Madurez y evolución

Escrito por | Personal

Yo de adolescente, por lo general era tranquilo y tímido. Tenía cierto sentido del humor absurdo, y de vez en cuando algún pequeño ramalazo rebelde -igual que ahora-, pero no causaba grandes problemas.

Por eso, lo llevo regular cuando veo que algunos compañeros de mi colegio que eran unos juerguistas, ahora van de muy serios y dignos. El que salía todos los fines de semana y luego me pedía ayuda en mates y física cuando llegaban los exámenes, el que vacilaba a los profesores y le echaban de clase, el que fumaba a escondidas y hacía pellas… Ahora, cuando leo las parrafadas solemnes que escriben en sus muros de Facebook sobre política y sobre moral, pienso: “Pero tío, ¿qué me estás contando?”.

Por otro lado, parece que la mayoría de estos compañeros se han adherido por completo a un ideario conservador que siguen punto por punto, intuyo que a veces sin mucho sentido crítico. Como decía el otro día LadyCat en su muro, para ser simpatizante de una ideología no hace falta estar 100% de acuerdo con todos y cada uno de sus puntos, no es necesario llevarse el pack completo. Parece que para algunos es obligatorio defender las corridas de toros y criticar al colectivo LGTB, porque es lo que su ideología les marca.

Es evidente que con la edad todos maduramos, pero es mejor evitar ciertos postureos que pueden resultar poco creíbles para quien nos haya conocido desde la adolescencia. Aunque podamos evolucionar, nuestra esencia permanece. Podemos dar una mejor versión de nosotros mismos, pero no cambiar lo que está en nuestro ADN.

Última modificación: 19 octubre, 2018

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