La sanidad pública y las personas humanas

Escrito por | Actualidad

Soy un ferviente defensor de la sanidad pública, al menos en Andalucía, que es el lugar que conozco. He vivido varios casos en los que se ha actuado muy bien y, si ha habido fallos (incluso bastante graves) ha sido por errores humanos, como pueden pasar en cualquier otro trabajo.

En Enero sufrí uno de mis típicos dolores de rodilla. Llevo muchos años así, en cuanto viene una ola de frío me dan ganas de coger el hacha de cocina y solucionar el problema cortando por lo sano.

A la semana tuve que llamar a mi jefe para decirle que no iba a ir a trabajar porque me era imposible andar. Parecía que el “típico dolor de rodilla” no era tan típico.

Por suerte mi jefe es mi padre, por lo que nunca ninguno de los dos hemos tenido que pedir una baja (si sois autónomos comprenderéis la importancia de este dato). Si uno no puede ir a trabajar va el otro y punto.

A las dos semanas de sufrir dolores me obligaron a ir al médico. No es que me den miedo ni nada, pero en un rato comprenderéis por qué soy normalmente reacio a ir.

A partir de aquí, en vez de seguir relatando la historia voy a centrarme en las personas que me he ido encontrando:

La médica de cabecera (I)

Es un amor de persona, simpática, que se interesa por lo que le cuentas y empática.

En la primera visita me mandó unas radiografías que, por obra y gracia del señor (de alguno) me harían al día siguiente, nada de esperar una eternidad. Me la hice y volví a ver a mi doctora al día siguiente pues ya tendría ella las radiografías en su ordenador.

Esa es mi rótula y el circulo es donde más o menos debería de estar.

Efectivamente, tengo (entre otras cosas) la rótula más o menos por Badajoz. Así que me mandó a la especialista. Mes y medio para que esta me viera.

Antes de eso, eso sí, tuve que volver a consulta para dos cosas: pedir más drogas para aguantar el dolor y la baja, ya que iba para bastante largo y todo el mundo dice que al estar de baja las cosas se aceleran.

El médico de la MUTUA (I)

Efectivamente, al darte de baja lo primero que hacen es llamarte para comprobar que no puedes trabajar. Y esta cita sí que llega rápido, no como la de quien te tiene que solucionar el problema.

Como he dicho mi médica de cabecera es muy buena persona, al de la mutua lo pillé en un mal día al parecer. Como llevamos el informe de mi doctora y las radiografías, ni me miró, pero no mirarme la rodilla, que ni me miró a la cara, vaya.

Eso sí, no perdió el tiempo (¿recordáis lo de no querer ir al médico?) en decirme que perdiera peso con estas palabras: “hay que cerrar el pico y dejar la bebida”.

Sí, si un gordo va al médico porque está resfriado, le dirán que es culpa de su sobrepeso, que él se lo ha buscado, que debería estar en la cárcel por matar a Manolete y quizá luego te manden algo para remediar tu enfermedad.

Lo de la bebida ya me mató del todo. Igual que no contesté a lo anterior por estar acostumbrado a oírlo, aquí podría haberle dicho que si dejo de beber me deshidrataría ya que sólo ingiero agua, que no me gusta el alcohol. Pero ¿para qué?.

En fin, que comprobando que tengo malamente eso de poder andar me dice que ya nos veremos si sigo de baja en otra ocasión. No, ni acelerar, ni solucionar ni nada de nada.

La traumatóloga (I)

Por fin pasa un mes y medio y me ve la especialista. Como iba con las radiografías (fallo mio) me miró la rótula y ya está. Que hubiera estado bien que no mirara nada más si hubiera encontrado algo, pero no, me dijo que es normal en muchas personas por su constitución tener las rotulas desplazadas, pero que no la tenía fuera de sitio (¿?). Y que no es por el sobrepeso (chúpate esa señor de la mutua).

Total, que cómo la rótula está “bien” (desplazada pero no fuera de sitio (…)) me dice que en algún momento se me saldría pero que ya está bien y que nada, que me infiltra (me mete corticoides o algo así chungo directamente en la rodilla) y que en dos días haga vida normal.

Y te tocas los huevos o el chirri según sea tu caso.

No, claro, a los dos días no estaba haciendo vida normal. Es más, a la semana tuve que ir a volver a pedirle cita otra vez. Y sobre esto: es vergonzoso que para pedir cita haya que ir a la consulta y pedirla allí mismo, no vayan a gastarse dinero en algún administrativo que controle el ala de traumatología. Luego nos extrañamos que sean las 11:30 y esté entrando por la puerta de la consulta la cita de las 10:15.

