Ser padre en tiempos de cólera

Escrito por | Mapaternidad

Ser padre en tiempos de colera

Suele decirse que los bloggers somos unos egocéntricos. Y creo que es verdad. Escribas de lo que escribas hay una parte de ti en ello, y lo haces con un punto de “eh, miradme”. Así que si se hace, mejor hacerlo descaradamente. Hoy, voy a hablar de mi.

LEVE INTRODUCCIÓN AL CAOS

Nunca me han gustado mucho los niños. Bueno, eso está mal dicho, no es que no me gustaran, es que al ser una persona excesivamente introvertida, cuando estaba con algún niño no me salía el hacer tonterías, el jugar o simplemente ponerle caras raras. Sin embargo, para ellos debo tener cara de payaso porque se quedan mirándome fijamente esperando a que haga algo. Creo que más allá de los dos sobrinos que tenía antes de nacer Laura, nunca había cogido a un bebé.

Y entonces me convertí en padre. Aunque mi suegra insistía en que como hombre no debía hacerlo, me quedé la primera noche en el hospital con mi mujer y mi hija. Y el resto de las noches. Y me encargaba de la niña en todo lo necesario, la cogía como si hubiera dado un master de 4 años en coger bebés. Le cambiaba los pañales sin hacer las tonterías que hacen los padres que salen por internet para que parezca gracioso. Los hombres somos tan capaces de cuidar un bebé como una mujer. Intenté darle el pecho, pero no salió bien. Excepto en lo de darle el pecho, pero ahí estás de apoyo. Le acercas al bebé, lo retiras, le sacas los gases. En fin, que haces de padre.

Con todo esto quiero decir que ser padre siempre me ha resultado muy fácil. Simplemente hago todo por y para ella. Ser padre es sacrificarse, y a mi eso no me cuesta nada. Por ejemplo, antes de ella nacer, lo que ahora es su habitación, era una ciudad de LEGO. Con sus edificios, parque, carril bici, etc. De todo aquello sólo queda el recuerdo (y un montón de cajas en el trastero esperando a volver a ser abiertas). Sin embargo salí ganando, ya que al convertirse en la habitación de una niña, ahora tenía con quién jugar a DUPLO y, ahora ya de mayor, con nuevos sets de LEGO.

Cada mínima decisión está estudiada siempre pensando en qué es mejor para su educación. Que habrá quien diga que teniendo la hija que tengo, educarla es más fácil que meter una barra de pan en el horno. Puede. Pero para que mi hija haya llegado a ser como es también habrá influido en algo la forma de criarla que tenemos.

Si me conocéis de mi anterior etapa quizá sepáis la historia de cómo me convertí en bloguero de paternidad. Si no, os lo resumo: mi mujer se hizo autónoma y con ello yo me convertí en un padre soltero. Siempre ha habido mucha gente a la que le hacía gracia esa afirmación, pero es una auténtica tragedia que no exista ni un mínimo de conciliación. Así que me hice cargo de la niña en todos los aspectos y eso me llevó a escribir sobre las cosas que hacíamos juntos. Gracias a Dios mi mujer dejó ese trabajo y volvimos a ser una familia de 4 (con nuestro querido perro).

SER PADRE EN TIEMPOS DE CÓLERA

Hace meses que arrastro una depresión. No al nivel de querer tirarme por la ventana, lo cual además sería inútil porque vivimos en un bajo. Y porque estoy gordo y no entro entre las rejas. Ser padre siempre ha sido muy fácil, hasta que empiezas a ver demonios. Soy una persona bastante alegre, de esas que cuando vienen los problemas piensa “esto también pasará“. O de los que cuando se queda sin sus LEGO ve una oportunidad de disfrutar algo nuevo. Entonces te vienen los problemas uno detrás de otro, sin tiempo a que pasen, y te vas hundiendo.

Me gustaría hacer un inciso por si algún otro egocéntrico pretendiera darse demasiada importancia: todo esto viene de la vida real, internet se acaba en el momento en el que apartas la mirada de la pantalla.

Lo bueno de internet, de las redes, de escribir, es que sólo tienes que pulsar teclas. Pones dos puntos y un paréntesis y eres feliz; y todo el mundo cree que lo eres. O subes un vídeo de 5 minutos en el que te diviertes y tu vida es una fiesta. A veces se nos olvida que la gente de internet es gente real que, cuando te responde un tuit, es posible que en ese momento esté cagando.

Pero, a pesar de todo, el estado de ánimo no ha influido demasiado en cuanto al trato con mi hija. “No demasiado”, aunque lo hace, pero intentas retirarte a tiempo y dejar que sea tu pareja la que maneje la situación en ese momento. Y es que hay días en los que sientes ira. Hacia ti, hacia la vida y hasta, como persona creyente, hacia Dios. Aun pido perdón por una madrugada en la capilla del hospital en la que descargué toda mi cólera sobre él.

