Las 13 razones de Andrea

Escrito por | Cine&Tv

¿Recuerdas el día que me enganché a una serie muy mierder porque todo el mundo hablaba de ella en Twitter? Pues bien, Hannah Baker, esta es tu cinta. Mis 13 razones para ti.
Voy a analizar la serie, y muy probablemente me meta en el farragoso terreno del acoso escolar y se malinterpreten mis palabras. Repito: se van a malinterpretar. Lo recalco porque, aún así, llegarán decenas de comentarios acusándome de banalizar un tema que ha causado tantos suicidios all around the world.

A quienes piensen que puedo hablar con esta chulería del bullying porque no lo sufrí: se equivocan. Lo que ustedes llaman bullying lo sufrí y lo causé, porque es lo que toda la santa vida de Dios hemos hecho los críos en el colegio. Súmenle a esto que yo vivía en un núcleo urbano bastante, digamos, problemático. Y añádanle todo tipo de ingredientes para el cóctel: lesbiana en los 90, gorda y rodeada de mucha gentuza.

Avisamos de que puede haber algún spoiler.

Por supuesto que lo sufrí, pero lo afrontabas. ¿Cómo? Con cojones. No había otra. Cuando ya estabas a punto de estallar no ibas al psicólogo y mucho menos a tus padres. Quedabas a las 5 de la tarde con quien te estaba reventando la infancia y te dabas de mamporros -bastante imprecisos, por cierto- hasta que el respeto se volvía a generar.

No ibas a tus padres, no. Y por eso aprendimos. Tengo un sobrino tan sobreprotegido como cualquier niño de su edad, o más. Cuando algún niño se mete con él, inmediatamente sale mi padre por detrás a defenderle. ¿Saben cómo aprendí yo que eso no sirve de nada? El día que mi padre fue a una boda y tres vecinos mayores que yo me dieron una paliza porque mi padre no podría defenderme. Pero te levantabas, te ibas a casa, te lavabas la cara y no se enteraba ni Dios.

Eran cosas de críos, las entendíamos así y las superábamos con la edad, como todo. Hannah era una dramática, tiene toda la razón del mundo Justin. Coño, que la tía se va a suicidar y graba 13 cintas poniendo a caldo perejil a todo el instituto. Hannah, un poco de culpa tienes tú también, hija, que no te liaste a hostias con la china bollera, ni con el stalkeador, ni con el tonto del pijo de Justin. Porque a mi con 17 años me lían una de las que te liaron a ti y se caga la perra. Ojo, spoiler: estoy yo en el armario encerrada mientras violan a mi amiga y salgo y se come el niñato la lámpara de la mesita con bombilla y todo.

Ah, qué fácil decir esto con 30 años, ¿verdad? Con lo que sufren nuestros niños y jóvenes hoy. Aunque no lo crean, yo recuerdo día a día mi paso por la secundaria y el instituto. Me gané el respeto a base de superar los días malos y de juntarme a la gente adecuada. Pues claro que hay una banda de niñatos hijos de puta que arruinan la vida de cualquiera que se le ponga por delante, son la reencarnación generacional de los mismos grupos que nos hicieron la vida imposible a los demás.

Hay dos problemas en el acoso a los niños hoy en día, y dejaré que juzguen cuál es el más grave:

Por una parte está la magnificación del acoso a través de las redes sociales. Lo que antes era una pintada en el muro a la salida del colegio, ahora es una publicación en Facebook o una foto que va de móvil a móvil. Yo, que vivo en permanente contacto con adolescentes, tengo el culo pelado ya de este tipo de cosas. Se acentúa cuando el documento gráfico a compartir es de carácter sexual. Vídeos, fotos, mensajes, todo se comparte. Por supuesto, culpabilizando a la niña y alabando al niño, como siempre se ha hecho. Les hemos dado a los niños herramientas que no saben usar. Les hemos puesto la Madre de Todas las Bombas en la mano sin darnos cuenta de que son miniTrumps. La información es poder. Y ellos son manipuladores de información con el poder de compartirla en cuestión de segundos con todo su entorno social. El “menganita le tocó la pirula a fulanito” es ahora un vídeo de Menganita felando a fulanito que van a ver hasta en la ExRepública Yugoslava de Macedonia esta tarde. Porque, además, también por internet, nuestros niños están hipersexualizados y ya no hacen las cosas que hacíamos antes.

