El sexo en tiempos de crisis: ¿Dónde? ¿Cómo?

Escrito por | Sexo

Atención: entrada dirigida a adultos responsables. Si eres menor de edad o jovencitx, deberías dejar de leer.

Señores, como Ustedes ya sabrán, si no han estado viviendo en un búnker debajo de una piedra, somos hijos de la crisis.

Teniendo esto en cuenta, el tema del sexo se puede complicar: vuelta a casa de los padres, sin coche, sin un un duro para hotelitos baratos el fin de semana… sin nada.

¿Cómo se entrega uno a los placeres de la carne así? Tranquilos, Lady Cat y una servidora de Uds. venimos al rescate.

Si alguno de los dos (o tres, o cinco, eso ya a gusto del consumidor) tiene coche:

Es muy sencillo. Por mucho que los ayuntamientos se empeñen, siempre han habido picaderos (qué palabra más fea, válgame. Pero es para que nos entendamos todos) y los sigue habiendo. Su ubicación puede haberse complicado pero todo es cuestión de buscar.

Una vuelta de reconocimiento en el vehículo, buscar un sitio tranquilo y apartado, a ser posible sin luz o con muy poca (nada de arrancar farolillos, apedrear farolas, etc. Sin vandalismos, porfa please).

No se vengan Uds. arriba y se me queden en medio de una carretera o al lado de una que eso canta por soleares y siempre habrá alguien que se acerque a echar un vistazo o llame a la policía.

El coche se intenta camuflar lo mejor que se pueda: lejos de la carretera, entre árboles, paredes rocosas… lo que el entorno ofrezca.

Se apagan las luces (de posicionamiento, etc.) y aquí uno ya tiene que tirar de climatología e inventiva: asientos delanteros reclinados, en el asiento de atrás, encima del capó o del techo del coche si hace buen tiempo…

Es de desear llevar unas toallas encima para no manchar la tapicería o no mancharse uno mismo de la porquería que pueda haber hecho nido en la carrocería del coche.

Recuerden también tener kleenex y una manta para el frío invierno.

Y protección, Señores, siempre protección.

La guantera no acaba de ser segura, está cerca del motor y por lo tanto puede alcanzar altas temperaturas, cosa que a los preservativos no les viene nada bien.

Quizás un discreto monederito, un neceser pequeño, bajo alguno de los asientos, en el maletero o dentro de los compartimentos estos que tienen los asientos por la parte posterior (ahí donde los taxistas suelen meter revistas, sí, ahí).

LadyCat: De hecho, este artículo tenía por título inicial “Dónde follábamos cuando éramos críos”. Con esto, mis queridísimos, lo digo todo. 

Yo es que con el embarazo perdí neuronas y memoria, aparte de que los años no pasan en balde y que eso está muy bien, diga lo que diga la Eli, cuando tienes 18 o a lo sumo 20 años. Si a mí a los 25 un tío me propone semejante plan, tiene todas las papeletas de que lo mande a la mierda y ya si lo hace ahora, mi cara de WTF haría las veces de toda respuesta.

Si os queréis un poco, en serio, no frecuentéis picaderos. Eso es cutre, indigno, desesperado. Y te puede pasar como a una que yo conozco, que miró para el coche de al lado, vio a su hermana dándolo todo y se le fue el calentón de golpe.

Y las rodillas… En invierno disimularéis, pero si en verano vas en pantalones cortos, que sepas que se va a notar lo que anduviste haciendo.

Si no tienen coche: 

Aquí ya uno tiene que equiparse bien: toalla, manta, kleenex, ropa cómoda y mucha paciencia.

Si viven Uds. en un sitio de mar, la playa siempre fue una gran aliada. Excursión al canto y a buscar sitios tranquilos y apartados: calitas, sitios rocosos en cuyos huequitos camuflarse…

Cuidado con los calentones tontos en medio de la playa aunque sea de noche y no esté muy iluminada: es de esperar que en algún momento aparezca compañía que se encuentre en la misma tesitura, que quiera mirar, que quiera participar o que esté haciendo labores de mantenimiento de la playa (con el consecuente linternazo en toda la cara roja como un tomate y el deseo de que la arena se abra en dos y nos trague).
Me reitero: manta para el invierno y siempre, siempre toalla. No quieren Uds. volver a casa con la ropa interior para sacudirla y poder hacer un mini jardín zen.

LadyCat: ¡Oh, la playa! Pues mira, a mí lo de la playa sí me gusta. Me flipa tanto la playa, que hasta para eso. 

