Post de Hielo y Fuego IV. Valyria

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Mientras los reinos de Poniente se recuperaban de la Larga Noche, en Essos los imperios nacían y morían.

El imperio del Antiguo Ghis nació al amparo de la Bahía de los Esclavos gracias al legendario fundador de la ciudad, Grazdan el Grande. En su honor, muchas familias de esclavistas aún conservan su nombre. Él fue el creador de las disciplinadas legiones que expandirían Ghis hasta topar con los Valyrios.

Al otro lado de la Bahía de los Esclavos, a la sombra de las montañas volcánicas que llamaban las Catorce Llamas, moraba el pueblo Valyrio. Organizados como Feudo Franco, aunque tenían señores feudenses, todos los ciudadanos en posesión de tierras tenían voz y no obedecían a reyes.

Sus cabellos claros y sus ojos violáceos sostienen la leyenda de que por sus venas no corre la misma sangre que la del resto de los hombres. Aunque muchos maestres argumentan que poblaciones aisladas pueden presentar rasgos muy característicos y poco comunes, esto no explicaría su afinidad con los dragones.

Sin duda alguna fueron los dragones los que hicieron grande a Valyria aunque su origen es desconocido y envuelto en mil leyendas de las diferentes partes del mundo. Desde una segunda luna abrasada por el sol que se rompió como un huevo y de ella nacieron, hasta que directamente brotaron de las Catorce Llamas. Un relato inusual es el de que un pueblo antiguo y desconocido proviniente de “la Sombra” trajo los dragones a Valyria y enseñó a sus habitantes a dominarlos para luego desaparecer sin más. Lo cierto es que hubo dragones más allá de Valyria puesto que se han encontrado sus restos y huesos por todas las tierras. Pero nadié los domó como los Valyrios.

Y por esto su imperio nació cuando desapareció el del Antiguo Ghis. Cinco guerras libraron y cinco guerras ganó el Feudo Franco. Asegurándose en la quinta de que no hubiera una sexta. Murallas y pirámides sucumbieron al fuego de dragón, mientras que los habitantes de Ghis fueron exclavizados para extraer los preciosos metales que había bajo las Catorce Llamas y que hacían tan grande a Valyria como sus dragones. De esta forma Ghis desapareció, pero la peor de sus costumbres, la exclavitud, les sobrevivió.

En la Bahía de los Esclavos sobrevivieron algunas ciudades del Antiguo Ghis cuando la Maldición cayó sobre Valyria y se vieron libres de sus conquistadores.

En Yunkai, gobernada por los Sabios Amos, se venden esclavos de cama y niños para la prostitución.

Los Grandes Amos entrenan esclavos en Meereen para que peleen y mueran con sangre en la arena.

Y “con adoquines y sangre se construyó Astapor, y con adoquines y sangre su gente”. Una referencia muy clara a los miles de hombres que los Bondadosos Amos no dudaron en sacrificar para su construcción. Esta última es famosa por un cuerpo de esclavos-soldados llamados Inmaculados. Unos eunucos entrenados duramente desde niños para ser invulnerables al dolor.
Las tres ciudades pagan tributo a los khalasars dothrakis para evitar sus ataques, y estos les proporcionan esclavos con los que comerciar.

Existen más Ciudades Libres, Volantis, Norvos, Lys… pero la verdadera ciudad libre de todas es unicamente Braavos.
Fundada por esclavos Valyrios que se rebelaron y tomaron al asalto la flota que los transportaba, se asentaron al norte de Essos, lejos de cualquier influencia del Feudo Franco. Allí, en secreto, entre marismas y niebla, una ciudad creció. Sin cultura ni identidad propias debido a la mescolanza de los diferentes orígenes de los esclavos liberados, decidieron que todas las culturas y todos los dioses serían suyos. Hablaremos de la Ciudad Secreta de Braavos más adelante. Sin duda tienen algunos cultos religiosos sobre la muerte que merecen ser mencionados.

La expansión sin freno de Valyria tuvo consecuencias para todos los pueblos. Hasta la llegada de la Maldición, pocos, como los rhoynar, fueron capaces de resistirse a los señores de los dragones. La mayoría sucumbíó o huyó, lo que tuvo un importantísimo impacto en Poniente. Pues uno de esos pueblos que huyó de los Valyrios buscando una nueva tierra en la que vivir cruzó el Mar Angosto. Altos, de cabello rubio e imparables gracias a su fe en los Siete, los ándalos llegaron a Poniente.

Última modificación: 23 septiembre, 2017

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