En fin, que pedimos cita y nos dice que no. Que al menos hasta que no pasen dos semanas de la cita anterior nanai. “Pero es que me vas a dar la cita para dentro de 3 meses, ¿no es más normal ir adelantando y si me curo por generación espontánea yo cancelo y ya está?

Pues no.

El médico de la MUTUA (II)

Por si no lleváis la cuenta os lo digo: van dos visitas para controlar que estoy de baja y una (poco fructífera) para ver si me pueden curar.

En esta ocasión habría follado o algo porque el hombre estaba más alegre y me trató mejor. Me miró con cara de “vaya tela” cuando le conté lo de la traumatóloga y me dijo que ellos podían intentar adelantar pruebas, pero que como en nadie me había mandado ninguna…

El fisioterapeuta

Era reticente a ir al médico pues a ir al fisioterapeuta aun más. Pero oye, uno es raro y quiere poder volver a trabajar y tener una vida normal, así que en una de estas me veo clavándome agujas por el cuerpo si hace falta. Tras 11 años cotizando a la Seguridad Social, tengo que pagar para intentar averiguar que me pasa.

En fin, que voy al fisioterapeuta y tras una exploración me dice que se me ha partido el menisco y que tengo el trozo incrustado en el tendón rotuliano. Hablamos de que llevo ya más de dos meses así, por lo que me siento aliviado sabiendo que no estoy loco y que el dolor es real y causado por algo físico.

Eso sí, en una radiografía no se ve (no, si ya…) por lo que habría que pedir una ecografía.

La médica de cabecera (II)

Le relato los últimos acontecimientos y me dice que ella no puede mandar una ecografía pues eso no entra dentro de las atenciones básicas, que tiene que ser la simpática especialista de la otra vez.

Ya os he dicho que es una mujer muy maja, pero…

El médico de cabecera de mi mujer

Resulta que 20 minutos antes de mi cita con mi doctora mi mujer tenía cita con el suyo, que era el mio hasta que el centro decidió cambiarme porque se ve que no gastan suficiente papel y así tienen cartas que mandar…

No di ni un paso cuando ya me preguntó “¿qué te pasa?”. Y se lo conté. Y su segundo comentario fue: “joven y cojeando, eso es del menisco”.

Y aquí es cuando me quise pegar un tiro. Dos personas, una en menos de 20 segundos, ya apuntaron al menisco. La mia, la pobre buena mujer, pues a ver qué sale en la radiografía y ya tal.

La traumatóloga (II)

Salimos de la médica de cabecera y nos dirigimos a la consulta de “la agradable”. Esperamos otro rato hasta que sale la enfermera, le pedimos cita intentando contarle un poco cómo va el asunto y nos suelta “ya, ya, no adelantemos acontecimientos…” y nos da cita para dentro de mes y medio.

Cita para verme, no para hacerme pruebas ni nada. Por ver si por algún casual he hecho un Lázaro y me he levantado y andado como si nada y así se ahorran trabajar.

El control de la Seguridad Social

A estos todavía no he ido, pero sí, la semana que viene tengo cita con la SS para comprobar que, efectivamente, no puedo trabajar.

Os recuerdo el conteo: 3 citas para ver que estoy cojo 1 para intentar solucionarlo.

El médico de la MUTUA (III)

Y una semana después del control anterior, volveré a visitar a mi amigo.

Ya van 4 a 1.

Cuando me vea “la simpática” llevaré 5 meses y, oficialmente, aun no sé por qué me revuelco de dolor. Yo era un ferviente defensor de la sanidad pública.

 

Última modificación: 6 abril, 2017

One Response to :
La sanidad pública y las personas humanas

  1. Merengaza dice:

    La “gracia” de todo esto es que parece que lo hacen a posta. Pero los pobres es que ya están al borde, no es normal que vayas por urgencias a un hospital y te vean 9 horas más tarde, que tengas el cuerpo lleno de ronchas, rojo y sin saber a que se debe y el de triaje te diga que si no tienes problemas de respiración no pasa nada… ¿Perdona?

    Lo peor es que sabemos que si vamos a un especialista “de pago” oseasé de tu bolsillo las cosas són más fáciles, rápidas y eficaces, pero siendo autónomo ¿quién se puede permitir eso? Animo! ya te queda menos, por lo menos tu médica es maja y te da las drogas a tutiplén, la mía me racanea un protector de estómago porque “no es necesario y es más perjudicial que beneficioso” le da igual que esté tomando calmantes, analgésicos y antiinflamatorios cada 2 horas.
    Besiiis

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