Por supuesto, no me refiero a una puta playa turística, extremadamente iluminada y transitada, en la que además corres altas posibilidades de convertirte al día siguiente en estrella de Youtube.

No. Hay muchas playas que son un paraíso bajo las estrellas. Que no os vengo a hablar de Punta Cana, aunque yo he sido muy feliz en Punta Cana -juro no haber profanado sus playas, palabrita-, pero las hay de muchos tipos y ya si el agua no está tan jodidamente congelada como la del Cantábrico… ¡Me dan ganas de apuntarme el plan!

Aquí aprovecho para hacer un inciso: JÓDETE, ELI, QUE EN MADRID COMO NO VAYAS AL LAGO DEL RETIRO O A LA ORILLA DEL MANZANARES, CHUNGO LO TIENES.

¿Vaya, vaya, aquí no hay playa?

Campo. Habrá campo, digo yo. Repetir los mismos pasos que en el caso de la playa hasta encontrar un frondoso árbol o arbusto en medio del cual plantar el campamento base. Cuidado con los bichos (al fin y al cabo es su hábitat), con los cardos y demás maleza que pinche. Si pueden Uds. no quitarse toda la ropa para evitar arañazos y rash cutáneo, mejor que mejor.

Importante: asegurarse de que ninguna de las partes integrantes tiene alergia a la flora colindante. Recomendamos llevar antihistamínicos, un stick para picaduras de insectos y la consabida protección en lugar seguro. No vaya a ser que se pinche o se dañe de algún modo con los factores externos.

Nota: en este caso y como excepción, se admitirá el uso de calcetines durante el coito. De hecho recomendamos llevar calzado cómodo puesto por si se pisan cantos, piedrecitas, tierra y demás.

LadyCat: El campo… ¿Se te va la pinza o qué? Como no tengas una finca cerrada con arbustos -lo cual incluye altas posibilidades de que la finca tenga casa, así que salvo que la oportunidad de que salude algún vecino sea inviable, ¡entrad dentro!-, por ahí pasa cualquiera FIJO. La ley de Murphy tiene un artículo especial que dice: “si follas en el campo, te van a pillar tres turistas japoneses con cámara en mano y se te cruzará un rodaje de Jesús Calleja con todo el equipo”.

Además, las garrapatas están por todas partes y Eli -por citar a alguien al azar- cuenta con una predisposición especial para que se le introduzcan bichos por mal sitio. De hecho, está valorando comprar en Aliexpress una funda de vagina antivioladores con el único objetivo de proteger sus bajos fondos de la microfauna que puebla nuestros campos.

En cuanto al bosque, ahí entra en juego nuestro apreciado jabalí. Que no sé si me da más miedo que me embista uno a traición o que venga un cazador detrás.

Ni playa ni campo: jungla de asfalto y cemento.

Esto es lo que en inglés se denomina worst case scenario o tenerlo muy chungo.

Aquí uno tiene que tener menos pudor que nunca y mucha imaginación. Y un calentón como un rascacielos de Dubai, dicho sea de paso.

A mí en este caso se me ocurre tirar de amistades privilegiadas con casa propia. Si es un amigo de verdad, te entenderá.

Si los amigos no son una opción, odio recurrir a esto pero es lo que hay: probadores de tiendas (con mucho cuidadito y mucha discreción, así se tengan Uds. que meter un calcetín o un limón en la boca -una manzana no, que queda muy cochinillo al horno-).

Baños de sitios públicos, una solución que detesto aún más pero es lo que hay.
Se empapela todo bien con papel higiénico o kleenex y se intenta tocar el entorno lo menos posible.

Sonidos guturales a controlar igualmente.

Ambos lugares valen para uno rapidito, lo que viene siendo el equivalente sexual a una ducha fría: no se trata tanto de follarte lento mirándote a la cara, que cantaba Marwan, sino de quitarse la urgencia de encima. Tómenlo como una solución provisional, no como el pan nuestro de cada día ni con toda la parsimonia del mundo.

Se recomienda mucha discreción al entrar y salir de probadores, vestuarios, baños, etc. Nada de salir los dos juntos, risitas tontas, agachar la cabeza o gestos delatores por el estilo. Se entra y sale con seguridad, con paso firme, con actitud de para nada voy a hacer o acabo de hacer eso en lo que estás pensando, mente sucia. Depravada.

Insisto: lleven siempre kleenex y protección a mano. Sobre todo protección. El sexo puede ser muy bonito y muy placentero y cuando Calentón llama a la puerta hace que te olvides hasta de tu apellido, pero ningún calentón ni ningún polvo (por bueno que sea) vale un embarazo no deseado o coger alguna enfermedad de transmisión sexual, que están más a la orden del día de lo que uno puede imaginar.

