Premios Goya 2018

Escrito por | Cine&Tv

El sábado por la noche se entregaron los premios Goya. Fue su edición número XXXII. Siempre que llega la entrega de premios, tengo la esperanza de que cambie con respecto a años anteriores, a saber, que se dejen de discursos populistas diciendo lo mal que están y que olviden los politiqueos absurdos y se dediquen a lo que tienen que hacer: Celebrar una entrega de premios en condiciones, donde lo que prime sea el cine, sea más o menos comercial, haya gustado más al público o menos. Pero no, se volvió a lo mismo de siempre, a quejarse de lo mal que está todo y que menos mal que hay empresas como RTVE (recordemos que es el ente público, con lo que al final pagamos entre todos el que haya cuatro personajes que quieren hacer películas que luego no recaudarán ni para recuperar lo invertido), o Mediaset (que como empresa privada, que invierta en lo que quiera).

Los presentadores fueron un horror, y no es que lo diga yo, que personalmente no aguanto ni a Ernesto Sevilla ni a Joaquin Reyes, es que fue el clamor popular de las redes sociales durante toda la noche y es más, incluso los asistentes no sabían dónde meterse con ciertas bromas que se hicieron; en especial Maribel Verdú e Isabel Coixet. Por otro lado, no sé quién escribió el guión, pero se llevó un buen zasca de Leticia Dolera (y eso que tampoco es santa de mi devoción).

Se supone que era la gala donde se iba a hacer un discurso feminista para que haya paridad en el cine, al igual que en toda la sociedad, pero a riesgo de echarme algún que otro enemigo, a mí todo ese feminismo del que muchas hicieron gala, me parece muy demagogo, o muy de postureo que igual así se entiende mejor, que igual lo del término demagogia no lo entienden muchos y encima se piensan que es un insulto.  Me hizo mucha gracia el discurso de Pepa Charro (anteriormente conocida como La Terremoto de Alcorcón). Se quejaba que a los hombres nadie les pregunta sobre sus cuidados personales o sobre el diseñador que les ha hecho el traje. Efectivamente, igual no se les pregunta, pero absolutamente todas las asistentes femeninas de la gala fomentan eso, porque si no quisieran fomentarlo irían con cualquier trapillo que tuvieran en casa y no con el último diseño de su súper amigo diseñador, que se lo presta gratis para que le hagan publicidad. Además, en la alfombra roja previa, bien que se habló de los diseñadores de los trajes de Jesús Castro, de Aldo Comas y de los complementos de Quim Gutiérrez por poner un ejemplo.

Otra de las cosas que quiero comentar, son las nominaciones de Javier Bardem y de Penélope Cruz por la película de Fernando León de Aranoa: Loving Pablo. Ese director que empezó haciendo cine realista, que hablaba de los problemas cotidianos con los que nos encontramos todos lo días (esta última frase no pararon de repetirla en toda la noche, y lo siento, pero yo quiero ir al cine a divertirme y a relajarme con una buena historia, porque para ver desgracias me leo un periódico o veo el telediario); como decía, esta película que aún no se ha estrenado en España, habla de la historia de Pablo Escobar y de una de sus mujeres, Virginia Vallejo. Dudo que sea un peliculón, pero bueno como Escobar está de moda, pues vende sea lo que sea y además aquí en España tenemos la manía de tener que hacerles la pelota a estos dos. Siempre que tienen película hay que nominarles aunque luego no se lo den, pero claro, así se aseguran la presencia de “estrellas internacionales”.

A falta del discurso de la presidenta de la Academia (Yvonne Blake, que se encuentra recuperándose de un ictus que sufrió a principios de enero), salieron los vicepresidentes: Mariano Barroso y Nora Navas, que dijeron lo de siempre; que a pesar de todo, el cine español no va mal. Por supuesto, dieron el detalle de la recaudación del año pasado, pero no lo compararon con otros años. ¿Por qué? Porque no ha aumentado, porque les guste o no, señores, el año pasado no hubo cine ni de Bayona, ni de Amenábar, ni de Segura, que son los tres directores que suben la recaudación, porque aún se ve que toda la gente de la industria del cine no ha asumido que a pesar del IVA (que estamos de acuerdo que fue un palo muy gordo), la gente va al cine cuando le interesa una película. Pero es que igual ese es el problema que no queréis asumir, que hacéis cine que ni vosotros mismos os creéis y que le gusta a un público muy limitado. ¿Por qué digo esto de que ni ellos mismos se lo creen? Muy sencillo, repasemos: en septiembre de 2017, se anunció que la película elegida para mandar a la selección de los premios Óscar de EEUU, era Verano 1993. Esta película, ayer partía con 8 nominaciones y sólo se llevó 3. Sin embargo, Handia (rodada en euskera, con lo que también se podía mandar como película de lengua extranjera), partía con 13 nominaciones y se llevó 10 premios. Si alguien me puede explicar esta incongruencia, se lo agradecería. Debo añadir, sin embargo, que mi opinión personal es que los premios a Handia son un “zas en toda la boca” hacia los catalanes, porque es un poco sospechoso que una película que han ido a ver 90.000 personas al cine, tenga tantos premios, pero como he dicho, esto es una opinión muy personal.

Conclusión de la gala: mucho discurso vacío, porque les gusta mucho hablar de feminismo y de diferencia de sueldos pero al final no hacen nada, ni unos ni otras.

Última modificación: 4 febrero, 2018

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: