La fuga de Antonio Anglès I

Escrito por | Actualidad, Sucesos

Pudo ser la mejor película de ficción de los años 90; el problema es que nos la vendieron como realidad y verdad absoluta.

De hecho, a día de hoy aún te encuentras con gente que pregunta sorprendida: “Ah, ¿pero no fue eso lo que pasó? Si no fueron Ricart y Ángeles, ¿entonces quién?”. Sí, españolito que te medio informaste sobre el Crimen de Alcàsser, clama al cielo.

Si ya es kafkiano que la gente se crea que dos yonkis de medio pelo son capaces de una salvajada similar… Tragarnos la fuga de Anglès nos hace un país de tontos.

Porque Anglès, mis queridísimos, lleva veintitantos años criando malvas en una cuneta. Ricart también, pero muchos menos.

¿Cómo se puede tener una imaginación tan desbordante para convertir al politoxicómano del pueblo en Carmen Sandiego? ¿Estaba entrenando en secreto para las olimpiadas?

La Guardia Civil perseguía a Anglès en helicóptero, pero él era más rápido. ¿En qué lugar dejaríamos a los cuerpos de seguridad del estado?

El 6 de febrero de 1993 le cuenta su vida y milagros en Xátiva, hacha en mano, a un guardabarreras de Renfe, a quien le cuenta que está harto de naranjas. Todo esto, justo después de haber huido ileso de un tiroteo con la policía.

Cuatro días después, se cuela en los bajos de un tráiler logroñés, pero en una parada lo pillan, y, como un continuo en su vida, echa a correr por un huerto de naranjos.

Siempre, siempre, nuestro actor principal -que ya estaba muerto a buenos tiempos- se fugaba por los pelos. Todo un profesional. Mucho más listo que la policía, claro, porque montaran el dispositivo que montasen, él siempre los burlaba.

De ahí, con gran amabilidad, secuestró a un amable agricultor para que lo llevara en furgoneta a Minglanilla; identificándose convenientemente de que era Antonio Anglès. Con anterioridad, para facilitarle el trabajo a la policía, había dejado bien a mano fotos de su cambio de look y una buena cantidad monetaria en casa de Neusa, su progenitora. ¡Todo un caballero asesino, torturador y violador! De los de toda la vida, vamos. Igualmente, dejó bien recogidito su ADN en una servilleta para que nadie tuviera duda de quién se trataba.

Este Anglès todoterreno decidió salir de España vía Portugal, volviendo a utilizar su viejo truco de engancharse cual koala a loa bajos de un camión. Horrorizado al darse cuenta de que el vehículo realmente se dirigía a Valencia y no a Madrid, se desmontó en una frenada, y al ver a la Guardia Civil, agredió sin prueba alguna a un hombre, robándole su furgoneta para huir en dirección a la capital. El plan fue abortado a los pocos kilómetros, debido a un control de la guardia civil.

Varios testigos, sin ciencia alguna, aseguraron haber visto a Anglès en diferentes sitios, circunstancia que se ha repetido hasta la actualidad. ¿De verdad alguien hubiera sabido que Miguel Ricart era él al haberlo visto, cuatro años atrás, cuando pisó la calle, sin que nadie lo hubiera señalado? Difícil, ¿eh? Pero con la psicosis que desencadenó el tema Alcàsser no era raro ver al fugitivo Anglès hasta en la sopa.

CONTINUARÁ

Última modificación: 13 noviembre, 2017

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