Madres apartadas y la paja en el ojo ajeno

Escrito por | Mapaternidad

Es habitual quejarnos de los demás. Echar culpas. Pero a veces, mis queridísimos, la culpa la tienes tú. O, en este caso, es mía. Y me la voy a comer, qué cojones.

Ayer, mientras ojeaba el Caralibro, vi que alguien compartía un artículo sobre el manido tema de que cuando tienes hijos descubres cuales de tus amigos son reales, porque la mayoría te hacen la cobra. Enseguida brotaron en manada las madres -curiosamente ningún padre abrió la boca- quejumbrosas, relatando que ya nadie les llamaba y lo pasotas que se habían vuelto sus amigos sin hijos.

A mí nadie me ha dado la espalda por ser madre. Ni siquiera laboralmente, no voy a decir lo contrario, porque en ningún momento me preguntaron si tenía o pensaba tener hijos, ni eso fue una zancadilla en mi carrera profesional, ni nada similar. Ojo, que también soy de esas raras avis a las que nunca miraron mal por dar el pecho en público.

No sé si la gente llama amigo a cualquiera, pero yo sigo conservando las mismas amistades -la mayoría sin hijos- e incluso después de convertirme en madre, he forjado nuevas y estupendas, a la par que carentes de descendencia.

Pero, a todo esto: ¿Y nosotros? ¿Cómo nos portamos nosotros con los demás? Porque todo el mundo se cree el amigo ideal pero luego nos vamos quejando de que amigos hay pocos.

Ahora, me voy a poner a mí misma como ejemplo:

-A mi amigo Teo le dio hace unos meses un derrame cerebral y murió solo en su casa. Hacía un montón de tiempo que me repetía “tengo que llamar a Teo”, pero siempre lo iba alargando y al final no lo hice.

-A Sor Gregoria, mi primera maestra, la persona que me enseñó a leer y a escribir y que fue la primera en detectar mis altas capacidades, hace año y medio que no le mando un puñetero email para ver qué tal está ni le he llevado aún a mi hijo para que lo conozca.

-Mis tíos tienen 80 y 86 años y puedo pasarme semanas sin pisar su casa. Si mi madre ha ido o los ha llamado, le pregunto a ella y me lo ahorro. Son mayores y han estado -y siguen estando- en los momentos difíciles y yo no voy a verlos tanto como debería.

-Varias amigas me han enviado guasaps, sms, emails o privados de FB para ver qué tal todo o pedirme consejo. Les he dicho que en ese momento no podía responderles, que lo haría por la noche, y han pasado semanas sin recibir contestación. Algunas, me han vuelto a escribir ellas, las pobres.

Desde que di a luz, he pasado por la etapa de querer estar sólo con madres seguidoras de mi misma corriente en lo que a crianza se refiere. No me sentía comprendida por nadie más y el resto de personas me parecían casi de otro planeta.

A principios del verano pasado, saturé del mundo madre y me declaré hasta la ñocla de grupos de guasap, pandillas de mamis, quedadas para hablar de niños y demás especias. Y me rodeé en mis -pocos- ratos libres de amigos sin hijos porque consideré que si tenía media hora, quería descojonarme de una chorrada en vez de hablar de pañales y de sillas de bastones.

Finalmente, encontré el equilibrio y hasta he mezclado en alguna ocasión a los con y sin hijos. Y nos lo hemos pasado bien.

Todos en esta vida le hacemos daño a alguien; incluso sin darnos cuenta. Por ello, debemos ser conscientes, tolerantes y no tener la piel tan fina con lo que los demás nos hacen, porque de igual manera nosotros otras veces apartamos, damos la espalda, despreciamos, ignoramos… Aunque no lo veamos.

¿Que algún amigo evita quedar contigo porque le satura tu hijo? Pues bueno, es ese amigo en concreto, pero no todos los sin hijos. El que es amigo lo es antes, durante y después.

Y a ti, que no te respondí un mensaje prometido, que quedé en devolverte la llamada y no lo hice, que por edad o enfermedad debería estar más pendiente de ti y apenas te tengo en mente… Te pido perdón.

Porque los demás no sois perfectos, vale; pero yo, tampoco.

Última modificación: 10 marzo, 2017

3 Responses to :
Madres apartadas y la paja en el ojo ajeno

  1. Anusca 77 dice:

    Muy bueno y muy cierto. Tendemos a críticar y ni a mirarnos a nosotros mismos. Todos metemos la pata. Todos hacemos cosas mal aunque sea sin querer. Pero claro, duele lo que nos hacen y no lo he hacemos

  2. María (Miren Casavieja) dice:

    Me encanta!! Y tienes toda la razón. En mi caso, que llevo 15 años fuera de mi pueblo (uff es que Bilbao no deja de ser un pueblo) quién ha querido y con quién he querido mantener la relación lo he hecho, pero antes incluso de tener a los niños.
    Y ahora es cierto que muchas amistadea actuales son con niños pero porque me gusta hacer planes con los amiguitos de los niños y en ese pack están también los padres. Pero eso no quita que siga quedando con mis amigos sin hijos y que además conozca gente nueva sin hijos y con la que trato tema completamente diferentes. Mi vida gracias a Dios no gira sólo entorno a mis hijos!!!!
    Pero bueno, después de este rollo sólo decir que estoy completamente de acuerdo.
    Gracias!

  3. Marlen Serrano dice:

    Opino que como bien dices, le llamamos amigo a cualquiera.

    Mi “estilo” de amistad es maternal, siempre estando ahí, cuidando, procurando, aconsejando y tirando de las orejas a mis amigas. Ahora que estoy en la escuela tengo a dos compañeras que me gustaría llamar amigas pero es recíproco solo con una de ellas, la otra pueden pasar meses sin un mensaje o llamada, nos vemos solo en clase. Mi esposo dice que a veces nos equivocamos en entregar nuestra amistad a gente que conocemos por casualidad, que sí que a veces las mejores amistades se descubren así pero que hay que esperar antes de dar el todo si la otra persona no está interesada en amistad como tal. Yo no se si tiene razón.🙈

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