Las visitas posparto

Escrito por | Mapaternidad

Según se acercaba la hora de dar a luz, cada vez tenía más claro que NO quería recibir visitas en el hospital.

Considero que el nacimiento de un hijo es un momento ÍNTIMO, irrepetible, lo más grande de este mundo, y me apetecía mantener esos dos días de privacidad.

No es opinable ni criticable. Es MI parto, MI ingreso, MI hijo y MI derecho.

Para empezar, no me gusta ser vista en camisón. ¿A cuento de qué me tiene que contemplar nadie de esa guisa? ¿Voy yo a casa de la gente cuando está en pijama?

Luego, no vengo de una fiesta. Acabo de dar a luz, para más señas después de TRES días. No estoy para visitas.

Y, tercer punto, es la primera vez que doy el pecho. Me conozco al dedillo la teoría, pero, ¿y la práctica? ¿Cómo me aseguro del agarre con un grupo de visitantes haciendo corrillo? Con el paso de los días, ya me dio igual sacarme la teta en cualquier sitio, pero en esos momentos de novata no quería a nadie que me pusiera nerviosa ni tampoco me sentía cómoda con público viendo esa parte de mi anatomía.

Antes de dar a luz lo dije claramente, incluso publiqué un estado de Facebook en un tono bastante amable pidiendo que, por favor, las visitas en casa.

Apagué el móvil cuando en la dilatación me terminé de agobiar porque el niño no nacía. Después del parto, pedí a mi madre que avisara a mis dos mejores amigas y estuve más de un mes con el teléfono prácticamente apagado. Hasta me borré las redes sociales, pues, con sinceridad, no me apetecía nada más que estar con mi bebé y el resto me interesaba cero.

Sin embargo, mi madre también comunicó la buena nueva a sus allegados y algunos de los cuales -pese a saber de sobra que no deseaba compañía- la llamaron al rato porque habían subido al hospital y yo no estaba allí.

Sí, también decidí ahorrarme el detalle de que daría a luz a 80 kms de mi casa.

Y qué decir, en la gloria. Si tuviera otro parto -que lo dudo mucho-, volvería a hacer lo mismo.

Al recibir el alta, envié a una lista de difusión una foto donde se veía al niño en mis brazos y de lejos, comunicando que ya había nacido, que estábamos bien, que en casa era todo el mundo muy bien recibido y que no hicieran uso de la imagen.

Estuve tres semanas en casa de mi madre y, la verdad, es que lo agradecí por la vida. No tener que hacer más que atender a tu bebé no tiene precio, y más en un posparto como el mío, con dos intervenciones posteriores que me dificultaron bastante el caminar.

Las visitas, sinceramente, fueron bastante prudentes en un 99%. No molestaron al niño mientras dormía, lo cogían con mi permiso -no me importaba, y si coincidía que no me apetecía que alguien lo cogiera, me ponía a darle el pecho y pista- y salvo alguna excepción que se quedó toda la mañana o tarde, la gente no estuvo demasiado tiempo. También alguien intentó sacarse una foto con el niño, pero les dije que no quería fotos de mi hijo por ahí y, al menos simularon comprenderlo (a los 15 días repartí una foto impresa entre familiares y allegados). Mis vecinas no había día que no me llevaran un bizcocho.

Lo que peor me pareció, y si lo leen me da igual porque como son mis amigas no se van a enfadar y si se enfadan ya tienen dos trabajos, fue lo que aconteció cuando volví a mi casa. No llevaba un mes como madre, me habían abierto las dos ingles, estaba cansadísima y no se les ocurrió nada mejor que organizar una comida ese viernes. Pero no penséis que me invitaron a comer por ahí… ¡En mi casa! Lo que viene siendo que se tuvo que unir mi madre para poder colocarlo todo, hacer la comida y recoger después.

Las pobres tenían la teoría de que cuanto más tarde fueran, menos agobiante sería su visita, pero yo les hubiera agradecido -y de hecho se lo sugerí dos o tres veces mientras estaba en casa de mi madre- que se pasaran a tomar un café y a conocer al niño, y más adelante ya nos veríamos por la vida.

Pues con las hormonas del posparto me cogí un grandísimo rebote, a punto estuve de enviarles un testamento diciéndoles que cómo se notaba que no eran madres, que si tenían sentido y otras borderías, pero mi madre me aconsejó acceder y me ofreció su ayuda.

