La masacre de las nutrias nazis

Escrito por | Fauna animal

Lo que van a leer a continuación no es un relato de ficción. En algunos momentos, la narración les parecerá desagradable o les dará miedo. En cualquier caso, es una historia real. Y ojo, algunas de las imágenes pueden herir su sensibilidad.

Qué bonitas son las nutrias. Duermen agarraditas a sus diminutas patitas para flotar por el río y despertar juntas. Son fieles a su pareja toda la vida. Hacen casitas de madera y toman el sol en el cauce. Un animal apacible, achuchable, tierno.

Nada más lejos de la realidad. A continuación les detallaré los terribles acontecimientos que llevan sucediendo en Gijón desde 2014 y tienen como protagonistas a una banda de nutrias nazis. Han leído bien: nutrias, y nazis.

Apoyaremos este relato en los hechos acontecidos, tal y como fueron publicados en la prensa.

Los hechos son los siguientes:

El 1 de octubre de 2013 una apacible pareja de nutrias bajó por el río Piles, cruzó la carretera y se asentó en el paradisíaco estanque del Parque Isabel La Católica, para regocijo de turistas y gijoneses que se deleitaban en el affaire fotografico de tal maravilloso evento de la naturaleza. Mustélidos y aves conviviendo en armonía, al aire libre, en libertad.

Las aves, por su parte, recibieron a sus nuevos vecinos con las alas abiertas, con un propósito de integración a su ecosistema digno de estudio. Quien nunca haya visitado ese oasis natural que supone el Parque Isabel la Católica, debe saber que el estanque, con su puentecito, su minicascada, y todo su entorno arbóreo supone un descanso para el viajero. Las aves, sabiendo del intrépido carácter de sus nuevas compañeras, dieron por hecho que el propósito sería únicamente ese.

Se equivocaron.

El plan de las nutrias era otro. Hacerse con el control del parque.

La paz duró hasta la primer semana de marzo de 2014, cuando empezaron a aparecer los primeros cadáveres en el núcleo zoológico de Isabel la Católica. Además,  varios ejemplares de cisnes negros desaparecieron en extrañas circunstancias. Los animales, alicortados, no pudieron escapar del cruel ensañamiento al que fueron sometidos. El festín fue visceral, escatológico. Patos decapitados, con las entrañas abiertas.

El 12 de marzo de 2014 leemos en La Nueva España:

Los cuidadores de la fauna del recinto tienen documentadas numerosas huellas de nutria, y “las marcas que dejan en las aves muertas son inequívocas, no hay bicho que dé semejantes mordiscos y que destroce tanto los cadáveres sin llegar a comérselos”.

Las nutrias aprovechaban la nocturnidad para colarse en el guetto de las aves y atacar sin piedad, con una organización al dedillo. Algunas lograban escapar una noche, pero caían la siguiente, o la siguiente. Pero los patos -en su mayoría patos mudos- eran sólo un entrenamiento. El plan de la banda de las nutrias era alcanzar un nivel de poder y fuerza lo suficientemente alto para invadir el terreno de la siguiente especie: los cisnes. Los cisnes negros.

El 5 de abril de 2014, elconfidencial.com detallaba:

La falta de alimentos ha llevado a las nutrias a atacar a los patos, convirtiendo el parque en un cementerio de aves, hasta el punto de que los responsables de Jardines del Ayuntamiento gijonés cifran en más de 180 las víctimas de estos carnívoros. En este memorándum de agravios, se citan también los efectos psicológicos que entre las aves causa el hostigamiento de sus enemigos y que afectan a muchos ejemplares, traumatizados por unos ataques a los que su discapacidad artificial les impide neutralizar.

Pronto la trifulca tomó tintes políticos, con bandos pro-nutristas y pro-pateros enfrentados, y tras un pleno municipal cargado de polémica se optó por cercar eléctricamente a las aves para evitar las intrusiones nocturnas de sus agresores.

Sin embargo, las nutrias disfrutaban de una impunidad otorgada por las instituciones que les permitía actuar como una mafia organizada:

El Principado sabe que los ataques los cometen las nutrias, pero como se trata de una especie catalogada y protegida, aseguran que no pueden actuar; sí podrían si quisieran, no habría problema en capturarlas sin dañarlas y llevarlas a otros espacios”, recalca Manuel del Castillo. Los trabajadores del espacio verde tampoco ven mayor problema en trasladar a los ejemplares, porque “a todos nos gustaría tener un león en casa, pero todos sabemos que no es lo más adecuado”, sostienen.

En este relato, que cada vez parece más una fábula gore de Esopo, el papel de los trabajadores del parque parece anecdótico. Son quienes encuentran los cadáveres cada mañana, quienes hacen el recuento de bajas, quienes se asoman cabizbajos a la barandilla del estanque cada atardecer, antes de volver a sus casas, preguntándose si volverán a ver a estos gráciles cisnes navegando al día siguiente.

