Padres de acogida y preguntas indiscretas

Escrito por | Vacaciones en Paz

Cuando alguien nos hace preguntas, como padres de acogida, sobre la causa saharaui, a menudo a propósito del Vacaciones en Paz, me gusta responderle amablemente en la medida que mis conocimientos me lo permiten.

En muchos casos, no son familias potencialmente acogedoras, pero considero necesario que la sociedad conozca la situación del pueblo saharaui, debido al bloqueo de los medios de comunicación.

No me importa disipar cualquier tipo de duda, que a veces reconozco que me pregunto en qué cabeza cabe, pero lo que sí que te agradecería a ti que me estás leyendo y que probablemente coincidas este verano conmigo, o con otros padres de acogida, es que no te olvides de que un niño te está escuchando.

¿Cuántas veces me habrán preguntado si vinieron sin nada y le he tenido que comprar yo la ropa y todas las cosas, para culminar su inquietud con un “pobrecita” y una caricia en la cabeza? Al principio, los niños no entienden lo que les estás diciendo; pero a los quince días ya controlan bastante y, cuando se van, más o menos se defienden en español.

Otro término manido es el “recoger”. Me acuerdo de que una vez me sentó tan mal, que decidí dar un corte diciendo que donde se les recogía era en el aeropuerto, y que ahora ni eso porque en el polideportivo nos las arreglábamos mejor.

Mención aparte merecen los comentarios “cualquier día ya le mangarán el pañuelo en la cabeza”, o el brutal “pues a la niña que acogía Fulanito no la dejaron venir más porque las casan enseguida”. ¿Perdona? Todo de oídas, claro, y rebatiendo sin tener ni idea de que los saharauis no se casan por debajo de los 18 años, y MENOS, a la fuerza.

A veces me maravilla la ausencia de inteligencia emocional y habilidades sociales del que te espeta algo así delante de un niño. ¿Con qué fin? ¿Para dárselas de sabiondos sobre algo que no conocen? ¿Para satisfacer su curiosidad pese a que una criatura les pueda entender y sentirse mal?

Y ya, cuando llega septiembre y se van a ir, te repite hasta el pescadero que “a esto no hay derecho, les ponéis el caramelo en la boca y luego se lo quitáis”. Así, sin anestesia.

No, perdone usted, los niños se van FELICES, porque se van con SU familia biológica y a SU casa. Si tanto le preocupa la situación de los refugiados saharauis, acompáñenos en las manifestaciones, envíe ayuda humanitaria… No sé, ¡haga algo! Pero encima tratar de darle lecciones a quien acoge…

Mis abuelos maternos fueron padres en la posguerra y pasaron muchas dificultades para sacar a sus hijos adelante, unos hijos a los que adoraban y por los que hubieran dado la vida. Mi madre, con dos o tres años se perdió y fue a parar a casa de la madre de un torero. Mi abuela, desesperada, lo anunció por la radio y de esta manera, aquella señora pudo devolver a mi madre con su familia. ¿Hubiera preferido mi madre las comodidades de esa casa a volver con sus padres? En la vida.

Lo que hay que hacer, es luchar para que ningún niño tenga que vivir en las condiciones de la hamada argelina; no proponer quitarle a nadie a sus hijos ni demás sandeces.

No es malo tener dudas, curiosidad, e incluso opiniones aunque sean desacertadas. Lo que no tiene madre, es soltar lo que no debes en presencia de un niño a quien le puedes hacer daño.

Y no solo al niño, porque a mí me han afectado algunas opiniones fruto del desconocimiento. Me ha ofendido hasta la náusea el “menuda labor que hacéis” y me he muerto de rabia al ver alguna diferencia entre mi hijo biológico y mi hija acogida. Porque no importa el apellido… Los dos son hijos.

Así que, si no vas a acoger pero sí conoces a alguien que lo hace, trata a ese niño con normalidad, como a uno más en la familia -que es lo que son- y si quieres preguntar algo indiscreto; a los papás y en privado.

Última modificación: 14 Mayo, 2017

4 Responses to :
Padres de acogida y preguntas indiscretas

  1. anusca77 dice:

    Cuando alguien hace algún comentario al respecto de un tema que no controla, por lo general suele meter la pata. Yo soy de las que intenta entender que no lo hacen por ofender, (bueno algunos sí) pero aún así me cuesta a veces morderme la lengua. Creo que en este caso concreto lo has explicado perfecto, no creo que nadie se moleste por este artículo, está redactado desde el conocimiento en primera persona y se nota.
    Por desgracia muy poco se sabe del pueblo Saharaui, yo misma empecé a saber del tema gracias a ti, y eso hace que cuando se encuentran a padres de acogida, la gente se piense que es algo parecido a una adopción y que los “pobres niños” no deberían volver allí pasado el verano, nada más lejos de la realidad como bien has contado.
    Espero que poco a poco se vaya abriendo los ojos de la gente y ojalá algún día no haya que acoger porque su situación se haya normalizado, esa sería la mejor noticia.

    1. LadyCat dice:

      Como digo yo… Si el mundo fuera justo, tú y yo no nos hubiéramos tenido que conocer nunca.

      Muchos besos

    2. Irene dice:

      Abuelo – con retintín, en un cumpleaños – Gala… de todo lo que hay ahí creo que hay algo que no puedes comer… (ahí, metiendo el dedo en la llaga… en referencia al jamón, por supuesto)
      Gala – ¡¡Claro!! ¡¡¡El queso!!! Porque no me gusta – con la naturalidad e inocencia de un niño-

      Un ZAS en toda la boca…

      1. Lady Cat dice:

        Pobre Ciri, hasta los niños le dan zascas jajaja

        A la Ran lo que la indigna de verdad no es el jaluf… ¡Es el queso Cabrales!

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