Hace una semana, mi prima dio a luz. Aún no conozco a la niña. No fui al hospital por principios -no hagas lo que no te gustaría que te hicieran- y, aunque ella reitera que su familia nunca le molesta, sé que no está recuperada y me niego a ir a darle por saco. Total, tengo toda la vida para ver a la nena. ¿Cuál es la prisa?

Cada vez que alguien comparte en internet un artículo sobre recomendaciones para visitar a un recién nacido, siempre salen las mismas sabiondeces: “estas gilipolleces de ahora”, “si toda la vida se hizo”, “mucho despreciar ahora pero ya pedirán ayuda luego”. ¿Ayuda? ¿Para qué? A mí con mi hijo sólo me ha ayudado mi madre y ella, por supuesto, sí estuvo en el hospital. ¿A qué me va a ayudar la gente? ¿Me pagaron ellos el dinero que me llevo dejado en vacunas? ¿Atendían a mi hijo cuando tuvo cólicos de madrugada? ¿Se ha quedado alguien con él alguna vez? Mí no entender…

Y como me gusta consensuar este tipo de cosas, porque ya sabéis eso de testis unus testis nulus, les he pedido a mis 26 mejores amigas su opinión sobre este tema, que tantas controversias levanta entre las madres que queremos estar tranquilas y las visitas, que reclaman su derecho a esperar a la salida del paritorio y entrar veinte en la habitación, cámara en mano, mientras te dicen la mala cara que tienes y te llenan de consejos no pedidos.

Cecilia, madre por gestación subrogada, alaba esa ventaja de haber pasado un mes en Georgia sin ninguna visita, calificándolo de maravilloso y destacando el tiempo para ti, tu pareja y el bebé, para conocerse con calma, sin interferencias ni molestias. Esa tranquilidad cuando tu bebé acaba de nacer, vale oro.

Tessa disfrutó de sus suegros de 8am a 10pm el primer día. El segundo, nuevamente regresaron a las 8am y se vio obligada a exigirle a su marido que los despachara del agobio que le entró. Con la pequeña, los abuelos aprendieron y acudieron un par de horas cada día.

Patri nos hace hincapié en la visita correcta: Ir 20 minutos, dejar de opinar sobre lo que se ve y no pedir coger al bebé. Mi conclusión es que, digas lo que digas y lo hagas como lo hagas, siempre estará mal y “así no se hacía antes”. Pero… Antes de Cristo, ¿o cuándo antes? 

Para el tema visitas -añade- yo siempre pongo de ejemplo: Si a ti te operasen, una operación muy normalita, que al segundo o tercer día ya estás en casa, ¿te gustaría que nada más subir a planta estuvieran allí diez personas hablando y taladrándote la cabeza? La respuesta: “no es lo mismo”. Y yo contesto que no, es verdad, ¡es peor! Porque tienes encima a una personita de la que ocuparte y a la que todo el mundo quiere sobar.

Aurelio, enfermero y padre de un niño de dos años, considera que las visitas en el hospital no deberían existir y los ramos de flores habrían de prohibirlos en las plantas de maternidad. Caldo de cultivo de bichitos, perfecto a 25° y sólo superado por besos continuos y hablar a 5 centímetros de la cara del bebé por parte de la familia.

Inma prohibió las visitas en el hospital y dio aviso de que si iba alguien, no lo dejaran subir. Todavía hay alguno en la familia que no les habla ni conoce a su hija de 19 meses, lo cual define como doble beneficio, tranquilidad y cribado de cotillas.

Miru cuenta que no vino nadie por orden nuestra y estuvimos en la gloria.

Para Isaesos momentos son los primeros con nuestro bebé, es nuestra primera toma de contacto, es cuando empiezas a asimilar la realidad y deberían ser días de papá, mamá y bebé. Los del hospital, y los siguientes 15 días en casa. Ya habrá días para visitas, que el bebé no se va a ir a ninguna parte.

En palabras de Carmenvinieron padres, hermanos, tíos, primos e incluso sobrinos, amigos de ambos… Fue increíble, no sabía si dejarlos allí a todos e irme yo del hospital. Me agobió mucho que mi bebé pasara de mano en mano para hacerse su pertinente foto, y cómo no, con un pestazo a perfume de señora que me la tenían mareada.

