Soraya y las talimamis

Escrito por | Mapaternidad

Si hay algo que odio, que detesto, que me invita a repartir hostias desde que soy madre… Son esa cuadrilla de sabiondas amargadas que proyectan su mierda de vida en otras mamis.

Las identificarás fácilmente porque parecen miembras fundadoras de Save The Children. Se ve que las pobrecitas no tienen bastante con sus propios hijos, que en vez de irse de voluntarias a países en vías de desarrollo u organizar una recogida de alimentos para los niños en riesgo de exclusión… ¡Dedican todos sus esfuerzos a poner a parir a otras madres de criaturas a quienes solo les falta sarna que rascar!

Ya me gustaría a mí, mis queridísimos, que la niña con la situación más preocupante del planeta fuese la hija de la cantante Soraya.

Esas talimamis, con las oposiciones a juezas aprobadas ellas, fueron las mismas que pusieron a parir a esta mujer porque a los pocos días de dar a luz, dejó a su hija durmiendo en casita con los abuelos y se fue a cenar a un restaurante cercano durante ¡dos horas! con su marido. Son aquellas que presumen orgullosas en Facebook de que defecan con sus retoños en brazos.

Para los paganos, en su día lo relaté aquí.

Pues ahora que si la niña es fea:

Me da una pena absoluta leer a una madre decirle eso a su criatura. ¿Fea de qué? Me gustaría ver la cara de la cenutria que se refiere así a una niña tan pequeña.

Ahora que, con el paso del tiempo, ha quedado patente que Manuela es una monada, Soraya recibe nuevos ataques porque, pásmense, le ha puesto una peluca a su hija.

¿De verdad, señoras, ustedes nunca le colocaron a su bebé unas gafas de sol, un sombrero, una gorra al revés o cualquier otro complemento durante un segundo para sacarle una foto o un vídeo para el recuerdo? Pues ella también. Y si una madre quiere compartir esa imagen con toda su ilusión, hay que dar mucho asco para criticarla.

Ya, pobrecita Manuela, qué pena me da. Pero de los niños que viven en las calles alrededor del mundo ya si eso hablamos otro día. Lo importante es que a Manuela le han puesto una peluca.

Y por si faltaba algo más, aquí viene la taliteti del día juzgando el modo en que esta señora alimenta a su hija. ¿No tendrá bastante con los propios? ¿Te atrapa el sistema si te sale del mismísimo darle biberón a tu hijo?

No creo que Soraya deba justificarse. Si es hipogaláctica, con la información en la mano decidió no amamantar o simplemente recibió malos consejos y le fue mal, es algo que solo le compete a ella.

Julio Basulto lo repite en todas las charlas sobre nutrición infantil: “¿Qué diferencia hay entre un niño de teta y otro de biberón? NINGUNA. ¿Y entre diez de teta y diez de biberón? NINGUNA TAMPOCO. Pero si comparamos cien y cien, ahí se ven los beneficios de la lactancia materna”.

Que me parece de lujo que usted, señora sabionda que emplea en trolear el tiempo que sería más fructífero dedicara a jugar con sus hijos, dé la teta. Como si la quiere dar hasta la comunión. Cojonudo. Suya y de su hijo es.

Pero usted y alguna sabionda más, confunden informar con atacar, con herir, con hacer sentir mal.

Y ahí es donde vuelvo a preguntarme el sentido del término “crianza respetuosa“. ¿Respetuosa con quién, señoras? ¿Con quién?

A mí hace poco, por decir que si fuese de nuevo madre biológica no volvería a dar el pecho (estoy perfectamente informada, incluso me empollé en su día el temario para ser asesora de lactancia), me soltaron que eso era un mecanismo de defensa porque estaba TRAUMATIZADA.

Tócate los cojones tenía un criao, que cuando no se los tocaba estaba sentao.

A mí me traumatizan mil cosas en esta vida, pero haber dejado la lactancia por un problema de salud me dejó exactamente igual. Bastante tenía con poder caminar para ocuparme de mi hijo. No levantarme de la cama sí que me hubiera frustrado, no el sempiterno enfrentamiento teta y bibi. No confundan ni proyecten sus prioridades o los propios traumas, please.

Crianza respetuosa, lo vuelve a llamar más de una. Aún no me aclaro con quién…

El tema es que ahora les ha dado por Soraya, que es una mujer que nunca se ha metido con nadie, y las buenas madres, respetuosas y Save The Children a saco, tienen la empatía en la rata con una mujer que se encuentra en pleno posparto, aún con las hormonas a flor de piel.

Y como yo lo he pasado, dejo patente el desprecio que me causáis.

Dejad a esta chica ser feliz con su preciosa hija y si le vais a decir algo; que sea más bonito que el silencio.

¡Amargadas!

Última modificación: 9 Junio, 2017

6 Responses to :
Soraya y las talimamis

  1. estoy de acuerdo desde la primera letra a la última! Me ha encantado! Gracias

    1. Lady Cat dice:

      ¡Las que tú tienes, hermosa!

      Besos

  2. marigem dice:

    No me puedo creer que llamen fea a una niña de meses, ni a ningún niño.
    Respecto al tema lactancia…es que yo me lo tomo con calma, viví ambas experiencias y a día de hoy mis hijos está igual de sanos y son igual de queridos, ser madre va más allá de una etapa, y como muy bien dices esas mamis tan perfectas, en vez de trollear que dediquen ese tiempo a jugar con sus hijos. Antes de criticar las casas de los demás hay que tener la nuestra muy limpia, y eso no todos lo podemos decir, y me pongo la primera, que errores tenemos todos a diario.
    Besos.

    1. Lady Cat dice:

      Es como esta que tiene un blog para criticar a los demás y luego dice que en su casa no se puede comer en el suelo. ¡Pues limpia, marrana!

      Por las malas no se consigue más que rechazo y eso la gente no lo entiende.

      Besis

  3. Madre Superada dice:

    Genial post! De principio a fin! Que cada una se dedique a sus hijos y dejé tranquilo al resto!
    Llamar fea a una criatura tan pequeña…. criticar a una madre por ponerle una peluca… y luego se autodefinen y abanderan como seguidoras de la crianza respetuosa??? Como bien indicas…donde está el respeto??? Yo no lo veo

    1. Lady Cat dice:

      El respeto es lo que hay que tenerles a ellas, que para eso son gurús e intentan corregirte lo mal que lo estás haciendo con tu hijo para que luego no le salgan siete traumas.

      Respetuoso no implica solamente respetar -valga la rebuznancia- los ritmos del niño, sino inculcar y mantener ese valor en general.

      No me puedo llamar respetuosa con mis hijos si luego voy con toda mi mala leche a hacerle sentir mal a una recién parida. Hija de puta, bastante.

      Un beso

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