La consideración al escribir

Escrito por | Literatura

¿Cuál debe ser nuestra consideración hacia el prójimo, a la hora de escribir un libro? ¿Es esto como lo de la propia libertad, que termina donde empieza la del vecino?

Me encuentro inmersa en mi segundo libro y lo llevo muy avanzado. No es el segundo que escribo, pero sí que voy a publicar.

A lo largo de mi vida, y sobre todo después del éxito del anterior, he dejado muchos escritos a la mitad o, directamente, tras dedicarles horas y horas he sentenciado “esto es una puta mierda” y los he borrado. Que a lo mejor no lo eran, pero a mí me lo pareció en ese momento.

Y por fin, después de tres años y medio, me armé de valor y decidí que era el momento y que tenía que escribir sobre eso y no sobre ninguna otra cosa. La inspiración había llegado.

¿Qué pasa? Lo que en el anterior no me plantee. Era un libro de investigación y había lo que había. Como criminóloga, soy una profesional y tengo que plasmar la realidad. Y punto. Si eres un asesino; eres un asesino. Y si no te gusta, o te lo tomas en dos o le pides a un amigo que tenga maña con la pluma que firme por ti una réplica poniéndome de vuelta y media. Una opción muy lícita, oiga, que el derecho al pataleo lo tenemos todos aunque haya más pruebas que pelos en la cabeza.

Sin embargo… Me acuerdo de Isabel Allende en La suma de los días, que tuvo que rehacer el libro entero porque uno de los hijos de su segundo marido se negó en redondo a aparecer en él.

¿Dónde está el límite entre tu derecho al anonimato y el mío a contar MI vida? Si eres parte, te jodes. Si has sido juez y parte en un momento crucial que debo reproducir, te jodes. Si obviándote no puedo contar algo fundamental en el desarrollo de la historia, te jodes.

Os aseguro, mis queridísimos, que si no fuera porque si doy nombres igual me gano alguna denuncia -que aunque saldría invicta, maldita mi gana de pisar un juzgado-, me hubiera dado el gusto de facilitar nombres, apellidos y más pelos y señales. Pero, de momento, tonta no soy.

Entonces, ¿cuál es mi lema? NO LA HAGAS, NO LA TEMAS.

Preparáos, que viene calentito.

Y cuando yo vomito, lo hago por la puerta grande.

Última modificación: 27 Abril, 2017

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