Tamara valora la educación de las personas que visitan. En mi caso no se juntaban más de dos personas en la habitación, hablaban bajo y se iban en 20 minutos. En cambio a mi compañera tuve que acabar diciéndole que ya no es que se juntaran siete visitas solo para ella, es que hablaban a voces… Y que fueran conscientes de que había recién nacidos, que era un hospital y que, además, tenían una fantástica sala de reuniones en la misma planta para romerías.

Ana recuerda que  solo vinieron a vernos mis suegros, cuñada, hermanos, padres y abuela. Mis suegros a todas horas porque viven más cerca, pero el resto al estar a 450 kms, sólo unas horas. De todas formas, yo pedía que salieran de la habitación cada vez que tenía que darle de mamar a mi bebé, mi suegra estuvo en una ocasión hora y media esperando en el pasillo y fue la mejor decisión que tomé, porque la lactancia fue un éxito desde el principio en nuestro caso. Pero que no besen al bebé, qué es lo que peor he llevado hasta hoy.

Araceli manifiesta que  las visitas no se tienen que sentar en camas ajenas, ni acaparar su espacio ni comerse sus bombones mientras la otra mami no está en la habitación. Llegué de visitar a mi hijo en neonatos, y había un montón de gente en mi habitación, varios sentados en mi cama, que tuve que decirles que me iba a echar. Tuve que pedir sábanas limpias porque me daba mucho reparo con la cesárea echarme en las que había.

Almu lamenta que nació en domingo… Más de diez personas, cercanas y no cercanas. Un agobio total.

A juicio de Lledó no me molestaba que acudiesen, me trajeron jamón del bueno y pan. Pero las visitas; cortas. Las opiniones te las dejas en casa. Y lo más importante: el niño no es un juguete. No se toca. Ni fotos, ni hostias.

Oiane solicita que respeten la voluntad de los padres. Si piden que no haya visitas, que lo acepten sin protestar. Si piden que sólo se vaya al hospital y no a casa; lo mismo. Siempre hay que respetar lo que pidan los padres, por muy raro que parezca o suene.

Sandra considera lógico que avisen antes de presentarse, que no estén todo el día dando consejos no solicitados, que no se queden el día entero, que mantengan distancia de seguridad, que respeten silencio e intimidad y que no hagan corro para ver amamantar.

No tiene desperdicio lo que Carolina rememora: ¿Y lo divertido que es que se junte toda la familia de tu compañera de habitación? Llegué a contar 21 personas metidas en la habitación, ¡la gente tiene menos luces que el coche de Los Picapiedra! Un calor, un agobio, un olor a humanidad… ¡Qué asco, por Dios! Las visitas deberían estar prohibidas, pero como no lo están, pues ya nos toca a nosotros los recientes padres poner orden en el asunto. Nosotros picamos de pardillos y acabaron viniendo hasta los vecinos de mis suegros, pero si tenemos otro bebé no nos pasa de nuevo, ¡una y no más, Santo Tomás!

Sara también dio a luz en domingo,  al lado de casa y en el centro de la ciudad. Pero como soy rara, borde y desagradable, pedí que no viniera nadie más que mi madre y para que mi marido descansara… Que ahora lo pienso y no sé de qué.

Laura tuvo un buen parto, pero una grave complicación para ella después del piel con piel.  Muchas horas separada de mi pequeña, ingreso largo, y viendo los derroteros, el primer día mi madre y mi marido prohibieron las visitas. En el hospital, además, tuvieron la delicadeza de dejarme sola en la habitación, aunque era doble. Deberían prohibirse y en casa, hasta que pase un mes.

Para Montse está muy claro: Prohibido presentarse sin avisar y que te esperen en la habitación sin que tú sepas nada, aún estando bajo controles tras una cesárea. Prohibido venir a plantarte a vivir en la habitación; vienes a decir hola y adiós y si estás invitado.

Drew resulta aún más contundente: Sin comida no vengas. Y llévate la basura al marcharte.

La nota semi discordante viene siendo Paula, que prefiere  que la gente venga al hospital antes que a casa. Dejo clarito que visitas de 10 minutillos, que estamos cansadas.

Rocío no se corta un pelo: Yo las acabe echando, así que no te digo nada. No entiendo la manía de querer ver a un bebé con días. Nunca más volvieron, no sé si es que todavía se acuerdan de mis bufidos.

Una pesarosa Judit confiesa: Para mí, con mi segunda hija fue un horror. Meses antes le había dicho a mi marido que en el hospital no quería a nadie salvo a él, a mi madre y a nuestra hija mayor. Ya el primer día acudió toda su familia, con niños incluidos. Yo estaba agitada tras parir de madrugada. Muerta de sueño y sin ganas de visitas. Y encima con comentarios absurdos.

