La Campos y esa jubilación que no llega

Escrito por | Cine&Tv

Si hoy vengo y os hablo de una tal Maria Teresa Campos seguro que no os suena de nada. Lo entendería, es una señora que a penas sale en televisión y que además no nos la quieren meter con calzador en ningún programa.

Ojalá esto fuese cierto y no fuese ironía. Y no porque yo quiera María Teresa Campos desaparezca de la parrilla televisiva, sino que me harían un gran favor si no la metieran en cualquier programa. Lo último fue que estuvo en el debate de Gran Hermano, qué pintaría esa señora ahí.

Sé que preguntaréis que por qué es el día hoy en que vengo a hablaros de la gran María Teresa Campos, y es que anoche en el programa que tiene Bertin Osborne en Telecinco, fue ella la invitada especial.

Cuando vi que era ella pensé -¿qué va a decir nuevo? Si ya lo sabemos todo-. Pues nuevo dijo poco, suscribió acontecimientos que ya había contado en 1500 ocasiones anteriores.

Como no podía ser menos, sus hijísimas, más pesadas que la madre si cabe, también estaban allí, intentando quedar una por encima de la otra. Eso que dicen que se llevan genial, habría que verlo si es verdad o no, si en la televisión se comportan así, detrás sin cámaras a saber lo que puede pasar.

Una de la cosas que más me llamó la atención de todo lo que contó la susodicha fue el arrepentimiento que tuvo, tiene y tendrá de haberse ido a Antena 3, cuando sus datos de audiencia en su antiguo programa “Día a Día” iban tan bien. María Teresa Campos confesó ayer que nunca quiso irse de Telecinco, pero como todos sabemos lo hizo buscando su propio declive televiso. Ana Rosa llegaría a las mañanas de Telecinco para hacerle una clara competencia, que incluso después de 12 años de emisión sigue siendo líder de audiencia. Esto hizo que el programa que le ofrecieron a María Teresa Campos en la cadena triste desapareciera, y eso debió de sentarle a la presentadora como una patada en la boca del estómago. Ella que ha ido siempre como si fuese un icono, como la mejor presentadora de este país se había quedado con una mano delante y otra detrás y tuvo que agachar la cabeza y volver a la cadena de la que se había ido. Y volver después de irse no es agradable para nadie, por eso creo que ya nunca tuvo un programa con el que lucirse, bueno… Tuvo ese “Qué tiempo tan feliz”, que no era más que un programa donde unos palmeros solo reían y aplaudían a todo lo que ella decía, eran vasallos. Y, cómo no, empezó a trabajar con ella su hija Terelu Campos y su amado Bigote Arrocet, casualidad ¿verdad? Para que después diga que ella a su hija no le ha echado una mano en este sector.

Que conste que yo no criticaría nunca que le echara una mano a su hija, yo lo haría si pudiera, y es que el mejor sitio que haya yo siempre la pondría a ella, pero lo que me resulta chocante es que eso lo utilice como un signo de ataque y les siente tan mal. No digo yo que Terelu no sea una gran profesional y que se haya formado, pero que su madre la ha ayudado, lo ha hecho y punto.

Como bien dice una amiga mía, Bigote Arrocet comparte con María Teresa todo, hasta el tinte del pelo, y es que son como Zipi y Zape, van a la par en todo.

Así que por favor, roguemos a la cúpula de Telecinco que deje a María Teresa Campos disfrutar de su vejez en su casa rodeada de gatos, de Bigote y de sus nietos, y que deje la televisión, que ya no le pega.

Última modificación: 2 noviembre, 2017

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