Primerizas son las vacas

Escrito por | Mapaternidad

Curioseando por el Caralibro, me encontré en el muro de una amiga con un gif que, a su vez, había sido compartido. Creo que la página de origen era una de estas de mamis con la verdad absoluta que se chotean de todo lo que no salga de su boca. Y digo creo, porque mi amiga, tras mi respuesta, borró el gif, lo cual no entiendo porque cada quién piensa como quiere y nunca se puede estar de acuerdo con todo el mundo. Pero bueno, eso ya es harina de otro costal.

El gif en cuestión mostraba a una madre descojonándose, con una superioridad aplastante, de las primerizas que están deseando que sus hijos empiecen a caminar. La pregunta era jocosa y bastante despectiva, no me gustó nada. Y no porque tenga la piel fina… Sino por mi propia historia.

Primerizas son las vacas

Para empezar, odio el término primeriza. Pocas palabras me producen más coraje. Estoy hasta los pendientes reales de escucharlo.

En mi casa, de toda la vida, primerizas han sido las vacas

NO eres primeriza. Eres madre y punto. En mi casa, de toda la vida, primerizas han sido las vacas. Es que no me parece procedente ni en un informe de embarazo o parto, dónde se puede sustituir por primípara. Para gestar y parir. Luego ya eres MADRE.

La absurdez de este término, evoca a una reflexión… Porque… ¿Hasta cuándo se es primeriza? Si a los diez meses de parir alumbro a un segundo hijo, ya pierdo esta infracategoría y puedo hablar de todo sentando cátedra, corrigiendo a las madres con un solo hijo que los sobreabrigan porque son PRIMERIZAS, como me soltaron a mí una vez.

Pero si decido ser madre de hijo único, estaré condenada a ser llamada primeriza hasta que me haga abuela.

Absurdo, ¿no?

Ahora, analicemos la segunda parte del, para mí, desafortunado gif.

Sí. Yo descansé cuando mi hijo empezó a caminar.

Sí. Yo descansé cuando mi hijo empezó a caminar.

A los 11 días de dar a luz, me abrieron una ingle y, a continuación, la otra. Una protusión que me llevé de un accidente laboral, tras el embarazo pasó a ser una hernia. Y, para colmo, tengo artrosis en las caderas y la sensación permanente de que dos perros me clavan los dientes y no me sueltan. A día de hoy, si nada más levantarme no me tomo un tratamiento, me pego un leñazo a los diez pasos.

Por eso, cuando mi hijo empezó a caminar, yo sí respiré. Totalmente.

Es un niño grande, para más datos, y era cogerlo y ver las estrellas. En ese sentido, el primer año sí fue muy duro, porque a un bebé se le coge mil veces al día.

¿Qué puede pasar ahora? ¿Que corra por casa? Pues vale. ¿Que coja algo peligroso? Ya no lo dejo yo a su alcance de antemano. ¿Que lo tenga que perseguir por la calle cuando no va en silla? Está acostumbrado a caminar de la mano, y aún así prefiero correr detrás suya que levantarlo en brazos de continuo.

Como veis, cada caso es un mundo y cada m(p)adre cuenta la feria como le fue.

Ni por ser primeriza eres gilipollas; ni en la m(p)maternidad existen verdades absolutas del palo “te vas a arrepentir, por ilusa, al desear que tu hijo eche a andar”.

Lo siento, pero no le compro el gif a su autora. Cada quién puede contar su experiencia, pero veo muy osado extenderla a la totalidad de la población con hijos.

Yo, desde luego, bendigo el día en que mi hijo dio sus primeros pasos. Como diría la amiga Samanta… ¡Menudo aumento de calidad de vida!

Última modificación: 5 marzo, 2017

2 Responses to :
Primerizas son las vacas

  1. Natalia dice:

    Genial! A ver quien tiene la verdad absoluta en esto de la p/maternidad. Después de tener dos hijos..después, después llegaron las gemelas y aunque todo el mundo decia lo típico de “Ah, ya eres experimentada” para mí fue un descubrimiento y un volver a empezar. Hicimos muchas cosas que no practicamos con los mayores y también, como habían pasado 9 años estaba un poco perdida.
    Por cierto, me encanta ver a las enanas caminar por la casa y corretear detrás de sus hermanos.

  2. anusca77 dice:

    Ya sabes que a la gente le encanta sentar cátedra y a muchas madres aún más, bueno y a muchas que ni siquiera lo son y creen que saben de todo y de todo opinan. Yo, particularmente, no me meto en dar consejos sobre crianza, primero porque no soy madre, segundo porque yo si llego a serlo, haré lo que crea conveniente y no haré ni puto caso a quien venga a contarme su vida, oye tú haz lo que quiera que yo haré lo que me parezca. Una cosa es que tú pidas consejo a alguien que sepas que va a poder orientarte y otra que todo el mundo se crea con derecho a dar su opinión e incluso a criticarte si no les haces caso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: