Risto Mejide: no eres un dios

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¿Saben ustedes quién es Risto Mejide? Sí, hombre, el de las gafas. Ese… ¿Qué era? ¿Publicista? ¿Experto en marketing y productos? Bueno, el que insultaba a triunfitos. Qué ojo tenía, además, eh, que al que más insultaba fue el único que llegó a algo… bueno, ese tema es aburridito ya.

Luego le dieron un programa de entrevistas de sillón, ahí se coronaba, eh. De estas entrevistas con silencios, con preguntas mordaces. Fue famosa la de… bueno, no me sale ninguna pero seguro que alguna fue buena, ¿no?

Y ya lo último que sé es que se había casado con una chavala de la que no sé nada más que es bastante más jovencita. Oye, que de eso yo qué voy a decir, ¿sabes? Yo ni mu. Que además a mí eso de meterme en la vida sentimental o privada de la gente, la verdad, no le veo sustancia.

Total, que si saben de quién les hablo saben que es un borde, un rancio, un gilipollas y que se ha ganado la vida así, con serlo. Con humillar con labia. Con creerse superior. Con unas dotes para el show más cerca de ganarse una patada en la cara que de ser nominado a un Globo de Oro. Todas sus víctimas han ido cayendo a sus pies y el tipo se ha hecho suficientemente rico y famoso como para dedicarse a los medios de comunicación y a escribir cosa que, además, hace de puta madre.

¿Dónde está el problema? Cuando pasas la línea y te crees un dios.

Lo que has hecho hoy, Risto, es de ser hijo de puta. Así, sin paños. Voy a empezar a poner una sección en la revista de gente que hace cosas de hijos de puta, porque últimamente estáis que lo bordáis, coño.

Para quien no lo sepa, nuestro nuevo amigo Risto esta mañana hizo un directo de Instagram vejando a un señor mayor, un taxista, al que pidió que quitara la radio por sus soberanos cojones, y el señor, tras quitarla, le replicó “usted paga un servicio, no ha comprado el taxi”. Risto saca la licencia de este pobre hombre, se ríe de él, le humilla, le dice que sus miles de seguidores le están viendo y que salude. El señor se limita a balbucear a punto de las lágrimas.

Es de ser hijo de puta, Risto. Y no me vale que pidas perdón.

Pides perdón porque tus miles de seguidores no son tan borregos como crees y mientras tú te ríes de un trabajador, te están diciendo en ese mismo directo que pares, que no le grabes, que te estás pasando.

Ese señor, con el culo pelado de estar en el puto taxi todo el día, tiene cara de haber trabajado honradamente toda su vida para alimentar a su familia. Tú te aprovechas de tu superioridad, recalcando que eres alguien, humillando verbalmente a alguien que sabes que no se puede defender con las mismas armas y que, si llega a ser mi padre, la primera hostia te la da él y las cuatro siguientes mi hermano y yo.

Eres un sinvergüenza, y a mi no me valen las disculpas de después. Me vale el hecho de que seas tan ególatra para creerte con derecho a arruinarle el día a un pobre hombre por darte una contestación normal, cuando tú te has pasado tu vida montando el numerito de dar contestaciones de cabrón.

Si entro a un bar y tienen puesto un puto concierto de Celine Dion (que la odio), o me voy, o me quedo y me callo. Si tú entras a un taxi y está puesta la radio y encima la quitan por ti, das las gracias y te callas. Te callas te diga el señor lo que te diga. Que bastantes gilipollas tiene que aguantar al día, que bastante habrá tenido que aguantar toda su vida, y que bastante le queda por currar hoy como para aguantar a un pijo que se cree un dios.

Un poquito de humildad, señor Risto. Que le recuerdo que para la mayoría de este país no es usted más que el gilipollas de las gafas que insultaba a triunfitos. Y ahora, el imbécil que veja a señores porque se cree superior a todo el mundo por tener miles de seguidores.

Última modificación: 5 octubre, 2017

One Response to :
Risto Mejide: no eres un dios

  1. Ana dice:

    Con dos cojones Andrea!!

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