La fuga de Antonio Anglès II

Escrito por | Sucesos

Nada se volvió a saber de nuestro protagonista, entre el pánico de todo un país, hasta que un mes después se publicó que estaba siendo buscado en Portugal, por miedo a que llegara a Brasil, país donde nació y del que emigró con un año de edad.

¿Cómo cruzó la frontera? ¿Por qué no hubo pistas reales que lo pudieran situar en ninguna parte? ¿De dónde se sacaron que podía estar allí, sin evidencia alguna? Pues nada, Anglès quedó situado en Lisboa por la gracia de Dios.

Días más tarde, se anuncia que Antonio Anglès ha huido a Dublín, oculto en un barco de mercancía. Cuando este llega a su destino, el fugitivo no se encuentra en su interior. Mucho se habló sin ton ni son de que se había lanzado a las gélidas aguas, con la misma credibilidad que todo lo que anteriormente hemos contado.

Meses después, se asegura que Anglès sí iba en el barco, al haberse encontrado huellas dactilares que le pertenecían. Sin embargo, la Interpol no contó con las huellas del presunto asesino hasta dos años después de afirmar que eran suyas. ¿Con qué se cotejaron exactamente? En efecto, en 1997, Interpol confirmaba que Antonio Anglès nunca subió como polizón a ese barco, de nombre City of Plymouth. Jamás puso un pie en él.

Aún así, los medios de comunicación continuaban, erre que erre, dándole pábulo a la supuesta fuga de Anglès. De quien, recordemos, no hubo ninguna pista real desde antes de que se asegurara que había emprendido una fantástica huida cuando lo fueron a detener al domicilio familiar, saltando a lo ninja desde el 4° piso en que vivía y echando a correr, imparable, por los tejados.

Por si fuera poco, al conocido abogado Emilio Rodríguez Menéndez, director del diario Ya, no se le ocurrió nada mejor que publicar una supuesta entrevista con Antonio Anglès, ilustrada con imágenes de un ciudadano argentino que respondía al nombre de Walter Fabián Medina y que se parecía al hijo de Neusa como un huevo a una castaña.

Y la historia continúa con divagaciones y divagaciones, pero la realidad es que de Anglès no se sabe nada desde antes de su famosa fuga.

¿Se miró bien en la fosa de la Romana? ¿Qué fin le darían a este kinki de pueblo, que por su historial violento venía que ni pintado para endilgarle el triple crimen de Alcàsser? ¿Cuán manipulable es la sociedad española y qué nivel de criterio tiene, en términos generales, cuando los medios de comunicación le aseguran algo?

Es cierto, que lo ha dicho la tele” “Salió en el periódico”. Ya, también cuando en un caso existe secreto de sumario los criminólogos tenemos que sufrir escuchando que se conocen nuevos datos porque, sin base ni ciencia, se publicaron en no sé dónde. Y los repetimos como cotorras, dándolos por válidos así por las buenas.

Y si no fueron Anglès y Ricart, ¿quién secuestró, torturó, violó y mató a las Niñas de Alcàsser? Seguiremos informando, a ver si no nos destrozan la vida también a nosotros como a Fernando García y Juan Ignacio Blanco, o nos cierran la revista cual programa de Pepe Navarro.

Última modificación: 14 noviembre, 2017

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