Punto número dos: hemos sobreprotegido a los niños de tal forma que son incapaces de valerse por sí mismos para nada. ¿Tan malo creemos que es el mundo? Sigue siendo el mismo en el que nos criamos nosotros, y, si creemos que no pueden sobrevivir en él cuando tienen acceso a miles de recursos y mucho mejores que los nuestros es porque les hemos educado mal. No les hemos enseñado a defenderse. No les hemos explicado que siempre habrá un pez más grande que intentará cazarte y que, por desgracia, pero es así, cuanto más grande seas tú, menos posibilidades hay de que te cacen. No hablo de generar acosadores, hablo de generar personas fuertes capaces de defenderse por sí mismas y de defender a otros.

¿Conocen la película El Francotirador? Debieran. Hay que conocer todas las películas de Eastwood, en realidad. Pues bien, en esa película dicen la mayor verdad en la que educaré a mis hijos si algún día los tengo y en la que están educados mis sobrinos:

Hay tres tipos de personas en este mundo. Ovejas, lobos y perros pastores. Algunas personas prefieren creer que el mal no existe en el mundo. Si la oscuridad llega a sus puertas, no saben cómo protegerse a sí mismos, esas son las ovejas. Y entonces están los malvados que usan la violencia para aprovecharse del débil, esos son los lobos. Y entonces están esos benditos con el don de la agresión, con la imperiosa necesidad de proteger al rebaño. Estos hombres son la raza rara que vive para confrontar al lobo. Ellos son el perro pastor. Y no criamos ninguna oveja en esta familia. Y les azotaré el trasero si se vuelven lobos.

Hannah Baker era una oveja. Dejó que los lobos se hicieran fuertes día a día y, después de suicidarse, intentó que Clay fuera un perro pastor.

Si hubiera más perros pastores se acabaría el problema. Pero nos empeñamos en criar a nuestros hijos como ovejas. Les decimos que vayan al director, que hablen con un psicólogo, que nos dejen arreglar a nosotros las cosas. De verdad, ¿no aprendimos nada cuando teníamos su edad? ¿No sabemos que en cuanto estemos en una boda, tres hijos de la gran puta van a ir a buscarles a casa y darles una paliza porque nadie les va a defender? Cada uno tenemos nuestra batalla y nuestro tiempo para librarla. Siento mucho que Hannah Baker y los miles de niños que se suicidan al año por acoso escolar se rindieran porque nadie les enseñara a luchar. Pero eso es tan culpa de los lobos como de quienes no criamos perros pastores.

Última modificación: 18 Abril, 2017

5 Responses to :
Las 13 razones de Andrea

  1. yohana dice:

    Tal cual. Has dicho!! y no podría estar mas de acuerdo con lo que expones.

  2. irene dice:

    A riesgo de haberte malinterpretado… comentaré.

    He visto la serie. Me ha gustado mucho y me ha hecho pensar mucho. No solo acerca de mi época en el instituto sino en actitudes actuales en cualquier ámbito. No he sido víctima de acoso escolar (y mira que podían haber tenido motivos), supongo que he sido la “pequeña víctima” que todos hemos sido, porque alguna de las situaciones que vive Hanna… las ha vivido todo el mundo en algún momento. Y a pesar de eso, mi recuerdo del instituto no es bueno. Supongo que porque mi recuerdo de adolescencia no es bueno, en general. Yo fui enormemente feliz el día en el sentí que cambiaba de etapa y me matriculé en la universidad. Pero esto es mi situación y no vengo a hablar de mí… jaja

    Estoy de acuerdo en que hay una sobreprotección excesiva. Y que después de la protección se suele pedir y exigir al retoño que vuele libremente y allá se las apañe. Y no… uno no puede pasar del todo a nada solo porque sea mayor de edad. Estamos en una sociedad que vive en pánico constante. No dejo de escuchar a gente que dice que los niños ya no pueden salir solos al parque… A ver, que tengo 29 años, no 40. Y he salido sola (a partir de una edad prudente… no digo que un niño de 4 años tenga que salir solo… pero tampoco creo que con 11 años los padres tengan que estar pegaos). Y no, no hay más secuestros, ni más nada… Lo que hay es un exceso de información (o más bien, una maginificación del problema a través de la información)

    El acoso escolar y las “chiquillerías” han existido siempre. Con las nuevas tecnologías, lo que sucede es que se facilitan y se perpetúan a lo largo del día. Pero no creo que porque haya existido siempre hay que ningunearlas o decir que “hay que superarlas” y ya está. Porque, saliéndonos del tema, podríamos decir que siempre ha habido violencia machista (con muertes… y muchas más de las que hay ahora) y a la mujer maltratada (u hombre), aunque sea un maltrato “invisible” (psicológico, por ejemplo) no podemos decirles “que hay que superarlo” o que “ya pasará con el tiempo” o que “les devuelvan la paliza”.

