Lucrecia se merece una subida de sueldo

Escrito por | Mapaternidad

Lucrecia. La cantante que, en el canal Clan de televisión, nos ilustra todos los días con rítmicas canciones sobre insignes personajes de nuestro acervo cultural; se merece lo que le estén pagando y más todavía.

Hay que tenerlos muy, pero que muy bien puesto para que te pongan por delante la cancioncita de “Quevedo, el espía secreto” y no vacilar en decir…

“Yo esto te lo canto y de cara al público”

En contra de la tendencia habitual hoy día, soy un firme defensor de que los niños vean la tele. Que un niño no pueda ver la tele es como no dejarle leer un libro. Hay libros magníficos e imprescindibles, de la misma forma que hay productos audiovisuales que te marcan la vida para bien. Lucrecia y sus cancioncitas con los Lunnis no son uno de ellos.

No se ustedes, queridos lectores, cómo recordaran su infancia. Pero un recuerdo constante en mi mente de aquel entonces era cómo los adultos me trataban como si yo fuera idiota. Y esa es la sensación que tengo con las canciones de Lucrecia, que están hechas para niños idiotas.

Aquí es cuando alguno me dice que, lógicamente, están adaptadas a la edad del público objetivo, que son niños. Pues bien, ¿cómo cojones se adapta la Segunda Guerra Púnica para críos? Pues lógicamente como hacen en Clan, mintiendo descaradamente hasta hacernos vomitar arcoiris.

El niño al que le llame la atención de verdad tal creación, es demasiado pequeño para entender absolutamente nada de ese periodo histórico. Y al que podría empezar a entenderlo, posiblemente lo pierdas ante la perspectiva de que en su cabeza “eso es para niños chicos”.

La Segunda Guerra Púnica fue algo muy épico y complejo. Una historia digna de ser bien contada. Aníbal pasó los Alpes a base de someter belicosas tribus galas, perdió en ello la mitad de su ejercito, todos los elefantes menos uno, y llegó a la península itálica tuerto.

Pongamosles a nuestros niños sobresaturados de internet la imagen de un sanguinário tuerto proviniente de la península ibérica que comanda un ejercito de bárbaros de diferentes tribus, con sus propios dioses, lenguas y culturas, que llega a territorio de la República de Roma montado en elefante y se pega años aniquilando legiones una tras otra frente a Lucrecia y los Lunnis.

¿Por cual de las dos modalidades creen ustedes que se interesarían más? ¿Por Lucho y Lupita, o por la historia de un joven Escipión, que ve morir a miles en una de las perfectas masacres de Aníbal, que sobrevivirá de milagro y años después formará un ejercito con todos esos repudiados derrotados para llevar la guerra a las puertas de la casa de su enemigo en otro continente?

¿Tan dificil es hacer una televisión educativa que no caiga en el ridículo? ¿Por qué tratamos a los niños como si fueran estúpidos? ¿Necesitamos de verdad a esa sobreactuada Lucrecia para que las futuras generaciones tengan un mínimo interés por nuestro pasado?

¿Por qué no cancelar los puñeteros Lunnis y sus canciones y destinar ese dinero al Ministerio del Tiempo y reponerlo mil veces en el Clan para que nuestros niños vean cómo molan los personajes de nuestro pasado?

Quizás porque podría ocurrir que algún niño descubriera que Quevedo escribió algo como “Gracias y desgracias del ojo del culo”, y claro… ahí Lucrecia lo iba a tener jodido…

Última modificación: 5 junio, 2017

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