Jack, el Destripador: Polly

Escrito por | Sucesos

Agosto de 1888. Londres.

Cuatro mujeres se reunen en torno a la mesa de un pub llamado Britannia. Son sólo mujeres en una mala época para ser mujer. Dos de ellas acaban de llegar al lugar, un mar de lágrimas que se consuela en el hombro de su compañera, cuenta a las otras dos que la banda de extorsionadores de turno de la época ha subido la tarifa. Cuatro libras. Toda una fortuna en un Londres donde malograr los genitales de una mujer contra una pared en un callejón apenas vale tres peniques. Mal negocio.
Una de ellas, Mary Kelly, tiene una idea. Antes de llegar al Britannia, se había desecho, en la casa de un noble disoluto, de la hija de una amiga de profesión y del supuesto hermano de este. La pobre había acabado en un manicomio, y quién no tiene para comer no puede alimentar y criar a una niña ajena. Así que allí la deja, poniendo en su sitio al idiota de alta alcurnia que dejó embarazada a su amiga para luego abandonarla a su suerte. Pero ese idiota es rico. El idiota que dejó embarazada a su amiga es el Principe Alberto Víctor. Así que el hambre, las úlceras en las vaginas, y las amenazas de muertes de criminales, les llevan a urdir un plan con el que chantajear a la familia real británica. Cuatro zorras contra la Reina Victoria.

Pocos días después, el cochero de Sir William Gull, el médico personal de la Reina, lleva a su señor de camino al hospital de Londres por Whitechapel Road. Con anterioridad, el cochero, de baja clase social, ha conseguido los nombres de las cuatro zorras. Mary Kelly, una sueca a la que llaman “Larga” Liz, una vieja llamada Annie Sivvey y otra Mary, Mary Nicholls. Aunque la llaman Polly.

Esa misma noche, en el Britannia, un desconocido regala a Polly un bonito sombrero. La desangelada vida que lleva y el alcohol que compra con su cuerpo no le hacen cuestionar nada del hecho. Ella se ve guapa. Y aunque al volver a su pensión habitual el dueño no le deja pernoctar en ella debido a que le faltan dos peniques de los cuatro que cuesta la noche, no se enfada. Sale a la calle confiada. Está guapa con su nuevo sombrero negro, pronto tendrá un cliente y a dormir.

En la oscura madrugada, un carruaje se para junto a Poly.

¿Donde vas a estás horas niña? ¿Te llevo a alguna parte?

Pregunta el hombre de madura edad de aspecto adinerado.

Pues se lo agradecería señor. Las calles ya no son seguras con las historias que una escucha. Me llamo Mary, aunque todos me dicen Polly.

Yo soy William. Sube. ¿Te gustan las uvas?

Polly se sorprende ante tal amabilidad. Pero no es su tipo de cliente habitual, así que no va a desperdiciar la ocasión. Le encantan las uvas. William se interesa por su vida mientras le sigue ofreciendo uvas. Hasta que Polly empieza a encontrarse mal.

Señor, ¿usted también ve borroso?

Sir William da la orden de parar al cochero. Están frente al hospital de Londres.
Polly ha perdido la consciencia. Sir William carga su fragil cuerpo por Brady Street hasta Buck Row, junto a Whitechapel Road. Polly ya está muerta. Pero aún hay trabajo que hacer.

Con un cuchillo de Liston se raja el cuello de Polly de izquierda a derecha. El primer corte es burdo. La hoja ha dado en la clavícula. El segundo intento es más eficaz a la hora de degollar. La cabeza es casi separada por completo del cuerpo.

Tras subir las imnumerables enaguas, la eviscera con las manos desnudas.
Varios transeuntes ven el cuerpo de Polly, piensan que es otra puta borracha más. Pasan horas hasta que un policía la encuentra.

La escena del crimen cobra vida en la muerta noche londinense. Cientos de curiosos se agolpan para ver el macabro espectáculo. Hay prisa por retirar el cadaver. Tanta, que hasta que no es desnudada en la morgue, nadie se da cuenta de que a Polly la han destripado tranquila y concienzudamente.

Los rumores sobre alguien apodado “mandil de cuero” no tardarán en correr por todo Londres.

La leyenda de Jack el Destripador ha comenzado.

Última modificación: 8 septiembre, 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: