Mi tatarabuelo, el cura

Escrito por | Actualidad

Reza un refrán popular que nunca se puede decir este cura no es mi padre.

Ante la próxima exhumación de los restos del occiso párroco de Tineo (Asturias) para conocer si era el padre de un lugariego, no puedo evitar sonreír.

Porque no, el cura no era mi padre, pero sí mi tatarabuelo. Y también un sinvergüenza que dejó a su suerte a Juliana, madre soltera a mucha honra de mi bisabuelo, después de preñarla. A Dios rogando y con el mazo dando, se conoce que estaba el tipejo.

En mi familia paterna somos todos muy Cien años de soledad. Tenemos caracteres fuertes, personalidades complejas, rarezas… Lo cual no nos hace peores personas, pero sí es para echarnos de comer aparte.

Por lo cual, esos secretos de familia permanecen en el tintero hasta que un día mi padre decide ponerlos en mi conocimiento, ¡y zas! Le sale la niña escritora. Y como mi abuela, la única que se podía ofender al tratarse de la suya, ya no está entre nosotros… Me siento completamente libre de compartir con vosotros esta bonita historia.

Que yo soy absolutamente partidaria de que los curas se puedan casar. De hecho, creo que así se pondría fin a muchas situaciones que todos conocemos.

Pero de casarte a dejar embarazadas a feligresas y largarte a por tabaco… Pues chico, qué poca delicadeza.

En su momento intenté buscar el nombre del cura del pueblo donde vivía entonces mi tatarabuela, solo que no lo encontré por ninguna parte y no se me ha presentado la ocasión de ir a dicho lugar a preguntarle al actual sacerdote por el nombre de su predecesor en el año X. Y llamar…

-Hola buenas, ¿me indica el nombre del cura de esta iglesia a finales del XIX?

-¿Para qué necesita el dato?

-Nah, curiosidad. Era mi tatarabuelo, ¿sabe usted? Y en mi casa siempre han sido muy católicos salvo yo, que he salido atea y tengo al niño sin bautizar. Dígame de paso, si no es molestia, el apellido de este señor. Por curiosidad más que nada de saber cómo se tendría que haber llamado mi abuela y probarle otros nombres como Sabina al Pirata Cojo.

-Señora, está usted como una puta cabra.

-Palabra de Dios. Te alabamos, óyenos.

(Cuelga y no me cree)

Y nada, que al menos mi árbol genealógico de aburrido no tiene nada. José, el hijo de Juliana, tuvo a su vez una hija que también fue madre soltera y la apoyó como le hubiera gustado que alguien hiciera con su madre, queriendo especialmente a ese nieto, que se quedó en su casa y heredó su nombre.

Yo siempre tuve la impresión de que el cura también era José. Si algún día me entero, palabrita que os lo cuento.

No sin antes recalcar lo orgullosa que me siento de estas mujeres de mi familia, que fueron unas luchadoras en aquellos tiempos y tiraron hacia delante con sus hijos. Un ejemplo absoluto para mí.

Y como siempre, viene a mi mente esta canción genial…

Última modificación: 31 agosto, 2017

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