Las gatas se parecen a sus dueñas

Escrito por | Fauna animal

Veréis, como ya os dije yo tengo cuatro gatos. Habrá a quien le parezca una locura y quien crea que no es para tanto.
Yo asumo lo que es vivir rodeada de gatos: los pelos, que uno se quede encerrado y llore desesperadamente, acostarme y cuando estoy a punto de dormirme darme cuenta de que uno se quedó agazapado en algún ricón de la habitación y me pegue un susto de muerte saltándome encima, coloretes de Illamasqua (que baratos lo que se dice baratos no son) en el suelo en mil pedazos, abrir un yogur y tener que darle la mitad a Lucas, que Kira me exfolie la cara a base de besos de gato, que cuando se asusta Cocco me salte encima desesperado y se agarre a mí con tanto ahinco que me clava las uñas hasta el tuétano, estar siempre llena de arañazos, etc.

Lilly en su tierna infancia

Pero mi madre no. Mi madre lleva una lucha encarnizada con los gatos. Los adora y que no se los toquen, pero un par de veces al día no puede evitar recordarme que he convertido su vida en un auténtico infierno con tanto gato, que se pasa el día limpiando, que no paran quietos y le van a destrozar la casa y demás.

Yo no tendría ese problema, soy amante del estilo minimalista y el colonial, en mi casa figuritas de Lladró y Swarovski poco.

Pero lo que tengo claro es que por poco que haya en mi casa, si hay algo que tirar o romper, mi gata Lilly acabará con ello.
Los gatos suelen ser sigilosos, muy ágiles, se escabullen entre las figuritas de mi madre sin daño colateral alguno. Pero Lilly de gato tiene poco, Lilly es un tornado. Lilly no salta sobre una mesa, se abalanza sobre ella y aterriza encima llevándose por delante lo que le pille, ni Lladró, ni Durán, ni plata, ni porcelana ni cristal ni nada se salvan en la debacle. Todo lo por los aires y una madre haciendo malabarismos para cazarlo todo al vuelo.

Lilly planeando la muerte de alguien

Lilly planeando la muerte de alguien. Quizás, la tuya propia

Yo sé cuando Lilly ha entrado en mi habitación porque mi cómoda no es un prodigio de orden. Cuando ella la ha pateado, brochas, esmaltes de uñas, sombras de ojos, gafas de ver, gafas de sol, móvil, bolígrafos… todo lo encuentro estrellado en el suelo.

La otra tarde le dió por ponerse entre mis cajoneras con maquillaje y unas cajas de zapatos (yo zapatos tengo muchos, miles. Y bolsos también, pero ese es otro tema. Y por algún motivo que desconozco a mis gatos les apasionan también los zapatos, será que todo se pega).

Yo sobrepuse unas cajoneras sobre otras y sobre las últimas unos botes con brochas y pinceles de maquillaje.
Ahí estaba ella buscando el hueco, la cajonera superior tambaleándose, las brochas al borde del abismo, mi elaborado tétris de cajas de zapatos a punto de desplomarse.

Y como yo sé lo que le sigue, la saqué y nos vinimos a la terraza porque al final veía las cajoneras, los botes, las cajas, los zapatos y a la gata despeñandose al suelo y yo intentando agarrar lo que pudiese, a saber a la gata y el resto a tomar muchas y buenas.

Perfidita, la gata de LadyCat, tan sonriente y afable como su propietaria

Cuando me siento aquí a escribir se acuesta a mi lado, me mira con sus enormes ojos amarillos y me maulla, se restriega sola contra mi mano: reclama mimos. Debe ser que sabe que ahora estoy escribiendo sobre ella porque está aquí pegada a mí, acostada, mirándome con cara de muy poco convencimiento pero sin exigir mimos.

De cada uno de mis gatos tengo algo, de Cocco la independencia, que no me gusta que me incordien, me gusta tener mi espacio. De Kira lo indefensa pero camorrera que soy, que sé defenderme aunque esté en inferioridad de condiciones. De Lucas lo que me gusta comer y dormir y esa romántica melancolia que lleva escrita en los ojos azúl claro, tan claro que parecen blancos. Pero a la que más me parezco es a Lilly: se puede saber perfectamente que he estado en un sitio o enuna persona por el desastre que causo. Yo también soy un tornado: cuando paso por alguna parte no dejo nada ni a nadie en pie.

Última modificación: 2 junio, 2017

One Response to :
Las gatas se parecen a sus dueñas

  1. Conchi dice:

    Me ha gustado tu post. Tengo dos gatas, una que es un torbellino. Abre puertas, cajones y creo que si le enseñara abriría hasta cajas de caudales. La otra es una triki que por norma general es achuchable como un ewok pero cuando se le cruzan los cables da miedito. Pero las queremos mucho. Como la trucha al trucho dice mi hija.

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