Tang vs las fuerzas del mal

Escrito por | Mapaternidad

 

Aunque me gustaría escribir sobre lo que he aprendido en estos tres primeros años de colegio (cosa que quizá no haga pues es más problemático que uno opine a que un padre se emborrache en cada cumpleaños infantil o pasarse el día confabulando para gritar “no al bullying” pero mientras tanto acosar a otros padres), me han pedido que me haga una paj me mire nosequé paja en el ojo propio (juraría que el dicho es una viga, pero prefiero no entrar tampoco en el tema de lo que cada uno sabe sobre el refranero popular)(vale, se lo han pedido a mi mujer, porque aun teniendo mi teléfono nadie intenta rebatirme nunca, van a calentarle la oreja a ella)

Veréis, tras ciertos sucesos recientes al parecer me he ganado cierto sobrenombre, aunque yo tengo ciertos reparos en aceptar que sea un violento.

Así que:

¿Soy un padre violento?

Yo creo que no, claro, porque a ver, entre otras cosas, cuando veo una mosca, o un bichito cualquiera, voy detrás de ella haciendo movimientos con la mano (quizá un poco demasiado amaneradamente) para intentar que salga por la ventana porque me da cosa aplastarla.

Y por supuesto no hablamos de ponerle una mano encima a la niña. Su peor castigo en estos seis años ha sido irse a su cuarto a jugar.

Desde el principio le hemos enseñado a Laura que no hay que pegar, claro, que así no se soluciona nada. Que si alguien le coge un juguete o algo suyo, o le dice que no se lo quiere dejar y lo coge de vuelta o que puede jugar con otras cosas, por ejemplo.

Pero, ay, aquí vienen los peros, a los abusones y maltratadores no los quiero en mi vida, por mucho que tengan cuatro, cinco o seis años.

Veréis, a las pocas semanas de entrar al colegio, un niño cogió una silla y se la estampó a mi hija en la cabeza. Así, sin más. Como comprenderéis, ese niño tiene ya un estigma para el resto de la clase, pues mi hija no es la única afectada.

Sin embargo, mira que cosas, a mi el niño me cae genial. Comprendo que tiene un problema en su casa y que no tiene maldad en sus actos. Siempre (excepto en los casos que veremos en el siguiente párrafo) tiene una sonrisa y te choca la mano como si fueras su mejor amigo en el mundo.

Pero ay, es que en la clase hay más niños. Niños sin problemas en sus casas, que simplemente están mal educados o, en algunos casos, poseídos. Niños consentidos sin respeto ninguno por nada ni nadie. Curiosamente niños que van a por el primero a acosarle y cuando este responde y los deja KO (porque se le da mejor que a los demás eso de soltar la mano), la culpa nunca es de ellos, pobrecillos.

Pero ese es otro tema, porque a mi, lo que me importa, es mi hija, que más allá del sillazo de hace tres años, jamás ha tenido problemas con el primer niño.

No puedo decir lo mismo de los demás.

Por lo que, si fueras mi hija, y algún niño, durante los tres años de infantil, se pasara el día pegándote y vejándote en clase, si volvieras a casa con marcas de pellizcos o salieras llorando porque han repartido piruletas por un cumpleaños y uno de los cafres ha decidido que la tuya había que estrellarla contra la mesa (y como yo no podría arrancarles la cabeza) te enseñaría lo que tienes que hacer (ya que son cosas de niños y nadie va a hacer nada por ti): no sólo te digo que abras bien la mano, la eches hacia atrás y que uses toda la fuerza que tengas para lanzarla hacia su cara, no, te pediré que te tires encima de él y empiezas a golpearle, le estrellas la cabeza contra el suelo y sólo pararás hasta que te saquen de encima de su cuerpo inconsciente. Hasta que lo hagan, lo machacas.

Como bien nos enseña “El juego de Ender, así no sólo ganaras la primera batalla, las ganaras todas.

Pero no, eso está mal, soy un violento, porque al parecer debemos seguir criando niñas sumisas para que los hombres del futuro puedan seguir dominándolas y maltratándolas como les plazca.

Última modificación: 20 Junio, 2017

3 Responses to :
Tang vs las fuerzas del mal

  1. tamara dice:

    Pues estoy de acuerdo.

  2. Yohana dice:

    De acuerdo contigo. No atacar, agredir o ser el primero en agraviar es una cosa y dejarse abusar, otra diferente.

  3. Mina dice:

    Una cosa es no iniciar la pelea y otra dejar que te pisoteen. Y estoy totalmente de acuerdo contigo, parece que hay otras cosas que sí son políticamente correctas, pero que un niño o niña se defienda cuando es agredido (sea verbal o físicamente), no es correcto, porque entonces la culpa es de quien se defiende, no de quien inicia el conflicto.

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