Por mucho que se confíe en la pareja sexual, nunca puede uno poner la mano en el fuego, de modo que sean responsables y protéjanse no sólo de embarazos sino también de enfermedades. Contra estas, les recuerdo que ni la píldora anticonceptiva, ni el DIU, ni ningún método hormonal protege: sólo el preservativo bien usado.
No son reutilizables, no deben manipularse durante horas con las manos antes de la penetración, cuidado al abrir el envoltorio, cuidado con las uñas y cuidado con el líquido preseminal que pese a tener un bajo contenido en espermatozoides, tenerlos, los tiene.

No puedo despedir esta entrada sin recomendarles que sean prudentes a la hora de escoger sitio y de llegar hasta él.
Asegúrense de que un amigo o familiar de confianza sepa siempre dónde están y cómo han llegado hasta allí. Explicar qué líneas de qué medios de transporte han tomado y enviar la localización exacta desde el lugar elegido en cuanto acaben de llegar, puede ser muy útil.

Los móviles siempre con cobertura y al máximo de batería.

Si sois menores, limitaos a las casas de amigos o la vuestra cuando vuestros padres se vayan (que está feo pero mejor siempre que ponerse en peligro por las calles).

No os andéis paseando por sitios inhóspitos y oscuros por la noche sin que nadie sepa dónde estáis.

Ya siendo adulto entrado en años es difícil enfrentarse a situaciones de peligro tales como encuentros con desconocidos curiosos o insistentes, cuando se es joven, uno no suele tener las tablas ni el sentido del peligro tan desarrollado como lo tendrá en la edad adulta.

Tenéis toda la vida por delante para llevaros calentones y poder saciarlos, si ahora os tenéis que volver a casa a daros una ducha bien fría y haceros un solitario, es lo que toca, chavales. Todos hemos pasado por ahí y seguimos vivos.

Recordad que a cualquier edad, no hay nada más sexy que una cabecita sobre los hombros con las ideas bien puestas para saber cuándo sí y cuándo no.

LadyCat: ¿Follar en casa de amigos? En la de Andrea, por ejemplo, ¿no? Que nos pone siempre la burda excusa de que no piensa limpiar. Eso es peor que si viviera con sus padres, porque las pelusas parecen lámparas de Ikea y ya la llaman por el nombre. 

En casa de Andrea no es que no se pueda follar, es que no se puede ni entrar. Es una vergüenza que el rato que tiene libre en su jornada partida no lo dedique a adecentar su domicilio.

Y no por sus amigas, sino porque como siga en ese plan no se va a comer una rosca. Lo que decíamos en el post donde El Lobo Solitario preguntaba de que a las tías no nos gustan las leoneras, no es solo extensible a hombres, lesbianas de España. A ninguna lesbiana le gusta enrollarse con otra sobre un suelo de pelusas, migas de pan en el sofá y las mismas sábanas de cuando Franco cortejaba.

Otra cosa, guapa, más te gustaría a ti que cuando estoy en paradero desconocido te informara y te diera detalles. A mí me matáis entre todas…

Cuídense y protéjanse, señores.

Hala, podéis foll… podéis ir en paz.

Última modificación: 29 mayo, 2017

2 Responses to :
El sexo en tiempos de crisis: ¿Dónde? ¿Cómo?

  1. Eli Morelme dice:

    Oiga Ud., Miss Lady Cat, a mí no se me ha metido ningún bicho por ninguna parte nunca, fue Ud. la que me habló de su paranoia de que se le insertasen bichos por las zonas sensibles del cuerpo y yo me ofrecí a buscar por AliExpress cinturones de castidad con protección anti bichos. No me deje Ud. de bichofílica a estas alturas de la película, que era lo que me faltaba.
    Y sí, Madrid no tiene playa pero tiene Malasaña <3 Para playa ya me voy a Levante que en las de allí una se puede bañar casi todo el año muy tranquilamente sin riesgo de hipotermia.

    Hala, con Dios.

    PD: puedo dar y doy fe de que la casa de Andrea no estaba para nada como ella dice de hecha un cisco. No la deje Ud. de abandonada, hombre. Así sí que no le va a alquilar el camastro en la vida.

    1. Lady Cat dice:

      Debemos entender que esa señora lo que no quiere es dejarnos entrar.

      Pues cuando te vengas, prescindiremos de ella para la fiesta de pijamas. Ea.

      No desvirtúes la historia del bicho de la humedad, que los hechos acontecieron como acontecieron.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: