Pero soy mujer

Escrito por | Actualidad

Por: Ene

Un día te despiertas y comienzas a cuestionártelo todo, igual existe un detonante o cientos que llevan demasiados años al final de una mecha que parece interminable, pero no lo es…

En ese momento comienzas a recordar sensaciones de tu infancia, que habías dejado aparcadas en la planta sótano de algún parking abandonado, pero de repente, decides que es hora de reutilizar los espacios abandonados para reconstruir la zona, detonar y demoler, no sin antes darte un paseo por dentro y valorar si hay algo que vale la pena….cuánta mierda acumulamos en los edificios abandonados, ¿no?

Comienzas por el sótano, no hay aire, sientes esa presión en el pecho y recuerdas el día que mirabas a las gradas en aquella final, en aquel partido de fútbol, y tus padres no fueron a verte, ellos, que no se perdían ninguno de tus conciertos musicales, tus obras de teatro…pero el fútbol…¿cómo te podía gustar el fútbol? Y un montón de voces suenan en tu cabeza, ¿porqué no vas a baile si quieres hacer deporte?, porque no me gusta mamá… y entonces te niegas y no vas a baile, pero te cansas de luchar contra los cuchicheos: ¡qué bien juega al fútbol! seguidos de, es un poco marimacho, te cansas cuando ese chico que te gustaba tanto y te había pedido de salir te dice que eres un poco masculina jugando al fútbol…y al final… cedes… aparece una excusa y lo dejas. No se acaba, sigues luchando contra los cuchicheos, porque quieres que todos piensen que eres fantástica y femenina (y quieres que los chicos que te gustan se fijen en ti). Es como una fiesta temática y te disfrazas para encajar, vas al instituto con tacones rosas a juego con esa sombra de ojos rosa (que alguien te regalo para que fueses un poco más femenina) y te pones esos vestidos con esas medias tan incómodas mientras miras con envidia como los chicos juegan al fútbol en el recreo y te limitas a ocupar tu lugar, el que la sociedad te asigna, que está en el banco, señalando que chico es más guapo. Y claro, la sociedad nos obliga a escoger, quedarte marginada no es una opción en el instituto. Así que ocupas tu lugar, en del banco, que como si de un escaparate se tratase, exponía las nuevas apuestas para la temporada de primavera-verano a los chicos que jugaban al fútbol.

Comienza tu labor de comercial, tienes que saber venderte, o acabarás en el escaparate de cualquier tienda cutre, la gente no se para a mirar que hay dentro, quieres estar en los escaparates de las mejores tiendas…y vamos…que te vendes bien… el papel de esposa y madre perfecta, nos lo han enseñado a interpretar durante toda nuestra vida. Guapa, pero sin exagerar, si no parecerá que estás buscando algo; sensual y atrevida, que parezca que eres tímida y sorprendas después, pero ¡mucho cuidado!, en su justa medida o serás una zorra, ser inteligente y trabajadora, sin olvidar nunca, que no podemos hablar de nuestros logros sin nombrar los de nuestras parejas; ser decidida, que ellos no pueden estar en todo, pero sin tomar decisiones importantes sin ellos; una mujer fuerte, que no lloriquee por tonterías, pero a la que puedan salvar de vez en cuando; ser elegante y educada y no perder los nervios como una histérica, pero sin ser fría; ser dulce y cariñosa, pero en privado y sin que resulte excesivo; ser comprensiva y respetar sus espacios y su libertad, sabiendo renunciar a los tuyos. Sabrás cuál es su color favorito, su comida preferida, hasta sus calzoncillos preferidos y tú le dirás los tuyos, pero tendrás que aceptar que a ellos esas cosas no interesan…porque son hombres, están exentos de eso todo, de conservar la magia en una relación…cosas tontas de mujeres, que se presupone que circulan por una vía de dirección única dónde el destino es hacer felices a nuestras parejas.

Cuando llega alguien que corta las calles el día de la fiesta del pueblo para que se circule en ambos sentidos, te crees la mujer más afortunada del mundo, porque, a pesar que has descrito al detalle mil veces como sorprenderte, un día ha decidido hacer lo que le pides… ellos son hombres, no podemos esperar que estén todo el día escuchando nuestras tonterías y actúen en consecuencia… las leyes de la sociedad les amparan.

Con respecto a tu trabajo, dá igual cuanto luches por ser mejor, porque tú eres la qué serás madre y te quedarás embarazada, aquí los primeros obstáculos. Tus contratos siempre vendrán precedidos de una promesa de no quedarte embarazada y mil preguntas en lo referente a tu vida personal, qué digo yo, ¿qué les importará? Pues sí, si eres mujer, importa si tienes pareja, si vives con ella, si en un futuro quieres tener pareja o hijos (además debemos ser algo brujas y adivinar el futuro). Si el trabajo es tuyo, empiezas a jugar…¡1,2,3 escondite ingles!, tendrás que demostrar cada día que eres tan buena como un hombre, que cargas cajas si hay que cargarlas, que sabes infundir respeto y ponerte seria (las mujeres pueden parecer débiles, dicen…) pero con dulzura, que si no pareces un ogro…y después de enfrentarte a ello, de que el guardián se gire y, entre todos, te mire la primera por si te mueves, cuando casi te has ganado el reconocimiento por tu esfuerzo y dedicación, si cualquier hombre pone en duda tu trabajo… ¡¡¡te pillé moviéndote!!! Vuelves a empezar… todos tus esfuerzos se han desvanecido, vuelves a la línea de salida, tienes que demostrar que te has ganado llegar hasta ahí, sólo para que tu opinión tenga el peso de ser valorada. Eso sí cuidadito, a ver si en uno de tus pasos por avanzar a la pared, te quedas delante de algún hombre…y claro…poniéndole el culo delante, ya estás provocando….así que a volver a empezar que parece que querías ganar posición moviendo ese culito mona!

Tengo la teoría, que se nos enseña tan bien el papel de madres, que lo interiorizamos a la perfección. Cuidar de nuestros padres, de nuestras amigas, aconsejar adecuadamente y cuidar a las parejas como a hijos. ¿Qué no? Cariño, coge la chaqueta que hace frío, si vais a hacer paella, no le echéis pimiento que a Manuel le sienta mal, ¿os importa si Juan se sienta de este lado? Es que no le gusta sentarse mirando la pared. Si le vais a comprar un regalo a un amigo, preguntáis a su novia obtendréis respuesta tipo una camiseta, que sea negra, que tiene ya tiene tres verdes y dos rojas… y necesita una para el pantalón gris nuevo o, el otro día, comentó que necesitaba un casco para la bici, que quería comprar un mando para la Play. Seguramente ella lleva meses tramando que regalarle y ya ha pensado en decenas de opciones. En cambio si preguntas al novio de tu amiga que comprarle, la respuesta será… tú sabrás, eres su amiga… si no es el primero en acudir a ti para preguntarte. Con un poco de suerte se esfuerza y va a comprarle un vestido, que cuando lo ves, sabes que ella nunca se pondrá… pero claro… lo ha intentado… pues no… no lo ha intentado, como no quería perder el tiempo ha cogido lo primero que ha visto sin pensar en cómo es ella.

Desde el ático de mi edificio, miro al resto de edificios abandonados y pienso, si esta posición es la que me otorga la sociedad… la de no está tan mal, la de ser la estructura de este edificio y mantenerlo en pié, conformándome con un mantenimiento cutre que pasa una vez al mes. A la mierda, a la mierda el edificio… me voy a construir una casa de madera en medio de la nada para mí sola.

Última modificación: 23 octubre, 2017

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