Yo te creo, Dylan

Escrito por | Actualidad

Desde el inicio de la campaña #MeToo, han sido muchas las víctimas de abusos y acoso sexual que tuvieron la valentía de alzar su voz.

Cuando Dylan Farrow era pequeña, sus padres se separaron tras un gran escándalo en el que destacaban las noticias del supuesto abuso sexual de Woody Allen a su hija Dylan y la relación de éste con Soon Yi, la hija de su mujer. En su momento, se quiso hacer ver que Dylan estaba manipulada por su madre, despechada por la relación de su marido e hija.

Hace unos años, siendo una adulta equilibrada, con una vida encaminada, Dylan se reafirmó públicamente. Y, en la actualidad, lo ha vuelto a repetir.

Soy asturiana, he sufrido abusos sexuales en la infancia y, desde que la colocaron, me ha dado ASCO tener que ver una estatua de Woody Allen en Oviedo.

Me da vergüenza que se estén recaudando fondos para hacerle una a Tino Casal, grandísimo cantante asturiano que nunca le hizo daño a nadie, y tener que chocarme a menudo con la de ese pederasta.

Lo peor, es que al saltar la noticia, las voces de todos los machotes han sido contundentes: “eso es una pijada”, “qué gilipollez”, “son cosas de feminazis”, “hay temas más importantes de los que preocuparse”, “(Dylan) que lo demuestre”.

¿Cómo cojones demuestro yo que un tío me metió en un baño a los cinco años y abusó de mí? ¿Qué prueba puedo aportar de que no me lo invento? NINGUNA.

Pero si esta gente fuera culta, se pondría a bucear en la Psicología del Testimonio, y sabría lo que NO se saca un niño de la manga.

Maldita gracia le hará a Dylan Farrow volver a remover la mierda, lo cual, mis queridísimos, es igual a tener pesadillas por la noche, ansiedad y angustia.

Simplemente, las víctimas de abusos sexuales creemos que debemos hacer algo para concienciar, para que mediante la educación se evite la normalización de estos comportamientos.

Si bien pertenecemos a una sociedad donde, el precio de vivir en libertad, es que exista un mínimo de delitos; debemos reducir éstos al máximo.

Es obligado educar a nuestros hijos en igualdad y, como leí el otro día en una pared en mi ciudad, MACHETE AL MACHOTE.

Última modificación: 20 enero, 2018

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