El 9 de junio de 2014, tal como leemos en El Comercio, las nutrias volvieron a atacar a la población avícola, en este caso, tras acabar con los patos mudos y arrinconar la población de cisnes negros, probaron suerte con un ánade real:

El ánade real era un pato salvaje, por lo que las nutrias tuvieron que emplearse a fondo para cazarlo y dar buena cuenta de él. Con estas dos últimas víctimas plumíferas, García cifra en 205 las bajas que se han producido hasta el momento en Isabel la Católica desde que se detectó la presencia habitual de estos voraces y esquivos depredadores. Uno de estos animales fue visto la semana pasada cruzando la carretera que separa el ‘Kilometrín’ del parque, si bien habitualmente se cuelan por los canales de entrada de agua del río Piles a los estanques.

205 víctimas mortales, decenas de desaparecidos, una dictadura del terror. Un exterminio silenciado. Un exterminio que se recrudecería en los siguientes meses con su especie favorita para aniquilar: los cisnes negros. El 11 de noviembre dieron caza al penúltimo ejemplar. El último superviviente de su raza se resistió a la extinción, se refugió en el Piles, se negó a su traslado, se hizo fuerte, se armó de valor. Pero de nada le sirvió. Su táctica fue suicida, y caudal adentro fue presa fácil para una numerosa banda de nutrias -las crónicas hablan de entre 5 y 9-, posibles autores del crimen.

Con la muerte de este ave, se han extinguido los cisnes negros en el parque Isabel la Católica. Las nutrias asentadas en el curso bajo del Piles mataron la noche del domingo a un nuevo ejemplar y otro más apareció devorado en el lago grande el viernes.

Los cisnes negros son, de largo, la especie más castigada dentro la colección de aves del parque urbano gijonés que, con la muerte de hoy, eleva a 208 las bajas atribuidas a los mustélidos. A principios de año había 18 ejemplares vivos en los lagos del núcleo zoológico gijonés y ahora todos están muertos o desaparecidos.

La batalla política para alejar a las nutrias del parque se recrudeció, el ayuntamiento urgía al Principado con desterrar a los mustélidos del área zoológica, los cercados parecían insuficientes para su sed de sangre. En las redes sociales se formaba una batalla dialéctica que terminaría con la recogida de firmas de uno y otro bando, unos para que dejaran a las nutrias vivir en el terreno que se habían ganado y otros para que las echaran de ahí antes de que terminaran con otra especie más.

Tal vez conscientes de los problemas políticos y sociales que su guerra estaba ocasionando, la publicidad que estaba recibiendo su cacería, con el mismo sigilo y misterio con el que hicieron cada movimiento, en enero de 2015 las nutrias desaparecieron del Parque Isabel la Católica.

Hasta el 29 de julio de 2016, como refleja El Comercio.

Después de un largo tiempo sin saber de ellas, las nutrias han regresado al parque de Isabel la Católica. Un ejemplar adulto ha sido avistado la última semana cruzando prácticamente a diario la avenida de El Molinón, con el riesgo de atropello que ello conlleva, y adentrándose en el núcleo zoológico gijonés.

El mustélido tan pronto puede estar plácidamente en el Piles comiéndose un muil como se zambulle en la canal del Molín para atrapar cangrejos rojos americanos. También ha sido visto retozando en la hierba o acechando aves a escasa distancia de alguno de los cercados eléctricos que desde hace año y medio protegen la fauna que habita los dos estanques del parque. De todo ello hay documentación fotográfica y audiovisual reciente y, además, a plena luz del día.

Por supuesto, con su reaparición lo hizo también el reguero de cadáveres. En esta ocasión palomas, y, una vez más, patos mudos. Desde entonces, no se ha tenido conocimiento de ningún ataque más. Tal vez silenciado por su impunidad mafiosa, tal vez porque esta escabechina fuera un hecho aislado, una respuesta de la última nutria rebelde de la banda que atemorizó Gijón.

Tal vez porque fuera un nuevo ensayo en esta tregua en la guerra de nutrias y aves. El rearme es posible. Los patos del parque deben dormir con un ojo abierto. Nada es lo que parece. No hay paz que dure cien años, ni concesión que la merezca. Nosotros no olvidamos a las más de 250 víctimas, a los cisnes negros exterminados, ni los innumerables traumas psicológicos que arrastran los habitantes del Parque Isabel la Católica desde las noches de terror de 2014. Las nutrias no son lo que parecen. Dejen de compartir GIFs animados de estos asesinos.

Última modificación: 24 abril, 2017

3 Responses to :
La masacre de las nutrias nazis

  1. marigem dice:

    Yo tengo la teoría de que si no nos fuésemos cargando los bosques y las zonas de la naturaleza las nutrias no habrían ido para nada al Piles y luego al parque a diezmar a mis adorables cisnes negros, se habría quedado en su hogar, dulce hogar.
    Tengo sentimientos encontrados con el tema, pero no quiero echarles la culpa a unos animalinos tan adorables, si tuviesen sitio donde vivir no habrían ido al parque, te lo aseguro, que hay que tener valor para nadar por el Piles.
    Besos.

    1. Lady Cat dice:

      Yo estoy que no vivo, el otro día fui a dicho parque en botichanclas y temí por un posible ataque.

  2. Alberto dice:

    Porque en lugar de hablar y hablar no mejor llevar al parque el depredador de la nutria ¡EL HOMBRE!.
    Y que le den caza a todos mientras duermen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: