La vida transgénica es la vida mejor

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Cuando en el siglo XIX la electricidad empezó a hacer sus primeros pinitos y apareció al gran público (ignorante por completo sobre su origen y funcionamiento) surgió el relato que dio vida a la criatura que hoy en día todos conocemos como el monstruo de Frankenstein. Una amalgama de partes de cadáveres devueltos a la vida gracias a esa misteriosa fuerza que era la electricidad.

Tras el terror atómico desatado en Japón en forma de bombas que dieron fin a la Segunda Guerra Mundial, todo el acervo cultural japonés se llenó del miedo a las consecuencias desconocidas de esa energía misteriosa tan devastadora dando lugar a lo que hoy día conocemos como Godzilla y sus derivados.

Cuando los descubrimientos de la genética llegaron al gran público, como no podía ser de otra manera, el miedo volvió a surgir. Cada avance científico importante que ha cambiado el mundo se ha visto correspondido con toda una suerte de mitos y leyendas a su alrededor. Para este caso usen el ejemplo de la película “La Mosca”, 1986, de David Cronenberg.

Frankenstein es ahora un clásico atemporal del terror gótico reeditado mil veces que nunca nos deja de maravillar.

Godzilla es sencillamente un icono de nuestra era. No se puede entender el siglo XX sin él.

Pero el miedo a la manipulación genética sigue ahí. Hay quien lo usa contra nosotros, lo fomenta, se lucra con ello y encima hace un daño tremendo al desarrollo de la humanidad. Piensen en un grupo de gente que se opusiera al uso de la electricidad en el siglo XIX… pues eso es lo que está pasando hoy día.

¿Qué padre no se preocupa por lo que come su hijo? ¿Qué padre es capaz de alardear de ser impermeable al aluvión constante de ideas sobre que poco menos que si te equivocas dándole de comer a tu hijo tal o cual cosa casi que lo estás matando? ¿Quién no ha oído hablar del miedo a los transgénicos?

 
Mi terrorífico perro genéticamente modificado

¿Sabe usted lo que es un organismo genéticamente modificado? Mi chihuahua. ¿Ha visto usted alguna vez un chihuahua? Búsquelo en google. Cualquiera razonaría que lo que hoy día llamamos chihuahua es imposible que sobreviviera en las selvas de Mesoamérica y se desarrollara por presión selectiva. Alguna vez, las culturas precolombinas criaron y criaron y criaron perros antepasados de lo que hoy día conocemos como chihuahua. Pero ese animalito que entra en la palma de una mano y que deja mierdecitas diminutas por el suelo de la casa lo hemos creado nosotros, los humanos. Seleccionando aquellos especímenes con rasgos que más nos interesaban y cruzándolos una y otra vez hasta obtener esa cosita que llamamos perro por darle algo de dignidad.

¿Sabía usted que los billetes que tiene en su cartera están hechos de algodón? ¿Sabía que es algodón transgénico? ¿Sabía que la UE importa este algodón desde USA (donde casi toda la producción de algodón es transgénica) porque su regulación no permite su cultivo dentro de sus propias fronteras pero si permite importarlo para usarlo? ¿Cuántos puestos de trabajo estamos perdiendo por esto? ¿Cuánto dinero gana USA a nuestra costa? ¿Qué horrible y demoniaco mal desencadena el que fomentemos en nuestras fronteras una industria que da trabajo y que es próspera porque vamos a seguir produciendo billetes durante mucho tiempo? Cuando le hablen del miedo a los transgénicos o la inversión en I+D recuerde este caso.

La insulina. ¿Tiene usted algún familiar, conocido, amigo, vecino, etc que sea diabético y se inyecte insulina? ¿Hace falta que le explique la importancia mayúscula que tiene la Educación para la Salud en niños que debutan con diabetes y deben aprender de buenas a primeras a usar sus bolígrafos de insulina? Pues esa insulina es transgénica. ¿No quedamos en que los transgénicos son malos malísimos para nuestra salud? ¡Ah! Que los chihuahuas, el algodón y la insulina, no. ¿Entonces… son buenos o malos según el uso que les demos? ¿Eso no es como decir que la electricidad es mala porque hay gente que mete los dedos en el enchufe después de ducharse?

Lean este enlace por favor. Imaginen un mundo donde los celíacos no tuvieran que arruinarse para comer como el resto de las personas y el sabor y las texturas de sus alimentos fueran exactamente iguales. Eso es ya algo cercano gracias a unos investigadores españoles en Córdoba, que van a ver cómo el trabajo de su vida (financiado con nuestros impuestos) va a irse a dar trabajo y beneficios a los ciudadanos de USA.

Podría hablarles también de una variedad de arroz transgénico, el arroz dorado, que se hizo expresamente libre de patente para fines humanitarios. Enriquecido con vitamina A podría acabar con millones de casos de ceguera en niños donde este alimento es tan común como el déficit de esta vitamina en ellos. Búsquenlo en Google ustedes mismos y vean la campaña de Greenpeace a favor de que los niños del tercer mundo sigan sufriendo ceguera por falta de Vitamina A sólo por que lleva el apellido transgénico.

Pero oiga, que usted puede seguir gastándose su dinero en productos “naturales” de la misma forma que puede encender su microondas en mitad del jardín de su casa a ver si consigue que sus lagartijas se conviertan en Godzilla.

Última modificación: 26 junio, 2017

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