Puigdemont se pone flamenco

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“Así transcurrieron las cosas, de manera violenta y desenfrenada, de manera que los amigos de César eran perseguidos y se les impedía ponerse en contacto con él y a los tribunos de la plebe incluso se les negaba el ejercicio de su derecho al veto, cosa que incluso Sila había respetado.”

Comentarios de la Guerra Civil, Libro I, capítulo V.

Voy a hablar brevemente del fin de una República. De cómo su casta dirigente, corrupta y ávida de recursos económicos con los que pagar sus excesos no tuvo miramientos en manipular y condicionar toda la política del estado para sus propios fines (¿les suena?). Propiciando así el caldo de cultivo perfecto para un cambio de régimen como posiblemente no se vea otro en la historia. La caída de la República de Roma.

Contándolo de forma muy simple, en Roma una facción ultraconservadora del Senado, los boni, pervirtieron las elecciones y la legalidad republicana (¿les suena?) para poder ir anulando una a una todas las leyes que César había promulgado durante su consulado. Entre sus maniobras estuvo la de elegir sólo un Cónsul (debían de ser dos), Pompeyo. Permitiendo así una dictadura encubierta para sus intereses.

Por aquel entonces, César estaba a punto de dejar de tener su Imperium Proconsular, es decir, pronto podría presentarse de nuevo a una elecciones para ser Cónsul, cosa que los boni no podían tolerar. Pero para ello tenía que llegar a Roma como ciudadano privado, momento que todos sabían que sería aprovechado para enjuiciarle por algo,  da igual el qué, frente a unos jueces hechos a la medida de los boni. César intentó varias maniobras políticas, envió cartas a Pompeyo (¿les suena?), intentó que ambos renunciaran a la vez a sus mandos militares por medio de un Senatus Consultum que era de obligado cumplimiento y que fue aprobado por 360 votos a favor y 22 en contra. Lo que demostraba que la mayoría quería evitar el conflicto. Pero alentado por los boni, Pompeyo se negó a cumplirlo. Eso era la ley republicana en ese momento, lo que unos pocos quisieran (¿les suena?).

El golpe de gracia llegó cuando uno de los Cónsules mandó azotar a unos habitantes de una colonia de la Galia Transalpina, que eran ciudadanos romanos gracias a un decreto consular de César y por tanto no podían ser azotados. Entonces, los miles de legionarios de César, en su mayoría galos, se volvieron a su jefe preguntando si tantos años de sacrificio por Roma habían sido para nada. Si sus familias estaban expuestas a los desmanes de unos locos que creían que Roma era suya para hacer con ella y con sus ciudadanos lo que quisieran (¿les suena?).

El 1 de Enero del año 49 a.C. César volvió a mandar otra carta a Pompeyo. Quería evitar el desastre, pero era inútil. El 11 de Enero cruzaba el río Rubicón al mando de 900 hombres, y pasó lo que los boni en su ignorancia no esperaban. Las ciudades le abrían sus puertas y lo trataban como a un Dios. Entonces se volvieron hacia Pompeyo, que tenía varias legiones sólo en Italia. Varias legiones (unos 4800 hombres por legión) contra 900 veteranos de las Galias. Y todos huyeron (¿les suena?). Con al menos 3 legiones en Italia y 7 en Hispania los boni y Pompeyo huyeron de su “querida” Roma como alma que lleva el diablo. Huyeron a Grecia con todas sus riquezas personales… y casualmente se dejaron el tesoro de Roma. Que el pueblo entregó felizmente a César para sufragar la Guerra Civil que se avecinaba.

César restauró la legalidad republicana en primera instancia. Luego vino la guerra.

Mariano Rajoy no es César ni de lejos. Dios me salve de semejante comparación. Pero sin duda hay cosas en la historia que se repiten una y otra vez. Un casta dirigente que cree que un territorio es suyo, que toma decisiones saltándose la ley o haciendo leyes por procedimientos ilegales para que se amolden a sus intereses. Dan soflamas y arengas hacia el pueblo y los incautos que se las creen. Llaman a la resistencia, a veces incluso a la guerra… y cuando llega la verdad, cuando tienen que pagar un precio personal y sacrificarse de verdad por la causa que dicen defender… pillan un avión a Bruselas para juntarse con lo “mejorcito” de Europa.

Estoy seguro de que el Sr. Puigdemont y su corte (como los boni) harán lo imposible por mantener su patrimonio personal a salvo. Tan seguro como que gracias a sus acciones, Cataluña ahora mismo tiene el menor nivel de autogobierno que haya visto en décadas.

Piden a funcionarios y ciudadanos privados que “resistan”, que se jueguen sus empleos, el pan de sus hijos, pero ellos salen por patas y no ponen ni un céntimo de su patrimonio en hacer frente a sus acciones. ¡Luchad! ¡Luchad catalanes de bien!… que ya os guío yo desde lejos.

Por cierto… con el por culo que han dado… la cara que se les ha tenido que quedar a los Jordis tiene que ser pa haberles hecho una foto. Al menos ellos son coherentes y creen en las sandeces que dicen con todas sus consecuencias.

O a lo mejor sólo son pobres y no pueden pagarse un billete a Bruselas a tiempo.

Última modificación: 30 octubre, 2017

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