Ahora, para rematar la faena, no puedo salir de casa. Es cierto que antes no quería hacerlo, ahora es que no puedo. Una lesión me tiene inmovilizado, lo que me impide no sólo ir a trabajar, si no acompañarla a las actividades extra escolares, ir a pasear al perro o simplemente salir a merendar churros con chocolate.

Cuando nació Laura me propuse algo: no mentirle nunca. Hasta ahora lo había llevado bastante bien, pero tenemos una hija excesivamente empática. No puedo permitir que mi hija llore por mi cada noche porque no quiere que sienta dolor. Así que si le tengo que decir que no me duele, que estoy bien, que hemos tenido suerte y que sólo en mes y medio ya me verá el especialista y nos dirá cual es la solución a la lesión, se lo digo.

Eso sí, seguiré diciéndole que, por más que su madre diga lo contrario, lo del plato son berenjenas fritas y no patatas.

Hay días malos y días peores, en los que prefieres hacer como que duermes la siesta toda la tarde para no decir nada de lo que te arrepentirás. Algo por lo que al final acabas también sintiéndote culpable ya que estás perdiendo momentos que jamás volverán.

Ser padre parece fácil, hasta que la vida te pega una hostia con la mano abierta.

Última modificación: 24 febrero, 2017

8 Responses to :
Ser padre en tiempos de cólera

  1. conozco esos días, pero cada uno lo lleva a su manera. Si en esos momentos de no salir de casa, necesitas una blogger egocéntrica amiga, ya sabes donde estoy. Que yo y mi pastillita (a la que en breve voy a abandonar) llevamos mucho tiempo conviviendo juntas y a veces alguien en tu misma situación te hace ver todo diferente.

  2. María (Miren Casavieja) dice:

    Sin palabras. Lo que más me impresiona es que de tus tuits nunca habría imaginado por el momento que pasas, y eso dice mucho de ti.
    Ánimo! Sólo puede ir a mejor y más con tu mujer y tu niña.
    #AúnMásFan

    1. Muchas gracias Miren.

      Todo esto daría para muchos debates y, sí, uno de ellos es el micro mundo que nos hemos montado en las redes sociales. Por un lado el cómo actuamos en ellas, por otro el cómo juzgamos a los demás a raíz de pequeños trozos de texto por los que creemos conocer a esa persona perfectamente y así enaltecerlos o, en la mayoría de los casos, intentar hundirlos.

      Gracias por leer, comentar y por estar siempre al otro lado ;P

  3. marigem dice:

    Uffff solo puedo desearte mucho ánimo. Es verdad que a veces por Internet da la sensación de que se vive en el mundo happyfeliz pero no es así. Yo misma llevo una temporada de altibajos, el finde pasado fue perfecto, de esos que no quieres que acabe, y en cambio esta semana ha sido una pesadilla, ayer de noche fue la guinda que faltaba…pero claro, eso en un post o un tweet no se ve, si pongo una foto de un sitio chulo parecerá que vivo la felicidad absoluta cuando a lo mejor es solo un momento, sin más.
    Un abrazo y mucho ánimo, espero que el especialista te ofrezca muy buenas soluciones y lo de mentir…yo también lo he hecho para evitar angustias innecesarias, precisamente por lo mismo, porque mi hija mayor es demasiado empática y sufren mucho.

    1. Muchas gracias por leerme, comentar y por los ánimos.

      Y otro abrazo para ti y a esperar que este finde sea tan bueno como el anterior 😉

  4. Montse morte dice:

    Muchos ánimos!! Precioso post con grandes verdades! Un abrazo!!

  5. Tu media mandarina dice:

    Tang, no comento mucho en los blogs, pero hoy sí que quería comentarte que en momentos de bajón me acuerdo siempre de la fábula que contaste en tu blog. La del anillo del rey.Me ayuda mucho.
    Sólo decirte que escribas, es una terapia buenísima, y además lo haces genial. Escribe, cuídate y recuerda lo que tú nos dijiste un día: esto también pasará.

    1. Es curioso que fuera yo el que publicara esa entrada y ahora me vea así, sí. Ya digo que era de los que llevaban muy bien esa filosofía, pero cuando se suman una cosa tras otra, no ves el momento en el que pueda pasar.

      Lo peor es que aunque algunos de dichos problemas ya se han ido, sigues sin poder salir del agujero. Pero se seguirá intentando. Además, como bien dices, tengo a mano una buena terapia, la de escribir (que no creo que lo haga tan bien como dices :P) y sobre todo, buenos amigos al rededor.

      Gracias por leernos, comentar y los ánimos 🙂

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