    El mundo adolescente es apasionante… y la mente de una adolescente no es igual que la de un adulto. Aparte de la serie, no sé si has visto un pequeño reportaje que hay después sobre el rodaje (que dura unos 20 minutos) donde hablan de ello un poco. Un adolescente tiene la visión de que “todo es para siempre” lo bueno y lo malo. Yo sí que recuerdo mis dramas de adolescente de una manera parecida. Si alguien te decía algo… era un drama. Si alguien no te decía nada… un drama… si el chico que te “gustaba” pasaba de ti… un drama… Incluso, recuerdo la intensidad con la que vivía la posibilidad de suspender algún examen o de tener que retrasar un año la selectividad (que no fue mi caso… pero si lo hubiera sido, para mí, perder un año a esas edades, me parecía algo horrible. Un fracaso. Una marca para el resto de mi vida… Y ahora me parece una soberana estupidez…)
    Por lo tanto, aunque haya muchas cosas de Hanna que parezcan chorradas, y aunque muchos pensamientos pueden corresponder quizás más a una chica de 15 años que de 17, me parece todo comprensible.

    El suicidio no es un problema de EEUU. Es la primera o segunda causa de muerte en gente joven en España. Es un auténtico drama (eso sí que es un drama…) Perder a una persona joven por algo así… es un drama para su familia y allegados, pero es un drama para la sociedad. No todos los suicidas son gente jovenzuela, pero muchos lo son. Es una etapa en la que se es impulsivo… tanto en la vida, como en la muerte.

    Por supuestísimo que hay que criar más perros pastores… pero también hay que ahogar al lobo. Y no es algo que le corresponda en exclusividad a la víctima.

    Que la serie (o el libro) sirva de reflexión para darnos cuenta de lo que cada detalle en nuestra actitud puede significar en la vida de otra persona.
    Yo no he sido una acosadora, ni he sido acosada… Pero sí, he hecho o dicho cosas a personas que en mi mente sonaban banales, pero que quizás a esa persona le ha podido terminar de hundir el día.
    Yo no he vivido una situación como la que cuenta Hanna de ver desde un armario como violan a una amiga. Pero está justificado que se quede congelada. Hay que estar en la misma situación y saber que no todo el mundo reacciona igual.
    Con menos edad, sí que vi como se cometían abusos contra alguna amiga/compañera (llámese tocar un pecho, por ejemplo) y yo no hice nada. Ni yo, ni otros compañeros/as que estábamos presentes.
    Y si eso pasó delante de gente, no quiero pensar lo que pudo pasar en otras circunstancias.

    Lo que querían era debate… y creo que lo han conseguido. A mí me enganchó la serie.
    Pero no creo que sea una cosa por la que haya que pasar. O que nos tengan que educar para “dejar pasar”.

    1. Andrea Menéndez Faya dice:

      Me gusta mucho tu comentario y tu aportación, Irene. Te diré sólo que no quiero ningunear los problemas de acoso, pero quiero hacer hincapié en la idea de que si criaramos más perros pastores esos problemas irían desapareciendo.
      Te pongo un ejemplo real:
      Si a Carla, la chica que se suicidó aquí en Gijón hace unos 5 años, la hubiera defendido un solo compañero, sus agresores se hubieran echado atrás, y te lo digo basándome en la lectura de las redes sociales de esas agresoras y cómo retroceden en sus comentarios en cuanto les aprietas un poco.
      Es tan adolescente la oveja como el lobo. Tan vulnerable y tan inseguro. Y si el perro pastor ejerce su tarea el lobo se va. Por eso necesitamos que nuestros niños y jóvenes asuman el deber de proteger al resto.
      Gracias por tu comentario, de verdad.

      1. irene dice:

        Totalmente de acuerdo. No puedo decir nada más 😉

  3. Lady Cat dice:

    A Irenota le hubiera salido más a cuenta escribir un post :V

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