O putas o feministas

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En 2010, en una revista digital ya extinta, me dio por escribir de las pocas cosas de las que sabía en mi ya casi olvidada juventud. Una de ellas era de la prostitución. No, hombre, no se equivoquen, cómo iba a ser yo puta con este cuerpo escombro, me hubiera muerto de hambre y probablemente endeudada hasta las cejas. Pero la vida me llevó a trabajar en estrecha relación con mujeres que ejercían ese que llaman “el oficio más antiguo del mundo” y que no es otro que el arte de engañar.

7 años después, cuando se me propone rescatar aquella serie de historias, me encuentro ante el dilema moral de enfrentarme a las críticas o ignorarlas. Me explico:

cuando yo escribía mis historias de putas, la gente las leía -y se leían bien, hablamos de centenares de lecturas- por mero entretenimiento. Tal vez con curiosidad. Algunos lo harían hasta por aprender, aunque, bueno, esto es España, ya saben.

Sólo han pasado 7 años, pero ahora quienes buscan este tipo de lectura lo hacen lupa al ojo buscando micromachismos y carnaza con la que iniciar batallas dialécticas en pro del feminismo radical y el exterminio de quiénes pensamos que están continuamente buscando guerras nuevas en horizontes viejos.

¿Cómo explico yo a una defensora del derecho a decidir que muchas mujeres, que prácticamente todas las prostitutas que yo conozco, decidieron ser putas?

¿Cómo le explico a alguien que ve violencia sexual en un piropo que una mujer puede vivir del sexo sin ningún tipo de remordimiento, y, además muy holgadamente?

El primer límite al feminismo lo ponen las propias feministas cuando creen que hay que luchar por todo. ¿Por qué abolir la prostitución? Porque confundís prostitución con trata de personas. Explícale tú a Carmen, española, abandonada por su marido con 3 hijos, ama de casa, 57 años, con hipoteca, sin prestación, sin pensión alimenticia, que no puede poner su anuncio del periódico que le proporciona 500 euros al mes aproximadamente de ingresos teniendo citas con hombres a cambio de sexo porque tú, en tu lucha radical contra la explotación sexual de la mujer libre, has decidido que lo que le hacen está mal. Que Carmen no tiene que vender su cuerpo. Que es violencia contra la mujer.

Violencia contra la mujer es que decidan constantemente por ella. Ahora tiene que parecernos mal a todas lo que crean unas cuantas. Y sino, eres machista y estás oprimida por el yugo de la sociedad heteropatriarcal. Madre mía, qué vida esta.

Total, que yo soy una persona que gusta mucho de meterse en berenjenales varios. (Uy, si supierais qué vida llevo). Y a partir de esta semana, aún a riesgo de que se monte una acampada pancartera en el portal de esta web, con todos los permisos y las disculpas previas por delante, si ustedes me lo permiten y sin afán de provocación, vamos a hablar de putas.

Última modificación: 13 Marzo, 2017

4 Responses to :
O putas o feministas

  1. Me considero feminista y profesionalmente hablando a parte de psicóloga, hice un master interdisciplinar en igualdad de género y tengo muchas ganas y siento mucha curiosidad de ver como serán tus escritos sobre las prostitutas y como lo vas a plantear dado que es un tema muy delicado como ya has dado a entrever separando prostitutas de trata.
    Ciertamente hay mujeres que se prostituyen voluntariamente, unas, las menos o eso creo yo, porque no quieren abandonar un ritmo de vida que otros trabajos no les proporcionan y otras porque como has comentado en tu post, no ven otra salida para ganar el dinero suficiente para mantenerse ellas y sus familias.
    Bueno que me enrollo, un abrazo y estaré muy atenta a tus publicaciones.

    1. Andrea dice:

      Bueno, veo que coges muy bien por dónde van a ir los tiros, espero que leas los artículos a partir de la próxima semana y podamos seguir de acuerdo!
      Un abrazo.

  2. Curiosa y creo que certera opinión. Sólo cada mujer sabe por qué hace lo que decida con su vida. Me ha gustado lo de que violencia contra la mujer es que decidan constantemente por ella. Qué gran verdad. Estamos en un momento que en cuanto muestras tu opinión discordante contra cualquier aspecto que el “movimiento feminista” ha decidido que es así y punto, té acusan de estar oprimida por el yugo de la sociedad hereropatriarcal. Y ahí acaba cualquier intento de diálogo. Te dan por sometida y a correr…..ya espabilarás….estas cosas hacen que huya de cualquier debate que con estos temas se generan. Una pena….

    1. Andrea dice:

      Creo que intentar forzar al resto a pensar igual que uno, a parte de autoritario, es un símbolo de debilidad. Me gustaría, de verdad, discutir con esa rama dictatorial del feminismo sin que me griten y llegar a puntos de acuerdo, pero sabemos que nunca pasará.
      Un abrazo y espero que el resto de artículos te gusten.

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