnes. NO queremos tener productos de mala calidad haciendo esas funciones, así que pensadlo muy bien antes de comprar, por ejemplo, un látigo que no sea de cuero.

El sadomasoquismo no se trata de pegarle una paliza a vuestra pareja, como veis. Es más un juego psicológico en el que deben disfrutar los dos. Y, al acabar (como antes de empezar) hay que hacer lo más importante que se puede hacer dentro de cualquier relación sexual: HABLAR.

Comentaremos en pareja qué ha gustado, qué no, si habrá que cambiar algo en un futuro o si, simplemente, no repetiremos la experiencia jamás. Y es que, las fantasías son muy excitantes, pero a veces la razón de que lo sean es, precisamente, que son fantasías.

Última modificación: 21 Febrero, 2017

4 Responses to :
Iniciación al sadomasoquismo

  1. Silvia dice:

    Yo creo que la gente se flipa con la peli esa y a lo tonto alguno se va a lesionar.

    1. Sí, y sí. Pero la gente ya se lesionaba antes de la película, la cual por cierto es un poco moñas en este sentido. Así que esperemos poder ayudar al menos a que haya una visita menos al hospital 😀

  2. Carlos gadea dice:

    Quiero una mujer sumisa

    1. Lady Bread dice:

      Cuidado con lo que se desea

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