Otra experiencia de terror es la de ChariYo dos cesáreas, mil visitas desde el primer momento y encamada, sondada, con un catéter puesto en la espalda. En fin, ¡un cuadro! La gente opinando de todo. Pero después me alegré de que a mi casa no vino casi nadie, y en el hospital no me tenía que preocupar de invitar a café o tener la casa lista.

Y para terminar la recopilación de historias de hospital que deberían ayudar a empatizar con las recién paridas, os dejo el testimonio de Eva Yo con el primero no avisé ni de que me iba al hospital, sólo cuando me bajaron ya a dilatación. En ambos casos di órdenes de que no quería a nadie que no fueran nuestros padres y no lo respetaron en ninguno de los dos casos. Además, en ambos casos quería que no viniera nadie hasta que hubiéramos disfrutado del recién llegado, pero con el primero, por ingreso al nacer, lo conocí a la vez que el resto de mi familia y siento que no respetaron ese momento. En casa, visitas hasta el mes nada de nada.

Para finalizar, quiero daros las gracias a todas por vuestros testimonios y fotos.

Última modificación: 28 Marzo, 2017

5 Responses to :
Las visitas posparto

  1. María (Miren Casavieja) dice:

    Uffff es que este tema me enciende. Con la peque tuvimos suerte de que fue en Novhevieja y sólo estuvieron mis padres y mis suegros. Pero con los mayores…… Eran los primeros de ambaa partes, gemelos que siempre hace gracia, y tuve gente tooodo el día. Lo de mi compañera de habitación era peor, gente que se coló por urgencias y fueron a verla a las 11 de la noche… Fue horrible.
    Y en casa???? Aún recuerdo la primera semana en casa con mis suegros de sol a sol (mis padres estaban pero es que viven a 450km y se quedaron toda la semana). Hubo un día que había mucha gente y le pedí a mi suegra que por favor ellos bajaran a la calle para airear la sala (vivimos en un piso de 80m… completamente comprensible), la respuesta de mi suegro fue que él de allí no se movía.
    Yo recuerdo llevarme a uno de los gemes a la habitación y llorar desconsolada del agobio que tenía…
    En fin, de ahí aprendimos y con la niña fue todo mejor.
    Las visitas en el hospital las imprescindibles que tú limitas, y a quién le pique…
    La gente es muy poco respetuosa con ese tema.
    Ala, ya lo he dicho.
    Muchas gracias Eva!

    1. La mía el 26 de Diciembre y el espíritu navideño hizo que viniera todo dios en tandas mientras a mí se me iba la pinza de la ostia.
      Un horror. Si tengo otro me voy a la privada y que no pase ni Galdaf.

      1. María (Miren Casavieja) dice:

        Ufff si la gente pensara y preguntara antes…

  2. En mi caso, este tema me agobiaba mucho con el primer hijo. De hecho, mis suegros se plantaron en el hospital en cuanto supieron que estaba de parto… Con el segundo aprendimos la lección y avisamos que estaba de parto y a los 15′ nacía nuestro hijo.
    Yo he tenido partos geniales, sobretodo con el segundo, que a las pocas horas estaba como una rosa. En estos casos, prefiero las visitas en el hospital antes que en casa, 1000 veces más. Supongo que con un parto más complejo, la cosa sería muy diferente.
    Eso si, en cuanto a las visitas, pues lo “lógico” (aunque no para todos): visitas cortas, nada de besar al bebé ni cogerlo (en esto último, almenos hacerlo cuando esté dspierto y pidiendo permiso). Y cuando se da el pecho, todo el mundo fuera. Aunque en el segundo ya estaba “acostumbrada”, no así el bebé, que apenas sabe cómo funciona eso de mamar….
    Y el tema niños… A mi son los últimos que me molestan: ver la cara que ponen al conocer a su nuevo sobrino, las preguntas que hacen… Eso si, que no se acerquen mucho al niño, y menos si están resfriados…😅

  3. María (Miren Casavieja) dice:

    A mí me pasó igual, mis suegros plantados en urgencias desde el min 0, no tenían nada mejor que hacer???!!!! Uufffff , menos mal que mi partenaire les dijo que no iba a entrar nadie hasta que no nacieran, 10 horas después….
    Con la niña aprendimos y no dijimos nada XD

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